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ActualidadAtentaron contra al profe Lucas Villa

Atentaron contra al profe Lucas Villa

Por: JUAN CARLOS PARRA SANABRIA

Los días del paro nacional 2021 en Colombia, han transcurrido bajo el manto oscuro del asombro, debido a la famélica presencia de las personerías y el flaco papel de la defensoría del pueblo a nivel nacional, un conjunto de problemas sociales que han ido germinando como una semilla solitaria en tierra fértil, por varias décadas en los barrios mas humildes de la geografía nacional.

La crisis va aflorando en la piel de las comunidades excluidas socialmente, abandonadas por el estado y que con dolor aprenden a caminar en medio de la injusticia social, los obligan a llamarse colombianos y heredan las externalidades de una patria que se los ha negado todo, pero que todo lo que hacen para sobrevivir y sostener a sus familias, los mantiene en la miseria o simplemente es prohibido y le ofrece una cárcel o la muerte.

Los jóvenes y sus familias observan cómo un pequeño grupo de privilegiados se hacen favores políticos entre ellos, legislan en favor de sus propias familias y sus prósperos negocios, se brindan apoyo económico con dineros públicos y tienen garantizado millonarios contratos “per secula seculorum”, por eso, en el momento menos pensado, el big ban del movimiento social, hace erupción con un grito iracundo, tan candente como la lava de un viejo volcán, que va recorriendo las calles destruyendo todo a su paso.

Es en este momento, donde aparecen todos los matices que empiezan a llenar de colorido el conflicto y aparecen los amantes del libro el arte de la guerra, donde su autor  Sun Tzu también subrayó la importancia de los agentes de inteligencia y el espionaje para el esfuerzo bélico, donde la clase privilegiada que ostenta el poder y se siente amenazada por las manifestaciones, empieza a meter militares, policías o funcionarios públicos para motivar la violencia y quitarle legitimidad al movimiento popular y sus peticiones.

Se debe aceptar como una realidad, que el delincuente común, aprovecha la manifestación pacífica para sacar provecho para su propio beneficio, es el caso de los bandidos que entraron a un almacén de bicicletas, sobre la carrera séptima con calle trece, llevándose la turba de ladrones, las bicicletas que eran el sustento de la familia del comerciante, nada tiene que ver ese acto delincuencial con el movimiento ciudadano, que protesta contra la crisis política en que naufraga el actual gobierno, pero este acto bochornoso, es utilizado por los medios de comunicación, los políticos de turno y los enemigos del movimiento social para desprestigiar la protesta popular, con el objetivo de hacerle perder el respaldo de toda la sociedad.

En cualquiera de las etapas del paro, las comunidades se podrán enfrentar, algunos por los cierres de las vías, otros por los daños en la infraestructura de la ciudad, el desabastecimiento alimenticio, unos defienden los derechos de los policías y militares y otros denuncian los excesos de la fuerza pública con los manifestantes o  la ausencia del ministerio público activando comités  para evitar que se violen los derechos humanos en estas fechas y en este estadio de la historia de la humanidad.

Lo más desastroso y vergonzoso para una sociedad, es que se utilicen sicarios para asesinar a los líderes sociales que participan de las manifestaciones, con el único fin de deformar la definición y la imagen de la lucha popular ante la retina de todos los ciudadanos, porque ya las personas del común, entenderán que es peligroso este método de proponer y corregir el rumbo de los gobiernos, que nos debe dar miedo exigir los derechos ciudadanos y frenar las arbitrariedades de los administradores públicos.

Los actos violentos por acción o por omisión por parte del estado, buscan generar sospecha, pánico, desconfianza y sembrar en las conciencias del ser humano, el significado de que protestar, que manifestar su inconformidad, es sinónimo de peligro.

Siguiendo esa orientación criminal, han baleado a dos jóvenes que estaban manifestándose pacíficamente en el viaducto de Pereira y Dosquebradas, con su alegría acompañaban la gesta histórica de tumbar la reforma tributaria que promovía el gobierno nacional, liderada por el, ya, exministro de hacienda, a balazos callaron su grito lleno de floklore y energía, al que danzaba todos los ritmos en medio de las multitudes, que desfilaban espontaneas en la construcción de un nuevo país.

Asesinar los lideres sociales es el peor rostro de un gobierno, los políticos que permiten esta tragedia no podrán dormir tranquilos por el resto de sus vidas, tendrán que vivir en medio de la hipocresía y la mentira, sin mirar a los ojos a sus hijos y no le alcanzará su dinero para pagar a los que le guardan tanto secreto, pero lo peor de todo, es que será defensor de una sociedad y una clase política con cierto olor a podrido.

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