Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadArte Falso y Robos de Arte Famosos

Arte Falso y Robos de Arte Famosos

El cine tiene su cuento. El robo, tiene su cuento. El arte el suyo. Los tres se alimentan extrañamente de los tres. Muchas películas no solo tratan el tema de los robos, los asaltos, los atracos, los engaños y las trampas de todo tipo, pues algunas hasta los enseñan y con una maestría espectacular.

Todas las plataformas, las casas fabricadoras (productoras) de películas, los productores casi todos, los realizadores muchos, hacen y sueñan con películas de estos géneros (si así se pueden denominar) para hacer películas de este tipo. Y muchas son de muchísimo éxito.

La picardía, la malicia, la trampa y el engaño, extrañísimamente, tienen que ver con un alto grado de inteligencia, pues se requiere, antes que nada, ser muy hábil (que está muy cerca de la inteligencia), para ser un muy buen ladrón y no dejarse coger.

A lo largo de la historia de la humanidad, los ladrones han existido y famosos hay en todas partes y desde los comienzos de la existencia del hombre. (Gracias a Dios no hay vestigios de hombres prehistóricos famosos por su picardía y falta de honradez, pero debieron haber existido si fueron capaces de inventar el fuego para no comer carne cruda siempre).

Pero desde muy temprano, ya había algunos que pasaron a la historia y se volvieron inmortales, como esos que retratan en la Sagrada Biblia al lado de Jesús crucificado. Y aún a sabiendas que, en esa época, ni la cámara fotográfica, ni las filmadoras existían y faltaba mucho por venir al mundo a los hermanos Luis y Augusto Lumiere, que tuvieron la fortuna de tener un papá que los puso a inventar el cine.

En esa época precisamente, también se hicieron famosos, otros pícaros, además de los ladrones famosos. Un tal Pilatos y otros que ya en cuevas de diferentes tamaños, se encerraban a falsificar monedas. Conocemos hoy día monedas falsificadas en esas fantasiosas épocas. Mal hechas unas, pero perfectas otras, pues no todos los falsificadores tenían las mismas destrezas.

LA FANTASÍA DEL ROBO

Me encanta saber que la verdad es un artículo de lujo. Que la sinceridad vale plata; que la honestidad es un valor de uso maravilloso; que la sensatez no solo vale la pena, sino que es escasa y que otros valores no tienen la capacidad de dejarse comprar a cualquier precio por su refinamiento. Pero el robo, que no tiene fecha de nacimiento y que su final también es impresionantemente desconocido, y que los autores de tantos que se conocen y se desconocen son muy creativos y que muchísimos otros se hacen más creativos cuando usan sus fechorías para construir “impresionantes obras de arte”, tanto teatrales como operáticas y/o cinematográficas, que van quedándose en la historia de lo que, en materia de arte por su valor, hasta se vuelven imprescindibles. Es más, algunos buenos críticos de cine del mundo, tienen en su selección personal entre las mejores películas de la historia, algunas que tienen que ver con fechorías, con engaños, con robos…

A LO QUE VINIMOS

Me disculpan si la introducción que le inventé a esta columna fue extensa, pero temí que se me la robaran.

Ahora sí voy al grano.

Existen películas que muestran robos perfectos. Y son perfectas. Espectaculares. Buenas, buenísimas. Como si el robo fuera perdonable por lo exitoso, sin errores y los ladrones salieron victoriosos y el espectador tiene la obligación de aplaudirlos.

Existen, y muchas, películas perfectas, donde la mentira es la triunfadora y donde un preso, autor de un crimen perfecto (con robo incluido), por maltrato en su reclusión, prepara durante la hora y media de proyección del filme su huida y sale victorioso a la calle y el público aplaude.

Existen películas donde un falsificador de obras de arte, es un excelente restaurador de las mismas y es tan hábil, que hace una, dos, tres y hasta cuatro copias de la misma y las vende todas y cada una como la única original, a grandes coleccionistas y lo dice mucho tiempo después, en “la vida real”, en un libro en el que publica sus memorias y verdades. Un engaño perfecto y cruel.

Existen y más de una película, cintas en las que unos hombres muy valientes, como de cine, como imaginarios, por su astucia y perfección en la profesión, roban sin dejar huella, las más exóticas piezas de arte y lujo, de los más encopetados museos del mundo, burlándose de todos los mecanismos de seguridad de los mismos y que se dan el lujo de pasarse por la faja a sus propietarios, sus vigilantes, sus sistemas de seguridad, la guardia, hasta dejando intencionalmente huellas de su autoría, sin que lo robado sea recuperado nunca. Basadas en acontecimientos sucedidos en la vida real o inventados, pero que dan fe de tanta inteligencia puesta en escena.

Y lo más curioso, existen y muchas, pero muchas películas que son tan exóticas, tan perfectas, tan llamativas, tan atractivas, tan generadoras de campeonas taquillas, que hasta se dan el lujo de llevar como título el mismo en más de una y que es el siguiente: EL ROBO DEL SIGLO, como si un siglo fuera un año o miserables veinte meses…

A veces pienso que gustándome tanto el cine, no me he dado entera cuenta de que este invento de los hermanos Luis y Augusto Lumiere, es una verdadera farsa, es decir, un robo.

Lo pensaré despacio.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Más articulos