A propósito de piedras y pedradas, prohibido olvidar

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Cortesía El Nacional.com

Por: CARLOS A. CARDONA M.

CONTRACRÍTICA: Con humor, amor y ardor

Mi abuelo, El Camarada Montoya, nos orientaba acerca del ahorro y el buen manejo de dinero con un dicho lleno de sabiduría: “En donde se saca y no se echa, se acaba la cosecha”; que parece ser lo ocurrido al gobierno colombiano, cuyas consecuencias de malestar social se manifiestan piedra en mano como nuevamente ha ocurrido, a propósito de la malhadada reforma tributaria que el pueblo “embejucado” le acaba de tumbar al gobierno de Tuerquita.

Como decía el leproso, Vamos por partes:  El llamado hueco fiscal no es del gobierno actual de Tuerquita, es una acumulación descarada de robos y desfalcos protagonizados por la clase política de la mano de gobiernos “cochinos” que fueron saqueando los dineros del Estado, así como el sábado saqueaban en Pereira una tienda de bicicletas, varias agencias bancarias, y en todo el país, con la ayuda de bandidos, al parecer “contratados” para deslegitimar la protesta social, muchas personas con hambre saqueaban tiendas, supermercados y uno que otro bar.

Solo para recordar hazañas del “ fenomenal saqueo” hecho por los  políticos con la complicidad de los gobiernos de turno están los casos de Chambacú, Foncolpuertos,  Dragacol, Odebrecht, Reficar, Caprecom, Invercolsa,  Agroingreso Seguro, El Guavio, El túnel de la línea, Chirijara, Hidroitiango, La Ruta del Sol, Universidad Distrital, Colpensiones, y muchos, muchos casos más que, zongo zorongo, suman por más de 5 veces los 38 billones que Carrasquilla y Tuerquita nos querían “Raponiar” de los bolsillos suyos y míos; ¿Si pilla? En donde se saca y no se echa, se acaba la cosecha”; a éste gobierno le tocó hacer lo mismo que el “vicioso” que no tiene pa´l bareto y le roba la caja de dientes a la abuelita para cambiarla por “un coso”; parece gracioso, pero no es gracioso, es violento.

Pero es que, el malestar desbordado  el viernes y sábado, no solo proviene del enriquecimiento puercopor parte de los políticos, es una larga y pesada acumulación de abuso de la clase dominante para alimentar la violencia, la exclusión, la estatalización del poder político, la concentración del poder en las élites, la pobreza, la inequidad, el desempleo, la represión, la corrupción, etc.

¿Que hubo violencia?, Si, claro; violento es romper vidrios y semáforos, como violento es disparar bombas de gases a una muchedumbre congregada cantando para protestar porque no admite un gobierno que les miente, un modelo económico que les roba el presente y el futuro; violento es saber que la mayoría de los jóvenes marchantes son hijos o nietos de trabajadores despojados de sus viviendas por el UPAC de Misael Pastrana en los años 80 y 90; a los padres de estos marchantes les arrebataron conquistas laborales como horas extras, dominicales triples y recargos nocturnos con la reforma laboral del 2002 por Nosferatus Uribe; violencia es que el gobierno tape su propio roto fiscal aumentando la edad de jubilación; violencia es que esa masa de jóvenes marchantes esté endeudada de por vida para pagar estudios universitarios y hoy hagan parte del 62% del desempleo nacional, eso también es violencia, y violencia genera violencia.

Los movimientos de transformación social son dolorosos porque es cambiar por la fuerza el estado de las cosas que no se pueden cambiar intercambiando claveles; como en la revolución francesa, en la que un rey perdió la cabeza y no fue propiamente de una pedrada.

En un país como el nuestro, lo ocurrido con motivo de la caída de la reforma tributaria, cuyo símbolo ha sido el huevo, no es la primera ni la última vez que ocurre, inclusive puede ser más brusca si se quiere, sobre todo cuando el gobernante acata una ”orden por twiter” del anciano Nosferatus”, quien con sed de sangre, pidió el ejército en las calles usando  armas compradas para la guerra y no para el control social. Obedeció con un “chafarote” al lado y no con su ministro civil Molano, eso fue más violento que una pedrada en el ojo tuerto.

Solo para alimentar la memoria de marchas y protestas con violencia, recordemos momentos en la historia, más o menos con el mismo calibre; veamos:

El 13 de mazo de 1909 el general Rafael Reyes tuvo que renunciar después de sangrientos choques  entre estudiantes y la fuerza pública (Eso de dispararle a la multitud no es nuevo).

En 1928 en la zona bananera del Magdalena, los trabajadores, jornaleros y campesinos con el apoyo del partido socialista revolucionario de Colombia, demandaban de los productores el mejoramiento de las condiciones de trabajo y de salarios; el gobierno “godo” de la época militarizó la zona por temor a una revolución comunista; el general Carlos Cortés pidió a los huelguistas abandonar el paro y como no le pararon bolas ordenó abrir fuego (¿Algún parecido?)  A propósito de éste hecho histórico, un buitre que oficia como senadora de la república, dijo sin pudor que ese relato fue producto de la imaginación de García Márquez, que la tal masacre de las bananeras no existió; desconocer la historia y sus víctimas, también es violencia.

El 7 de febrero de 1948, Jorge Eliecer Gaitán encabezó una colosal manifestación contra el régimen conservador que causaba oprobios, pobreza, dolor y muerte a la población liberal, se llamó La Marcha del silencio”, pacífica y contundente, el 9 de abril mataron a Gaitán porque era una especie de peligro comunista para la estabilidad de las instituciones, y sobrevino el Bogotazo (¿Algún parecido Castrochavista?).

El 8 y 9 de junio de 1954 los estudiantes de la Universidad Nacional en Bogotá, marchaban contra la dictadura de Rojas Pinilla; por romper el estado de sitio el ejercito disparó y mató al estudiante Uriel Gutiérrez, lo que indignó a la sociedad entera, las marchas se intensificaron, fueron muchos los muertos pero Rojas renunció el 10 de Agosto.

En septiembre de 1972, el gobierno del “Mandato Claro” de Alfonso López Michelsen enfrentó el que hasta ahora ha sido el más importante y violento de todos los paros nacionales, la experiencia derivó en el gobierno siguiente con el perverso Estatuto de Seguridad (casi tan horrendo como el actual Código de Policía) y eso que eran gobiernos liberales.

El 4 de febrero de 2008, toda Colombia se Movilizó en contra de las FARC  y en marzo de 2011  nuevamente el movimiento estudiantil se manifestó masivamente contra el gobierno de Juan Manuel Santos por el proyecto de reforma a la educación superior que tuvo que retirar del congreso en noviembre de 2011

Imposible olvidar los paros nacionales de transportadores protagonizados por camioneros, profesores, estudiantes, población indígena en los 12 años de los gobiernos de Pastrana y Uribe.

Por éstas gotas de memoria, por la contundencia de la expresión pacífica de los marchantes contra la reforma tributaria, no puedo estar de acuerdo con el señor alcalde Pereira, quien sin ruborizarse y sin tragar saliva nos dijo el domingo en la tarde, que había qué “pasar la página, olvidar lo pasado y madrugar a trabajar para convertir a Pereira en la mejor ciudad de Colombia”; NOOOO,  PROHIBIDO OLVIDAR, lo que está ocurriendo (porque sigue), es, otra vez, la reivindicación social contra los factores de injusticia y desigualdad, contra la pérdida de los recursos destinados a la población más pobre, como las comidas escolares o los programas  de la tercera edad; ó que alguien explique ¿Por qué a ésta altura del año no han licitado el programa Centro Vida, que tiene dinero seguro proveniente de la ley de estampilla pro-Bienestar del Anciano?. O les parece que eso, un solito ejemplo, ¿No es violencia?- Simple, y con buen humor, PROHIBIDO OLVIDAR.

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