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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadCambio es eliminar política minusválida

Cambio es eliminar política minusválida

  • Políticos  inferiores al pueblo buscan timar la voluntad de las urnas. Comenzó el sabotaje.
  • Un régimen venal, negociante, cínico, abusador, pusilánime, acomplejado sale del timón del Estado. 

Defenestrar a todos los políticos minusválidos es condición sine qua non para el cambio. Todo político corrupto es minusválido, es inferior por voluntad propia, asume condición de minusvalía ética, moral por minusvalorar su dignidad humana. «A quien le gusta la plata, dinero, monedas de judas, hay que sacarlo de la política» dice el sabio José Pepe Mujica. A todos los políticos minusválidos que viven de oficio dedicados a repartir el Estado como se descuartiza una res entre depredadores, hay que echarlos de la política y meterlos a la cárcel o al destierro perpetuo de lo público.

Por primera vez en la nación durante dos siglos, el pueblo colombiano decidió ponerse por encima de sus dirigentes inferiores. Quizá en 1970 decidió cumplir su dignidad la gente que eligió a Gustavo Rojas Pinilla, pero se dejó robar su voluntad por un usurpador impuesto por el establecimiento. 

En junio 19 de 2022 se materializó en Colombia por primera vez la sentencia que reza «el pueblo es superior a sus dirigentes», en democracia legítima. Inicio de un proceso de cambio para hacer efectiva la democracia real esperada durante doscientos años. El paso a seguir es hacer democracia efectiva con poder ciudadano día a día para arrinconar a la fauna de animales políticos de política minusválida concertada para timar la voluntad popular. 

La escena es desafiante. La gente decidió un mandato que debe ser cumplido mediante liderazgo colectivo desde un pacto diverso. Hay un mandatario administrador encargado de hacer cumplir el pacto real. Ese primer empleado está hoy cercado por las castas políticas que coptan y manipulan la democracia representativa dispuestos a seguir ordeñando la res pública como vaca lechera. 

El electorado hizo la tarea de elegir el cambio, ahora le toca el turno al encargado de cumplir lo ordenado por el voto popular. Si se emburundanga con el poder igual que el mediocre saliente e incumple y burla el mandato, el pueblo tiene que castigar ese manejo y volver a ser superior expulsando a todos quienes hayan burlado su voluntad.  Octubre de 2023  y marzo de 2026 hay urnas para defenestrar a cuanto político pérfido persista en su minusvalía. Es la ruta de una democracia genuina hacia su madurez en autonomía ciudadana. 

El cambio lo hace la gente superior a la gavilla de negociantes de la política minusválida, animales políticos de raza venal, negocio depredador saqueador de lo público. Hay que echarlos a todos como a la caterva abusadora que sale el 7 de agosto de 2022.

El régimen de mediocridad y corrupción que abandona el inquilinato del poder público, se va en la ignominia de todos sus abusos cometidos. Sale un inepto que vive en delirio monárquico de cortesano acomplejado por sus apellidos en los cuales levitó sobre alfombra roja pasarela de farándula todo el tiempo en presunción de virreicito en un ducado de delfinazgo y  marqués indelicado por línea materna.

Ese pensamiento feudal abusivo es castigado y expulsado de la burocracia con su espectáculo bochornoso de perfidia y venalidad en cofradía, aferrados a su vocación depredadora de casta raspando el erario hasta último momento y decretando privilegios de burocracia diplomática entre amigos. 

El cambio son los ciudadanos en su voluntad superior ejercida esta vez contra la inferioridad minusválida de los dirigentes untados de saqueo. Ahí tienen cercado al nuevo mandatario que no puede dejarse ahogar en su estrategia de gestión de gobernabilidad que los depredadores entienden como repartija. 

De entrada ya arrancó el más feroz sabotaje en cabeza de los viudos de poder, profetas del odio que infesta sus venas, que buscarán desde su orfandad de erario hacer naufragar las reformas de la voluntad popular para vover con más rapacidad voraz a arrasar todo en el siguiente turno de inquilinato. 

Sin ciudadanía autónoma y efectiva, con incidencia dia a dia, el cambio se diluirá en todas las trapisondas de los políticos minusválidos y su vampirismo de erario, arropados con el humo y ruido de  periodistas chayoteros, venales y condecorados por el régimen por sus micrófonos fletados con payolas oficiales y mega sobres. 

El cambio no está en la burocracia, este solo es posible en las reformas que en democracia real  haga cumplir la gente. Nunca más pueblo subordinado a sus dirigentes inferiores.  

Escrito por Hernando Ayala M. Periodista     Mail   disnnet@gmail.com

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