Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadArcángeles y querubines en política ética

Arcángeles y querubines en política ética

  • Viralizar la política empeoró el espectáculo de sus miserias y demonios. Antes eliminaban adversarios en contienda con homicidio, ahora los queman en imaginarios. ¿Alguien no lanzó mugre en esta contienda?.
  • ¿Por qué no resulta creíble el juego limpio en el negocio electoral por el control del erario?. Decencia es debilidad, vulnerabilidad en la guerra contra la corrupción, imaginario posible.

Patético resulta ver a los promotores de la propaganda negra, guerra sucia y todo vale en las trifulcas electorales del presente siglo, los estrategas del engaño desinformativo que se disputaron los favores perversos de gurús de la manipulación y todas las formas de distorsión de la opinión ciudadana, personajes enriquecidos con el hackeo a las democracias latinoamericanas, verlos a una voz reclamar ética política en la estrategia electoral del proceso por la presidencia de Colombia.

Los mismos que pagaron millones de dólares a los Jota jotas y Dudas, magos de comunicación, manipulación, marketing electoral, que enseñaron toda suerte de aberraciones degradantes contra la verdad pública en la competición por los votos para ganar elecciones y control de erarios, a punta de engañodel electorado.  Fingen estupor, escándalo, horror, sin sonrojarse desde su rutina de manipulación desinformativa invocando ética y juego limpio en la práctica de la estrategia de engaño al elector, induciendo al error de conciencia y entrampamiento emocional de una masa electoral hiper susceptible a sucumbir en las pasiones básicas del miedo y el odio prestado, sin saber por qué ni para qué. 

Como si de verdad estuvieran estupefactos ante un Frankenstein importado por quienes controlaron el aparato estatal durante lo corrido del siglo veintiuno. La práctica del juego sucio en la política está en pleno auge en el mundo, comenzando por el denominado nirvana de la democracia occidental con epicentro en Washington desde donde tienen dividida y polarizada a extremo a la sociedad estadounidense los políticos tradicionales escondidos detrás de la silueta arrogante de un negociante de lo público, privatizador, enjuiciado por deudas con el fisco, hábil en mentir y engañar con un discurso anti establecimiento y desinstitucionalización.

Emberracar la gente y engañarla con datos mentirosos es el expediente con que se impusieron en las elecciones de 2016 contra el acuerdo por el cese del conflicto y en la elección del régimen agonizante desde 2018 con su estruendosa derrota en dos elecciones sucesivas en marzo 13 y mayo 29 de 2022, que pretenden expiar arrimados a la sombra de un probable resultado electoral en la segunda vuelta de la elección presidencial de junio 19 que impida la llegada por primera vez de un gobierno de coalición opositora, encabezado por un postulante de izquierda sin antecedente en la historia nacional. 

«Ser decente tiene que dejar de ser una vergüenza» fue el estribillo repetido sin éxito por la coalición del Centro Esperanza relegado a un pobre saldo lejano en el cuarto lugar de la primera vuelta presidencial, donde militan los seguidores de quien ellos llaman el mejor candidato del proceso a quienes sus opositores los señalaron todo el tiempo de pregonar una odiosa superioridad moral, según el candidato de la coalición de gobierno entonces. La decencia como argumento no convenció y fue vista como voto inútil.  El electorado con su elección no desvirtuó esa idea y prefirió jugarse por dos opciones anti régimen sin las mejores maneras ni lenguaje en sus estrategias y actos comunicativos. 

Ansiedad, nerviosismo, estrés electoral, hastío, necesidad de terminar esta tensión, es el estado emocional de la gente como cuando en la final del mundial  de fútbol las apuestas están cerradas por los dos finalistas en la certeza de que tienen el mismo chance de llevarse el título. Nadie sabe qué va a pasar. 

Hay un candidato al que el establecimiento ve con total desconfianza porque sabe que puede revolcar las reglas de juego y el modelo de negocio para los dueños del capital.  El otro finalista es un candidato afín con el ADN de los dueños del actual gobierno, el poder económico, que resuelve todas sus incertidumbres, pues están convencidos de que no les tocará un pelo. El final tan cerrado será tensionante hasta el escrutinio para establecer la legitimidad del resultado. 

La semana víspera de la elección denominada de silencio electoral, estará saturada por un cacareo fariseo de un establecimiento lanzando barro negro contra la candidatura contraria, incluidos los medios parcializados que seguirán viralizando fragmentos de reuniones privadas de estrategia de la coalición que no debe ganar contra el régimen. La candidatura de toda la coalición vergonzante de partidos hoy en el poder, espera tener todos los favores posibles para consolidar su viabilidad de llegar al timón del Estado sin que nadie sepa a ciencia cierta qué va a pasar con la robadera, la ida al mar de todos, los decretos revolucionarios de cierre de burocracia diplomática y de la casa presidencial, entre las promesas con más propaganda.

Política leal, ética, en su ejercicio pulcro con principios, valores en responsabilidad de todo lo público que debe ser sagrado a partir del voto de confianza y la fé pública de todos quienes entregan el manejo con mandato de rectitud a quienes han pedido esa oportunidad, así ha de ser en una sociedad de humanos con conciencia moral y respeto irreductible por los derechos de todos y lo que pertenece al bien común. Nada de esto funciona en el ejercicio de la política en Colombia, con degradación generalizada de fondo y forma, el qué y cómo en los actos de quienes controlan el régimen de poder y la estructura de Estado desde el siglo veinte.   Indeseable e inaceptable todo lo que se parece y replica el ejercicio de poder que vive Colombia en esta época en descomposición desde hace sesenta años. 

¿Llegará un día en que la ética presida el ejercicio recto de la política en lo público en lo que queda de humanidad?.   Hay quienes dicen tener la primera piedra con autoridad para lanzarla donde caiga.  La realidad dice que no son ellos los elegidos de este tiempo y que el cambio 2022 – 2026 vendrá sin protocolos, formas ni alfombras rojas como las que tiende en su ofensivo  disfraz el desastre actual.    

Escrito por Hernando Ayala M. Periodista     Mail   disnnet@gmail.com

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