Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadCivis Ombuds, ¿ Cuántos humanos sin derechos 75 años después? 

Civis Ombuds, ¿ Cuántos humanos sin derechos 75 años después? 

¿Cómo formar ciudadanos defensores autónomos de sus derechos sin intermediarios fallidos?  

  • En nombre del derecho a la libertad económica crece la tendencia de regímenes con mayores restricciones a libertades fundamentales. 

Pasaron 75 años desde la proclama universal de los derechos humanos en diciembre 10 de 1948 por la soñada unidad soberana de las naciones que sería capaz de armonizar el respeto y equidad de una humanidad capaz de realizar una gobernanza justa en equidad de derechos para todos en cada territorio autónomo en democracia y contrato social digno, legítimo, respetable para todos en un mundo libre. Libertad, Igualdad, Equidad, Fraternidad, escritas y habladas que no han visto cumplir en su vida miles de millones de seres humanos en la diversidad de la especie sapiens. ¿En qué medida y proporción se cumplen hoy los derechos humanos en las denominadas democracias del mundo libre como la colombiana?. El inventario de hechos contra los sueños escritos en esta declaración universal de 1948 y en el contrato social colombiano, la Constitución Nacional de 1991 carta garantista de derechos en exceso ha dicho la ideología que hizo lo permitido para hacer trizas el Estado Social de Derecho para todos en sus intentos por reformarla y desbaratarla. 

Hay una gran distancia entre la democracia representativa excluyente que rigió cien años en el contrato social del siglo diecinueve reemplazado por la Constitución que hace treinta y dos años nos situó en la ruta de los derechos en equidad, sin exclusión ni desigualdad para ningún colombiano, versículo a versículo en su extenso texto que como la biblia hoy permanece sin cumplir en su mayoría de acuerdos esenciales como el derecho deber de la paz obligatoria que partes interesadas dibujan como imposible. Todos los días hay colombianos sin vida por cuenta de la violencia que persigue a quienes defienden y promueven derechos humanos para todos en los territorios de mayor exclusión y vulnerabilidad. Así el mundo distante del desarrollo en la Unión Europea y la Unión Americana como se llama la República Federal con epicentro en Washington. 

La humanidad excluida de los derechos humanos durante los setenta y cinco años que pasaron, necesita asumir la misión de prepararse uno a uno, cada ser humano, con la información, conocimiento y saber imprescindible en la capacidad de constituirse de manera individual y luego colectiva como ciudadano y ciudadanía defensores directos, inteligentes, competentes, capaces, autónomos de sus derechos por cuenta propia para protegerlos y hacerlos valer en ejercicio efectivo en todos los espacios de su desarrollo y desempeño vital, individual, familiar, social, comunitario, ante el Estado que no garantizar el respeto y cumplimiento de derechos para todos. Cada vez es más evidente la vulneración violación de derechos por actores, agentes de Estado en diversidad de realidades. 

El ciudadano defensor inteligente de sus derechos tiene que comenzar por hacer conciencia plena, apropiación, comprensión de sus derechos para nunca más vulnerarlos, permitir vulneración ni hacerlo con los derechos de todos los otros que coexisten en su entorno vital. Hay ignorancia absoluta en derechos fundamentales, de conciencia, esenciales para el ejercicio de ciudadanía, vida en comunidad, sociedad, como el caso del Derecho a la Información sin cuyo cumplimiento no es posible tomar decisiones en integridad para realizar los demás derechos en vida propia y de los más próximos como también de todos los demás. Muy pocos tienen procesado con aprendizaje de plena comprensión consciente la dimensión, alcance y trascendencia del ejercicio pleno del derecho a la información potable, limpia, fidedigna, como oxígeno indispensable en su conciencia para la toma de decisiones. 

La evidencia de esta realidad se mide en el engaño, manipulación, desinformación, distorsión de la realidad, practicados por los actores de la violencia, corrupción, degradación de lo público en las prácticas de la política electoral y de gestión administración de lo público. La desinformación es la primera y de entrada mayor vulneración que daña el resto del ejercicio de derechos humanos de cada persona engañable, manipulable, usable que todo el tiempo repite engaños sin un argumento sólido y claro para sustentar cada acto violatorio de derechos que comienza con esa repetición, transmisión de engaños y mentiras a través de los canales disponibles en la vida digital y en el voz a voz repetidor de la desinformación en medios masivos desleales con este derecho sagrado de conciencia que dañado y distorsionado se convierte en amenaza mayor que los mismos abusos con los fanatismos religiosos e ideológicos. Donde quiera que haya decisiones impulsivas por emociones activadas mediante fanatismos, ahí está dañado, violado el derecho de conciencia a la información. El único que puede arreglar ese daño es el ciudadano inteligente defensor de su propia conciencia libre, nadie más. 

Esta es la tarea que promueve el proceso Civis Ombuds Sapiens, ciudadano defensor inteligente directo y autónomo de sus derechos sin intermediarios, con la puerta de entrada en la protección y salvaguarda del derecho de conciencia a la información sin engaño ni peligro para la integridad de cada persona. Todo abuso, desde el abuso sexual infantil en adelante, son resultado de engaños, desinformación, manipulación, vulneración de conciencia con sometimiento a actos de violencia que terminan en daño irreparable a la integridad humana. La defensa y protección de la integridad, seguridad, menor vulnerabilidad posible de la persona, comienza con el poder de conciencia de no caer en engaño, impedir desinformación, manipulación, tener la certeza de tomar decisiones que no pongan en peligro ninguna dimensión de su vida en autonomía. Es de ese significado y trascendencia aprender a gestionar desde inicio del ciclo vital la capacidad de entendimiento, comprensión, discernimiento, inteligencia, autonomía, para no comer cuento, no caer en engaño como ocurre con tantos. 

En el tráfico de personas para todos los tipos de explotación y en los mismos falsos positivos a la mayoría de la gente la llevaron con engaños y promesas al destino final que no imaginaron por falta de protección y prevención autónoma frente al riesgo y peligro que reviste este tipo de situaciones. Implicaciones del no ejercicio de un derecho esencial en el punto de partida del ejercicio de vida autónoma, libre, sin ser presa fácil de engaño para tomar decisiones por voluntad propia que llevan a desenlaces que todos los días acaban en realidades no pensadas, imaginadas, inesperadas, muchas de ellas letales. Ni más ni menos es la trascendencia del derecho a la información que muchos aún creen es asunto de medios industriales en el negocio de la desinformación muchos. 

«Tenemos que defender nuestros derechos y los de los demás. La Declaración Universal de los Derechos Humanos llama a todas las personas a defender los derechos humanos. Todos y todas tenemos un papel que desempeñar». Emprender el camino Civis Ombuds Sapiens, es la tarea que nos reunirá este 11 de diciembre en el encuentro Sociedad para Todos, Hitos de Inclusión Real, reunión de voluntades bien informadas que participarán en un reconocimiento como referentes ejemplares de pleno ejercicio de derechos efectivos en vida autónoma desde realidades con mayor grado de dificultad y barreras que impiden la equidad e igualdad en el desempeño humano y la participación social por oportunidades de vida digna. Con todo y el esfuerzo adicional por sobrepasar más barreras que los privilegiados, hay Hitos de Inclusión Real que exaltará el programa Sociedad para Todos desde el derecho a la información en la ruta de todos los derechos. Sintonizados en clave de vida digna autónoma vale la pena avanzar en derechos reales y efectivos para todos desde la plena libertad de conciencia limpia con información potable en la toma de decisiones. 

Opinión Acto Editorial Escrito por Hernando Ayala M. Periodista    

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