Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

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Anecdotario

Ógil

Un alumno muy aplicado…

El único lustrabotas de Cali –con ‘patente de corso’ para ingresar a las instalaciones del Sena, en Salomia– era un hombre de extracción humilde a quien conocíamos sólo por su nombre y alias: Ubencio, el “Tigre”.  Embolador que ‘les daba brillo’ a los zapatos de instructores, funcionarios y alumnos de la institución.

En los intermedios de nuestras jornadas laborales nos reuníamos –por grupos– a departir en la cafetería interna. Una de esas camarillas, era la conformada por docentes y empleados del Centro de Comercio y Servicios, y del Centro Industrial. Este grupo tenía como mejor interlocutor al finado  Ómar Velásquez Jaramillo, erudito e insigne historiador, quien fungía como profesor de Ética.

Se le ocurrió a Ómar darle –en esos descansos– unas nociones de historia universal al amigo de marras, el profesional del calzado. Un día, mientras el “Tigre” ejecutaba su trabajo, el profesor le dijo: “Ubencio, le voy a dar unas clases resumidas de historia, para que eleve su nivel cultural. Hoy voy a hablarle de la 1.ª Guerra Mundial: La confrontación bélica comenzó en Sarajevo (capital de Bosnia y Hersegovina), el domingo 28 de junio de 1914; y la chispa la encendió el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria y de su esposa. Concentrada en Europa, se llamó mundial porque involucró grandes potencias divididas en alianzas (Alemania y Austria-Hungría; Francia, el Reino Unido <Escocia, Gales e Irlanda>, Inglaterra, Rusia y el imperio otomano; luego intervinieron Bélgica, Bulgaria, Italia, los Estados Unidos, Luxemburgo, Japón Serbia y Verdún); medio mundo contra el otro medio. El conflicto se cerró, el lunes 11 de noviembre de 1918, luego de un armisticio, mediante el Tratado de Versalles; pero…, dejó alrededor de 20 millones de soldados heridos, y –entre militares y civiles– más de 17 millones de muertos”.

Sobra decir que el hombre seguía, muy, pero muy atento, las instrucciones. del profesor.

“Bueno, Ubencio, espero que se haya grabado muy bien la clase de hoy. Mañana veremos la 2.ª Guerra Mundial” –concluyó el catedrático.

Al día siguiente –en el habitual conciliábulo– el maestro Ómar continuó con su magistral cátedra para el “Tigre” y los contertulios: “Hoy, Ubencio, veremos aspectos de la Segunda Guerra Mundial: Esta se inició el viernes 1.º de septiembre de 1939 con la invasión bélica de Alemania a Polonia, ordenada y orientada por el führer Adolf Hitler. Intervinieron Bélgica, Canadá, el Reino Unido, Francia, Japón, la Unión Soviética y los Estados Unidos. El domingo 7 de diciembre de 1941, la armada imperial japonesa bombardeó la base naval y militar de los Estados Unidos en Pearl Harbor, Hawái. En venganza, el lunes 6 y el jueves 9 de agosto de 1945, respectivamente, los americanos llevan a cabo un bombardeo atómico sobre Hiroshima y Nagasaki. Tras este ataque, la guerra culminó en Asia el miércoles 15 de agosto de 1945…; ¡arrojando un saldo de más de 70 millones de muertos! (…) Mañana le hago un examen, para ver qué tanto ha captado –le advirtió el maestro.

En efecto, al siguiente día, Ómar confrontó a su singular alumno: “A ver, Ubencio, cuéntenos lo que ha aprendido acerca de las guerras mundiales”.

Y el hombre –muy concentrado en su trabajo, y sin alzar su mirada– sin vacilar respondió: “Yo no sé, profesor…, de lo único que me acuerdo es que… ¡hubo una matazón ni la berraca!”.

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