Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadCiudadanía libre en orfandad informativa

Ciudadanía libre en orfandad informativa

  • ¿Por qué gremios periodísticos, mediáticos, academia y organizaciones sociales no realizaron debates a los programas de gobierno postulantes en la vuelta definitiva para elegir presidente de Colombia?. 
  • La deliberación pública no podía permitirse el vacío de contraste sobre los contenidos del mandato a impartir para el inquilino de la jefatura de gobierno obligado a cumplir la ley de Plan Nacional de Desarrollo 2022 – 2026. 

Que si un candidato está loco con su única idea a cuatro años contra la robadera, que si el otro va a gobernar con mil propuestas sin presupuesto para hacerlas realidad en una nueva frustración para la población en una alternativa de cambio, dos opciones posibles elegidas por el voto ciudadano en mayo 29 en el gran golpe de opinión que derogó al establecimiento del negocio electoral que pervirtió a extremo con maneras delincuenciales el ejercicio electoral al cual redujeron la democracia distorsionada recortada que de manera anómala por engaño es la única versión para los ciudadanos.

En la clase política definida por Fernando Vallejo como un cáncer incurable que no mata, el negocio consistió en convencer a la población de que el todo de la democracia es ir una vez cada cuatro años a dejar su voto en las urnas al mejor postor sin saber qué eligió ni a quién. Para los millones que ignoran qué es democracia y su derecho sagrado a la participación real en ella, muchos de ellos pervirtieron este deber a un vil acto barato de recibir algunas monedas a cambio de su voluntad y aceptación. Compra venta de votos, democracia degradada en el peor proxenetismo. A partir de ahí los compradores de voluntades se declaran propietarios de «la chequera» como define en su expresión prosaica el candidato que sacó de la contienda a la maquinaria que durante décadas ha vulnerado y abusado la distosionada democracia colombiana. 

Que si los dos postulantes finales obligatorios para elegir uno, van a arrasar la desgastada institucionalidad convertida en entelequia para mimetizar la degradación de la función pública decantada en corrupción producto de la ilegitimidad por todos los abusos de poder en la cooptación de lo público por el interés privado en detrimento de los derechos fundamentales de una población sumida en pobreza, hambre, exclusión en mayoría. La versión feudal del Estado controlado por sectas clientelas de poder. 

Peor que en la degradación del fútbol por la violencia de las barras bravas, la elección de la democracia representativa en las ramas legislativa y ejecutiva de la estructura de Estado Social de Derecho escrito en la Constitución de 1991, se convirtió en una prolongada secuencia de matoneo sin cuartel a través de las redes sociales, ecosistema digital y medios masivos, un semestre de insultos y ataques personales vacío de  significado y claridad sobre propuestas comprendidas y asimiladas por los votantes para definir cuál es la ruta escogida en un periodo de transición para salir de veinte años que degradaron lo público en Colombia en la hegemonía de un régimen. 

Todo pareciera decantarse por la forma, con la posibilidad de empeorar la desinstitucionalización e ilegitimidad en el riesgo de repetir la apuesta por la antipolítica de mano dura, autoritarismo y autocracia como receta para someter la endemia de corrupción y prácticas mafiosas de secta en el manejo de la cosa pública,  de espaldas a la verdad  de la democracia participativa en gobernanza con todas las ciudadanías para cumplir lo escrito hace ya treinta y un años en el Pacto Social del 91 que centró el sentido de real vida democrática en la inclusión de todos los colombianos. 

Exclusión y enroscamiento de privilegios con malversación del Estado, ha sido el mal de treinta años que se supone derogó el electorado en la decisión de mayo 29 con la elección de la alternativa por el cambio que son dos opciones para elegir el nuevo gobierno. La confusión e incertidumbre tiene centrados en empate negativo a los dos bandos polarizados, dos mitades del electorado, esperando el error de último momento en el estilo, intemperancia e incompetencia emocional  que ha de dirimir cual de las dos fórmulas será lo menos peor en la purga de los siguientes cuatro años para sanear el Estado desastre que entrega el malhadado régimen saliente del inquilinato en el gobierno.  

Faltó información clara, comprensible para todos, con pedagogía y exposición didáctica sin confusión, que bien pudo realizar un periodismo a la altura de su desafío y compromiso para salvar el descrédito en que está sumido por el apasionamiento que han preferido algunos influencers al frente de medios con orilla partidista y agenda ideológica, negación de la esencia ética del servicio público sumido en profunda crisis de desconfianza a la par de los operadores partidistas de la gestión gubernamental del Estado.  

Con sentido de responsabilidad y dimensión de clara vocación por los derechos de todos, en lo público,  periodismo, medios, academia, organizaciones de sociedad civil, tendrían que haber sido capaces de abrir los espacios, foros, debates, acciones pedagógicas de sintonía clara con toda la ciudadanía sin facciones, para suplir  el vacío de contenido, significado y sentido para la comprensión de las diferencias claras, efectivas de las dos propuestas de cambio que tiene el elector al frente para elegir un presidente decente y digno en la segunda vuelta electoral para un mandato nítido y contundente que obligue y subordine al imperio de la ley a un mandatario Leal que represente la unidad para la dignidad de todos los colombianos.

Por la negligencia de todos estos actores y la sociedad completa,  los dos ausentes del debate y la deliberación para la segunda vuelta, uno de los dos va a llegar imbuido de la megalomanía con ínfulas de autocracia que enajenó al incompetente que sigue gritando desde el inquilinato presidencial a sesenta días de ser el más triste viudo y huérfano de poder en su psicosis de vanidad inútil. 

Otra vez los responsables de formar proceso de opinión pública y derecho a la información leal, potable, se rajaron, no legitimaron su función social responsable y se quedan mendigando salvación de terceros sin el mérito del deber cumplido.  La orfandad ciudadana de claridad y comprensión en lo que elige, deja a la sociedad en las dudas y confusión propicia a los abusadores de lo público.   

Escrito por Hernando Ayala M. Periodista     Mail   disnnet@gmail.com

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