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Director Fundador

Economía y medio ambienteAnimales somos corazones no sabemos

Animales somos corazones no sabemos

Por SANDRA MILENA CORREA

Los seres humanos hemos creído durante muchos años que somos el centro de atención, quizás la especie más importante sobre la tierra y que absolutamente todo gira en torno a nuestro bienestar y desarrollo. Sin embargo, es necesario conocer que no somos la única especie existente y que compartimos nuestro espacio con una gran cantidad y diversidad de especies que, a diferencia de nosotros, tienen una función ecológica definida para mantener el equilibrio planetario.

Se estima que los humanos, como especie tenemos unos 200.000 años de antigüedad, no obstante, se dice que la vida en el planeta tierra data de hace 4.000 millones de años. Es decir que antes de nuestra propia existencia como especie ya muchos organismos han recorrido el mundo. Incluso, se cree que nuevas especies han evolucionado posterior a la nuestra. Sin embargo, hay una diferencia fundamental. Los humanos, con nuestra capacidad de transformar el entorno hemos puesto en peligro de extinción a muchas otras especies en lapsos de tiempo muy corto, en un abrir y cerrar de ojos si hablamos del tiempo de la tierra.

Durante toda la historia de la humanidad hemos tenido una estrecha relación con los animales. En la actualidad los tenemos presentes en las diferentes etapas de nuestras vidas. Desde pequeños vemos juguetes y peluches de animales como los osos; conocemos cientos con jirafas, chigüiros, leones, conejos. Aprendimos las vocales la “A” de araña, la “E” de elefante, la “I” de iguana, la “O” de oso. La religión nos puso a temerle a las serpientes y a definirlas como malas, al igual que los murciélagos fueron durante mucho tiempo relacionados con brujería. Crecimos con mitos y leyendas alrededor de los animales. Hemos construido a su alrededor todo un mundo de historias que nos rodean.

Muchos no lo saben, pero las películas de ciencia ficción tienen gran inspiración en los animales, como muchas cintas sobre extraterrestres que están basadas en el maravilloso mundo de los insectos que, aunque parezcan de otro planeta, comparten este hogar con nosotros, siempre cerca de nuestros sentidos. Es todo un aprendizaje para niños y grandes tan solo colocar un dulce en algún lugar de la casa para que en menos de un minuto lleguen hormigas u otros insectos. Nuestra casa es un patio de aprendizaje gracias a la presencia de otras especies, de cada individuo siempre habrá algo memorable qué aprender.

También es cierto que hay muchas cosas que tenemos en común con otras especies. Muchos comportamientos nos pueden hacer sentir identificados como los utilizados por los machos de las aves para conquistar a las hembras: el canto de los sinsontes, el baile y despliegue de los pavos reales, el amor “eterno” de los cisnes y loros que al encontrar pareja siempre estarán con ella. También encontramos sacrificios como las tatabras, cerdos silvestres colombianos, que cuando se encuentran en grupo y se ven amenazados por un depredador, uno de ellos decide sacrificarse, enfrentarse al peligro y salvar así a la mayoría.

También debo resaltar la fiereza de los leones o algunas madres en el reino animal que ante el ataque a sus hembras o hijos buscan al predador para devolver la agresión. Son tantas las cosas que nos identifican con los animales que muchos de los avances tecnológicos de la actualidad también están inspirados en ellos. Por ejemplo, los carros blindados basados en el sistema de piel de los cocodrilos, el tren bala el más rápido del mundo inspirado en la rapidez del Martín pescador o las agujas hipodérmicas basadas los colmillos de las serpientes.

Podría quedarme escribiendo muchas historias alrededor de la importancia de los animales y de los sentimientos positivos que producen en muchos de nosotros. Sin embargo, lo que pretendo es que entendamos que no somos la única especie en nuestro planeta Tierra y que nuestra función en la misma, ayudar hacer un mundo mejor y ayudar a mantener el equilibrio planetario.

La mayoría de las especies hoy se están quedando sin hogar por la destrucción de su hábitat. Regiones como la Andina están sometidas a una tasa altísima de deforestación y a esto se le suma que muchos de los animales son atrapados para ser comercializados como mascotas, o en otro caso, para cacería o parte de mitos como el caso de los gurres o armadillos que en muchas comunidades se cree que consumirlos puede quitar el asma, desconociendo que se arriesga la vida, ya que está comprobado que pueden ser transmisores de lepra.

Alguna vez nuestro planeta estuvo dominado por los dinosaurios y desaparecieron. Hoy nuestra especie tienen la oportunidad en sus manos de mantener la supervivencia de todos. sin embargo, mantenemos en guerra, vivimos en una desigualdad que hace que muchos seres humanos vivan en pobreza extrema sin la oportunidad de los servicios básicos de agua y energía eléctrica, sin salud, educación y sin comida.

Nuestra manera de ver el mundo debe cambiar y debe ser en pro de salvar la vida, somos animales, una especie más con una posibilidad llamada inteligencia que debemos acercarla a lo emocional para entender que debemos ayudarnos unos a otros y que eso implica apoyar la multidiversidad de seres que existen . Aceptar que no somos la única especie sino una más.

Animales somos corazones no sabemos.

Sandra Milena Correa Montoya

Administradora ambiental

Magister en Biología de la conservación y vida silvestre

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