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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

Actualidad"Cada emoción en su lugar"

«Cada emoción en su lugar»

Las emociones son la sombra o la expresión y sentir de nuestros sentimientos; son la información o radiografía que nos entrega el alma, una información muy valiosa acerca de nuestro estado interior. Son la evidencia de nuestro nivel de bienestar emocional, de cuán conscientes estamos, de esas cualificaciones humanas que nacen dentro del alma.

Con frecuencia el clasificar las emociones como buenas o malas, positivas o negativas nos conducen a un error craso, ya que se emite un juicio hacia lo que sentimos, olvidando que son respuestas psicofisiológicas a estímulos reales o imaginarios. Para un buen control de nuestras emociones se debe aprender a identificar los estados y sensaciones fisiológicas y cognitivas, tener claridad en que categoría se agrupan, para conocer las causas que las generan y las consecuencias de nuestras acciones.

Las emociones pueden ser básicas o primarias, universales e innatas, asociadas a diferentes regiones del cerebro. Algunas cumplen una función de supervivencia de la especie y se dan en todas las culturas. Básicamente se han seleccionado seis: alegría, tristeza, enfado, miedo, sorpresa y asco.

Algunas se clasifican como complejas o secundarias, éstas son moduladas, a partir de las emociones básicas, construidas en función del contexto socio cultural. Las emociones que causan daño, o llamadas parasitas, adquiridas desde la niñez, son inapropiadas y toxicas ya que perturban el bienestar emocional, esconden una necesidad o de afecto, reconocimiento, protección o confianza; son emociones veladas, adquiridas como medio de manipulación o extorsión afectiva.

Toda emoción que sentimos nos transmite un mensaje que hemos de descifrar. El enfado nos ayuda a poner límites; el miedo protege nuestra integridad frente a un ataque o amenaza; la tristeza nos ayuda a aceptar las perdidas. Si identificas la intención positiva de cada emoción vas a poder gestionarlas con mayor rapidez.

 No somos responsables de las emociones, pero si de lo que hacemos con ellas, enseña el terapeuta gestáltico y escritor Jorge Bucay. Pueden ser nuestra mayor fortaleza o nuestra peor debilidad, todo depende de cómo las manejemos. Quien no conoce sus emociones termina esclavo de sus estados de ánimo.

Hoy en una sociedad totalmente audiovisual, especialmente por la internet, como referente de todas las manifestaciones culturales, en este ambiente el ser humano aprende cual debe ser la respuesta emocional ante cualquier tipo de situación. Las redes hoy son las educadoras de las emociones, proyectando respuestas afectivas que se presentan como “autenticas” y como único camino válido para ser felices. Solo una educación critica podrá ayudar a desmantelar esa “manipulación de las emociones”, en películas, teleseries y en las redes sociales.

No olvidemos lo que solía afirmar Barbara Marciniak, aceptar tus emociones puede llevar a una autorrealización profunda, por que ellas, son siempre la llave para descubrir tus creencias; una vez has identificado la creencia, tras la emoción, reconoce el rol que cumple esa creencia, déjala marchar y sustitúyela, por una perspectiva que te fortalezca.

Padre Pacho

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