Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

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Andrés García, el nuevo director de Cultura Y Artes de Risaralda y la habilidad de saber escuchar.

  • Definitivamente el aporte que quiero darle al sector es que aprendamos a formular proyectos. 
  • Muchas expresiones artísticas se quedan a media marcha porque a veces se quedan en el ejercicio, pero a la hora de formular un proyecto, teniendo clara la idea, no lo logran materializar.  

Casi es mediodía en la ardiente Pereira, con su típico bullicio de personas que van y vienen por la estación “Ciudad Victoria” del sistema integrado de transporte público masivo Megabús. 

En un costado del parque, el emblemático edificio de Rentas Departamentales, toda una joya de la arquitectura, reclama a gritos una pronta restauración.   Y en el segundo piso, la discreta oficina del director departamental de cultura, el comunicador social, escritor, presentador de televisión y coach ANDRÉS GARCÍA[i]

A un costado del escritorio en el suelo, se aprecia una pancarta del libro El Poder Infinito, de su autoría y recientemente lanzado al mercado, y a sus espaldas un ventanal que mira hacia el imponente centro cultural Lucy Tejada, donde labora su homóloga, la Secretaría de Cultura Municipal, junto con todos los espacios con sus líderes, incluidos Biblioteca Pública Ramón Correa, Emisora Cultural Remigio Antonio Cañarte y Salas de Exposiciones, entre otros.  Podría decirse que ambos edificios se integran en un clúster de la cultura en la “querendona, trasnochadora y morena” capital risaraldense.

Andrés García es un hombre decente y jovial, fácil de palabra y atento a la escucha, que apenas sí interrumpe levemente el diálogo con este periodista para responderle un chat al gobernador de Risaralda, Juan Diego Patiño, quien le pregunta por los resultados de su reunión virtual de toda la mañana con funcionarios del Ministerio de Cultura.

No es común que, en la dirección de Cultura del Departamento se desempeñe un Comunicador Social.  De tiempo atrás esa posición la han ostentado profesionales de otras ramas o políticos de carrera, pero no periodistas.  Un espacio que se supo ganar por méritos adquiridos en medio siglo de vida.  Algo que a Andrés García lo llena de orgullo.

Por eso compartimos miradas sobre la nueva proyección que en el sector público están encontrando los comunicadores sociales, antes exclusivamente llamados a ocupar jefaturas de prensa.

– ¿Será debido a que nosotros mismos empezamos a ver nuestra profesión no como ligada exclusivamente al ejercicio del periodismo, sino a mirarla más integralmente desde la misma palabra de la comunicación y a comprender, de pronto, que la sociedad necesita ante todo comunicarse para llevar adelante procesos como el de la paz, como el de la democracia, es decir, si nosotros no nos comunicamos cómo queremos poder convivir en sociedad?, le pregunto. 

Y responde García, acudiendo al coach que lleva adentro: me remito a una reciente intervención ante la Asamblea Departamental en la socialización del informe de empalme. Uno de los diputados dijo: “celebramos que a la Dirección de Cultura del Departamento haya llegado una persona con credibilidad en el arte y en la cultura, con gran experiencia como gestor cultural y además un comunicador”.  Con esto le respondo: la formación y la trayectoria de los comunicadores se pueden aportar en varios sectores, incluido el público. En general, uno observa que en muchas dependencias del orden departamental o municipal se hacen buenas cosas, pero de pronto es que no se cuentan de manera adecuada. Entonces, tener esa fórmula de hacer, pero sobre todo de saber contar, es un buen matrimonio, es una buena combinación.

Lo invito a hacer una pausa en sus cavilaciones para que me recuerde sus inicios, y se remonta a su infancia para decirme:  

“Yo soy comunicador social, pero toda la vida he escrito; he escrito incluso desde el colegio. Soy egresado de La Salle, y desde entonces participaba en los Intercolegiados de redacción; un colega nuestro, Luis García Quiroga, me entregó en aquella época, un reconocimiento a nivel departamental por los logros en esos Intercolegiados. Desde entonces yo ya he mostrado una disposición hacia la escritura, hacia la comunicación, pero mi actividad como escritor ha estado en un proceso de evolución permanente, primero la he enfocado en elevar voces de otros líderes, como asesor de comunicación en diferentes empresas públicas o privadas. Es menester de un comunicador fortalecer el discurso institucional, escribirle las palabras al  gerente o al líder del proceso, o sea que mi voz ha impulsado otras voces.  Hasta que la misma dinámica del proceso me llevó a ponerme en el frente y asumir las responsabilidades y allí nace la disciplina de escribir formalmente.

He ganado dos convocatorias internacionales y escrito tres libros.  Actualmente estoy trabajando en mi cuarta obra para publicarla, si no este año, a finales del próximo año. Un proyecto completamente independiente, porque eso es lo que hago, una pasión, escribir.  Se llama “Cuentos Para Pasar El Rato”, son cuenticos cortos, ya tengo como 19 o 21 cuentos escritos, además yo no dejo de escribir, así las ocupaciones me tomen la mayor parte del tiempo. Porque mi forma de descansar es escribir, es la forma como yo me reinvento.  Para concluir mi respuesta, se conjugaron varios aspectos:  mi formación como comunicador social, mi trayectoria, esa inclinación hacia las letras que viene desde el colegio y mi formación como coach, yo me certifiqué en una facultad de liderazgo de los Estados Unidos, porque los comunicadores tenemos habilidades que en su mayoría aplicamos y es que aprendimos a escuchar.   Los seres humanos no nos escuchamos, nos oímos, el comunicador atento es una persona que tiene la habilidad de escuchar hasta con la piel y eso lo he desarrollado yo en  mi faceta como director y presentador de vox populi y en otros proyectos periodísticos;  esa capacidad de escuchar a las personas me llevó a entender muchas veces al ser humano pero desde una aproximación muy personal y me dije: yo me quiero cualificar en esto, fue cuando decidí estudiar en la Facultad de Liderazgo en los Estados Unidos hace ya ocho o nueve años como coach, luego hice un mentorship, seguí estudiando y desde entonces no he parado de hacer cursos presenciales aquí y en los Estados Unidos. Esto se ha conjugado con la actividad cultural que también he venido desarrollando desde hace años y ahí está el resultado, esa amalgama entre comunicación social y periodismo, la escritura, la pasión por el arte , por las letras, por la cultura; el ejercicio periodístico me llevó a entrevistar a grandes maestros del arte como la cantante soprano Martha Senn, el pintor Enrique Grau, el actor Carlos Muñoz que fue presidente de la Comisión Nacional de Televisión, gran mentor, y en ese orden de ideas podemos hablar de muchos artistas de los cuales uno se nutre, entonces el oído te cualifica y la sensibilidad aflora.  Un comunicador social es un profesional que enfocado puede llegar muy lejos.

¿Cómo encontró la casa, Andrés?  Me refiero, obviamente, a la dirección de cultura del departamento.

Primero, me siento muy congraciado con el Universo, al que hago referencia en el libro.  Con el bien mayor, porque creo que todos estamos en el lugar que debemos estar.  Y quien no se encuentre a gusto en el lugar en que se encuentra debe poner una mirada hacia adentro en qué debe hacer para poderlo alcanzar.   Nosotros somos los creadores de nuestra realidad.  Yo llego a la dirección de cultura y encuentro un trabajo adelantado.  Una política pública a diez años, esa es la hoja de ruta, la carta de navegación.  Fue el logro de la administración anterior, por el concurso de agentes y actores culturales y sociales de todo el departamento, y por supuesto de la administración departamental y de los diputados con la ordenanza 015 del 30 de mayo del 2023.  A partir de esa política publica que es a diez años se establecen esas líneas de acción por las cuales se debe mover quien dirija este proceso y quienes lo acompañan.  Eso es supremamente importante para no estar dando giros ni timonazos.  Encuentro una dirección ubicada inicialmente en el sexto piso del Palacio Nacional con una prospectiva de crecimiento, y gracias a la voluntad del gobernador Juan Diego Patiño veo la posibilidad de un traslado al edifico de Rentas donde hoy nos encontramos.  Esto fue posible también gracias a que en la administración anterior hicieron el mantenimiento del bien inmueble, no la restauración porque eso requeriría un permiso del Ministerio de Cultura, lo cual permitió que, gracias a un trabajo interdisciplinario, dijéramos:  Qué mejor lugar que poder ubicar a la dirección de Cultura y Artes en un edificio emblemático y netamente cultural.  Le doy este dato:  La semana pasada vino el señor ministro de Cultura, doctor Jorge Ignacio Zorro Sánchez, y le decía en una conversación que tuvimos en privado, que estábamos despachando en el edificio de Rentas.  Él dijo: “Ese es el deber ser de los agentes culturales, ubicarse y proyectarse desde espacios que honren la cultura”.   El gobernador Juan Diego la tiene muy clara, y esto también es apoyo al sector, porque hay más facilidades de acceso y se está cualificando el proceso.

En cuanto al sector de cultura y artes, nosotros acabamos de recorrer los 14 municipios del Departamento de cara a formular el nuevo Plan de Desarrollo “Por Una Nueva Risaralda Equitativa e Incluyente”, y escribimos un capítulo[LF1] [LF2]  especial para la cultura.  En la oficina me sugirieron distribuirnos el trabajo en los municipios, pero yo les que iría a todos y aunque me dijeron que me iba a reventar y yo insistí, porque mi propósito es escuchar a todos los agentes culturales, reconfirmar la vocación de los municipios, conversar con los gobernadores indígenas, con las negritudes, con los mestizos, con nuestra trietnia, y ver qué es lo que se viene haciendo y si se está aprovechando lo que hay y qué debemos de mejorar.  

Ese periplo nos dará una información que la estamos vertiendo en unas cajas de herramientas en la secretaría de Planeación para, transversalmente con otras dependencias, construir el plan de desarrollo.   

En esa identificación veo que el capital cultural de nuestro departamento es inmenso.  No hay municipio que no tenga sobradas expresiones.  Tenemos música, tenemos bandas, tenemos cultura, tenemos pintura, tenemos poesía, tenemos estudiantinas, coros, artistas de la plástica, escultores, es decir hay un caleidoscopio -como se llama nuestro programa de radio- de diferentes manifestaciones culturales y artísticas, y uno de los retos que, con el gobernador Juan Diego queremos impulsar desde Cultura y Arte, es gerenciar, porque la cultura no puede ser solamente desde lo aspiracional, debe dársele gerencia al sector cultural.  Se han hecho trabajos importantes sí, vamos a construir sobre lo construido, pero definitivamente el aporte que quiero darle al sector es que aprendamos a formular proyectos. 

Muchas expresiones artísticas se quedan a media marcha porque, aunque les tengo mucho respeto a nuestros artistas por su trabajo, a veces se quedan en el ejercicio, pero a la hora de formular un proyecto a la administración o al ministerio de cultura, teniendo clara la idea, no lo logran materializar.  Queremos cualificar el sector, queremos profesionalizarlo, porque muchos son empíricos, de tradición, con obras y un talento excepcional, ¡pero no tienen la documentación ni la acreditación que requieren, esa es una de las necesidades puntuales de este departamento porque arte hay y de sobra!


[i] Periodista, Coach en Liderazgo, Escritor, Autor del libro El Poder Infinito, con prólogo de Margarita Rosa de Francisco. Ganador de la convocatoria de Cuento ITA Editores con la obra Ojos Celestes. Columnista de Opinión, Conferencista y Coach en Liderazgo.

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