Arquitecturas emocionales, el impacto en salud mental y la crisis de humanidad

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Los cambios estructurales nunca serán súbitos y deberán forjarse en el tiempo.

Por HERNANDO AYALA M.

Escoge construir y vivir en tu casita de ladrillo, o de madera o de paja según decidas y afrontar el mismo ataque del lobo feroz sobre tu humanidad.  Así enseña el Maestro Guillermo Valencia Montoya desde Pereira su parábola para dibujar la fragilidad estructural en la salud mental de las personas en medio de la crisis de humanidad.  Las arquitecturas emocionales en proporción son contrarias a la equidad y de ahí la vulnerabilidad incrementada en donde menor fortaleza y estructura de pensamiento hay desarrollada.

La mayoría de las mentes son una casita de paja que debe recibir el mismo rigor del ataque para todas, en donde la menor fragilidad o mayor resistencia se supone en quienes lograron construir una casita de ladrillo en su arquitectura emocional y de autonomía.

La crisis humanitaria agudizada por las pandemias cuyo detonante es el sars cov-2, generador del covid19, tiene a la humanidad focalizada, convencida una vez más en el «milagro» de un fármaco, un pinchazo redentor de una vacuna, supuesto antídoto para que sigamos igual, por lo mismo, hasta la próxima pandemia y su consuetudinario pinchazo inmunizador y que viva el círculo vicioso de la decadencia humana disfrazada de glamour, fashion y tecno consumismo.

La salud, soporte de la vida, está medicalizada y recortada a la dimensión fisiológica, orgánica, a los átomos del ser humano que no incluye ni tiene en cuenta sus otras dos dimensiones, mente y espíritu. Lo poco que hay en atención a salud mental también está proyectado sobre la medicalización para calmar, neutralizar y sedar de manera temporal.

Salud física sin salud mental es una estructura carente de sincronía que termina por colapsar.

Mala salud mental deteriora y termina por dañar salud orgánica. La salud mental no es asunto de frascos y píldoras, no se soluciona con fármacos que es la única lógica rentable para el negocio que sobre este derecho depreda la autonomía y dignidad humana.

La salud mental se construye y consolida paso a paso, día a día, con la formación permanente de una estructura soporte sostenible, afianzada en educación de las emociones, en autocontrol de ideas y pensamientos, en claridad de la filosofía de vida propia, individual, el sentido de la persona para estar contento con su ejercicio vital. Dar más atención en salud mental por la mayor demanda de esta nueva época, producto de la confusión que se traduce en depresión, es potenciar las herramientas propias que debe aplicar desde su pensamiento cada uno. La cura en salud mental viene de adentro y se logra con entrenamiento propio y apoyos necesarios de quienes pueden ayudar en la guía del entrenamiento como pasa con los grandes atletas campeones olímpicos.

Las naciones encienden las alarmas por políticas públicas más efectivas y con mejores recursos para atender más salud mental, pero el enfoque sigue mirando la estantería farmacodependiente que no transforma ni hace sostenible ninguna vida autónoma. Como todo en humanidad, es la educación, la determinación y el trabajo transformador desde adentro de cada ser, la única posibilidad de formar estructura, fortaleza en arquitectura mental, psicosocial, emocional, para establecer el sólido equilibrio autónomo, por cuenta propia y a la medida individual.

En esa arquitectura emocional construimos casa de hormigón con refuerzos estructurales de acero, formando autonomía o nos quedamos en la mayoría de la fragilidad vulnerabilidad extrema que prefiere dejarse robar la atención y seguir en casa de paja que no resiste ningún ataque ni embestida de todas las amenazas que se suman a cada lobo feroz en el entorno humano. Opiniones e ideas compartidas desde el aprendizaje en las lecciones compartidas y conversadas durante más de tres décadas en sintonía con el Maestro Guillermo Valencia Montoya, profesor de ética en universidades como la Tecnológica de Pereira y su consultorio de psicología clínica desde donde insiste en la cura de la filosofía con «Más Platón y menos prozac» de Lou Marinof.

«Las soluciones fáciles no existen. No se necesita ser perfecto para ser bueno.

Mejorar la relación con la vida es el deber ser. Vivir con dignidad, amar, ser amado, lo mejor».

«Más Platón menos prozac», Lou Marinof, Canadá 1999. 

Escrito por Hernando Ayala M. Periodista

Sociedad para Todos 2020

PODCAST ENLACE  ARQUITECTURAS EMOCIONALES + SALUD MENTAL

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1 COMENTARIO

  1. El valor de la vida atreves de estructura ética espacios de comunicación para la mirada y comunicación continua alienada ahora más que nunca.

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