Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadAy de los vencidos.

Ay de los vencidos.

ESCAMPAVIA

Los grandes conflictos sociales dejan cicatrices, huellas que hieren y generan actitudes para superar lo que de la memoria no se va; unos, los negacionistas, resuelven el dilema con el borrón y cuenta nueva: el horror nunca existió apenas fue una pesadilla, un mal sueño; otros se tropiezan con lo innegable y deben optar por la verdad o por el relato posterior a lo acontecido, los cuales son diferentes dado que el segundo, como cualquier otra construcción humana, incorpora elementos subjetivos que hacen diferente lo que debería no tener orillas.

         Los alemanes viven la tragedia de superar la huella de la guerra por ellos iniciada y peor el horror del holocausto permitido cuando las armas se apoderaron de la razón y del derecho; los uniformes transforman y generan conductas de  masa, misma que carece de moral y de fronteras; de nuestra parte no hemos terminado de vivir la tragedia de la cual hemos sido víctimas y actores durante más de doscientos años, con la destrucción de quien está en la otra orilla, así encontramos verdades que se acomodan a nuestra estructura mental y peor a nuestros fanatismos.

         Si bien el hábito no hace al monje, otros afirman “cuídate de los uniformados”, ellos sostienen que la vestimenta trasforma, hace diferente a quien con ella se viste, por eso los adivinos, brujos y oráculos, los predicadores e interlocutores con la deidad, los togados y los portadores de los fusiles, unos y otros usan trajes e insignias que los distinguen y por esa razón consideran que esa indumentaria les concede poderes, así se transforman en actores cuyo actuación algunas veces termina en tragedia.

         Los que ganan son los elegidos para relatar, pero también de justificar, de maquillar el horror del post conflicto; así la verdad relatada le permite al vencedor cubrirse de gloria aun cuando su victoria se haya obtenido sin legitimidad y honor. El Vae Victis, el Ay de los vencidos, sigue vigente.

         En nuestro caso quienes firmaron el acuerdo han incluído en el tratado un capítulo que les otorga el monopolio de la recopilaciòn de los hechos, su desarrollo y consecuencias, por ello nuevamente las togas han recibido el encargo de conservar para la posteridad el relato, que no es otra cosa que la manera como debe la historia narrar décadas de hechos y horrores, así unos reciben la bendición apostólica para presentar  con traje blanco lo que solo es luto.

         En nuestro concepto, la comisión de la verdad no fue integrada por historiadores probados por su apego a los hechos, sino por personas que han sido actores vinculados al más reciente de nuestros horrores, por lo tanto tocados por lo que se quiere contar sin bemoles.

              El documento recupera versiones ciertas y dolorosas, en nuestro concepto no descubre cosas que no conociéramos, destaca unos hechos, no todos y llega a conclusiones con sustentos no debatidos, todo ello acorde con las experiencias y vivencias de los investigadores y por lo tanto no se le podía pedir peras al olmo.

               Este documento es el oficial pero no será el último, otros vendrán, lo que llama la atención es la manera cómo quienes han sido encargados de una tarea tan delicada y que requiere que de profesionalismo y honestidad, quienes de ser los notarios y garantes de la verdad, se transforman en figuras públicas, en legisladores, jueces y por si fuera poco, en embajadores y en actores políticos, restándole de esta manera solidez y demerita lo que era lo fundamental en la tarea encargada.

Artículo anteriorNo nos reten
Artículo siguienteLAS REFORMAS URGENTES

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Más articulos