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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadAl oido de las mujeres

Al oido de las mujeres

Pocas veces en la historia se nos ha puesto en bandeja de plata la posibilidad de ser las protagonistas de un cambio necesario y urgente para todo un país. No creo que necesitemos de algunos maltratos verbales para «despertar», para entender que no podemos ser indiferentes ante la posibilidad de perder los derechos que con tanta dificultad hemos ganado.

Salir de la zona de confort no es fácil, pero cuando se logra hacerlo, miramos el panorama con otros ojos, vemos las posibilidades y oportunidades que tuvimos, que tenemos y que podríamos perder; es tal vez mirar al miedo frente a frente.

Leyendo a María Cecilia Betancur, en su obra ‘Al otro lado del miedo’, encontramos que «las emociones que nos mueven son: alegría, tristeza, aversión, ira, desprecio, satisfacción, culpabilidad, vergüenza y miedo»; resultando de todas estas la más perturbadora, el miedo, a tal punto que hace parte de la violencia intrafamiliar en la clasificación de la violencia psicológica, utilizándose como herramienta para controlar la voluntad de los miembros de la familia y en especial el de las mujeres (esposa, madre, hijas, tías, abuelas, etc.), cuando el/la agresor/a es el/la cónyuge o quien ostenta la figura de «autoridad».

No podemos negar que seguimos en una sociedad patriarcal donde la figura masculina (como histórica y tradicionalmente se nos ha presentado) cree tener las riendas de su familia y por esto mismo la capacidad de decidir.

Desde 1957, a la mujer se le reconoció el derecho de elegir y ser elegida en Colombia, un derecho muy importante pues se comenzaba a vislumbrar la posibilidad de que nosotras fuéramos autónomas, capaces de salir adelante, de superar el temor al cambio y a la soledad.

Muchas de nosotras podemos decir que conocimos a nuestras abuelas o bisabuelas levantando a sus hijos solas, con los ingresos que les producía una máquina de coser ante el abandono o irresponsabilidad de sus esposos o compañeros padres de sus crías.

En 1967, con la ley llamada «De la paternidad responsable», se buscó que los hombres respondieran por los hijos que dejaban de pueblo en pueblo, situación que a hoy no es que haya cambiado mucho pues para obligarlos deben pasar por la prueba de ADN y ni aún así responden de sus deberes de padres en todo el sentido de la palabra, pues algunos sólo dan la cuota alimentaria representada en dinero, eso para que no les dañen la hoja de vida, dejando la responsabilidad de la crianza, amor, apoyo, educación, cuidado personal, en manos de las madres, mujeres que también deben trabajar para suplir las otras necesidades de manutención.

A la mujer se le olvida que hoy es protagonista del cambio, que puede erradicar sus miedos, que el día de las elecciones su comunicación es solo con la urna donde debe marcar la opción que le permita defender y proteger sus derechos.

¿De qué sirve tener un derecho si no lo defendemos? ¿Si permitimos que sean los esposos, compañeros o papás que nos digan por quién o quienes debemos votar? Me he dado la oportunidad de leer las propuestas de ambos candidatos y poco a poco mi grado de indignación fue creciendo pero también la necesidad de salir de la indiferencia, tanto por mí como por todas las mujeres a mi alrededor, llámese hija, hermanas, amigas y aquellas que han llegado en consulta profesional a manifestar su angustia ante las amenazas y violencia de sus consortes.

El tiempo es ahora. Y la siguiente es una amable y respetuosa invitación, ante el temor de ver en la Presidencia de Colombia a un hombre que —si no respeta a su esposa que la conoce, con quien ha vivido tanto años, de quien ha recibido solidaridad y compañía— mucho menos va a respetar al resto de las mujeres que no conoce. Las oportunidades que hemos tenido de estudiar, de ser autónomas, de ser independientes, de votar, de elegir y ser elegidas, de ser incluidas en el campo laboral, social y político, no las podemos perder cuando ya hemos avanzado tanto.

Falta mucho por lograr, lo sé, pero con la unión de las mujeres en capacidad de votar, esta lucha tendrá apoyo gubernamental decidiendo con responsabilidad por la persona que nos apoyará porque nos incluyó en su programa de gobierno y su discurso ha sido congruente con nuestra lucha feminista y de género.

No nos dejemos llenar de miedo, es el momento de aprovechar la oportunidad de apostarle al cambio, a la paz, al reconocimiento de nuestro trabajo, en otros espacios e incluso en casa (o como cuidadoras); de ser orgullosas de nuestra calidad de amas de casa por decisión propia, no como castigo por el hecho de ser mujeres. Porque además, el trabajo doméstico debería ser también reconocido y remunerado (tema que podríamos desarrollar en otra columna).

Hoy la oportunidad de decidir está en nuestras manos. Ya es tiempo de tomar decisiones convenientes para nosotras, para nuestra familia, sociedad y país. No le tengamos miedo al cambio pero sí a seguir en las mismas condiciones de minusvalía por quien desde la Presidencia puede desconocer estos derechos.

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4 COMENTARIOS

  1. Respetada Columnista:
    Unas líneas llenas de sabiduría, resaltar el trabajo cultural, intelectual , familiar de la Mujer, es excelente.

  2. Muy acertada tu disertación de la gran oportunidad que tenemos ahora, elegir al candidato que nos ha incluido siempre en sus Programas de Gobierno, no hay porque sentir miedo, a la carga!!

  3. Celebro que unas mujeres verrugas, activas, dinámicas y a quienes les duele Colombia, se hayan puesto en esta tarea. No podemos perder ninguna conquista.

    ¡Cuidado con ese loco de Bucaramanga!
    Mucho cuidado

  4. Mujeres ustedes que han Sido pisoteadas y maltratadas es ahora cuando nos toca definir el futuro del país , de nuestros hijos, nietos y familia, no podemos dejar el país en manos de un antisocial, hoy más que nunca tenemos que darnos cuenta del valor que tiene nuestro voto, no lo malogremos , elijamos bien para nuestro mejor futuro y el de los demás.

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