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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadColibríes: sabor de engaño

Colibríes: sabor de engaño

 

El inexcusable atraco a las arcas del Municipio de Pereira que se produjo con el desarrollo del contrato de construcción de la primera fase de La Avenida de los Colibríes fue ocultado detrás de una burda red de mentiras, verdades a medias y secretismo en la que concurrieron el gobierno anterior de la Ciudad, los dos interventores que tuvo la obra y el consorcio constructor.

Municipio y constructor pactaron cinco fechas de terminación del contrato: diciembre de 2022, mayo de 2023, julio de 2023, noviembre de 2023 y marzo de 2024; en ninguna de ellas los trabajos estuvieron cerca de su finalización, dado que en la última faltaba y falta, más del 30% de la ejecución.

El 1 de marzo de 2023, 40 días antes de finalizar el segundo plazo pactado para terminar la obra, la Secretaria de Infraestructura de Pereira informó que el proyecto tenía un avance del 55% y agregó que: «el Alcalde de Pereira, Carlos Maya López, se comprometió que antes de finalizar marzo de este año, deberá estar pavimentado el primer kilómetro de esta nueva obra”. Dos afirmaciones alejadas de la verdad, puesto que en ese momento el avance estaba lejos de llegar al porcentaje señalado y la promesa del alcalde había sido entregar el primer kilómetro asfaltado el 30 de agosto del 2022, siete meses antes.

La anotación que dice: “entrega oficial de todo el paquete de diseños por parte de la entidad contratante mediante acta de comité de obra No. 24 realizada el día 21 de abril de 2022”, que aparece incluida en el Informe de Interventoría No.7, ocultó que desde el 15 de octubre de 2021 la firma contratada para elaborar los diseños los había entregado, bajo recibo, a Milton Hurtado. Fueron seis meses en los que los funcionarios del gobierno municipal y el contratista hicieron cambios inconsultos a las características de la obra, entre ellos la primera instrucción fue construir dos calzadas de 7m de ancho, sardineles, ciclo ruta, zonas verdes y andenes en una sección de 41 m de ancho. Las calzadas pavimentadas con espesores de 35 cm de subbase, 15 cm de base y 7.5 cm de asfalto.

Posteriormente las especificaciones cambian a dos calzadas de tres carriles de 3.3 m cada uno con un ancho total de 9.9 m por calzada, además de sardineles, ciclo ruta, zonas verdes y andenes en una sección de 41 m y aumentaron a 11 centímetros la capa de concreto asfáltico.

Ya con los diseños en poder del contratista, el concreto asfáltico pasó a 14 centímetros y luego volvió a 11 centímetros y la sección de la vía disminuyó de 41 m a 39 m, que son las características incluidas en los diseños contratados y pagados, que mantenían ocultos desde octubre de 2021. Sin embargo, en la rueda de prensa convocada por el exalcalde Maya, en marzo de este 2024, afirmó: “gracias a la gestión financiera realizada por mi equipo de trabajo, conseguimos la plata y dimensionamos la necesidad imperiosa de no construir 4 carriles, sino 6 carriles”. Todos los cambios descritos, de algunos metros o centímetros de ancho, por 3,4 kilómetros de largo, elevaron el costo de las obras y, cuando variaron las medidas, generaron remanentes ficticios en los prepuestos.

Desde VIGÍA Cívica habíamos conceptuado que la adición No.2 del contrato, por 4.300 millones  de pesos, desbordaba el tope del 50% que la Ley 80 de 1993 permite como incremento para los contratos que se riegan por esa norma y que, en consecuencia, esa operación tenía un objeto ilícito y pondría a los sus firmantes en la órbita del Art.410 del Código Penal Colombiano, “Contrato sin cumplimiento de requisitos legales” y por esa razón, públicamente, pedimos la intervención de la Fiscalía General de la Nación.

En la Audiencia de Imputación de Cargos al exalcalde, Carlos Maya y al ex Secretario de Infraestructura, Milton Hurtado; el Fiscal que intervino, con apoyo en jurisprudencia vigente, señaló que la ejecución de las obras que se financiarían con las dos adiciones era previsible, por lo que no cabían las adiciones, por lo que sus firmantes estaban inmersos en el delito de “Contrato sin cumplimiento de requisitos legales”.

El acta inicial de los trabajos del contrato es de octubre de 2021 y luego de firmarla el constructor recibió el anticipo de 12.745 millones de pesos, equivalentes al 40% del precio del contrato, entre otros propósitos, para adelantar la gestión predial, hoy solo hay dos predios escriturados y ocho o nueve en proceso de compra, por lo que cabe preguntar ¿a donde fue a parar la parte del jugoso anticipo que tenia como fin la gestión predial?

El acta de inicio y el desembolso del anticipo ocurrieron cuando aún no había licencia ambiental, hecho contrario a la declaración del exalcalde Carlos Maya en la referida rueda de prensa, de marzo de 2024, donde dijo que habían esperado siete meses esa licencia para comenzar los trabajos. Lo cierto es que en los primeros siete meses de ejecución del contrato se dieron los caprichosos cambios relatados atrás, que nunca fueron consultados con el diseñador. El más visible de los cambios fue dejar, en medio del trazado alterado, la antena de telefonía que seguirá obstaculizando la construcción de la Avenida.

El Fiscal que actúa en caso reveló que, en su afán por “agilizar” las licencias ambientales demoradas, el contratista y los funcionarios del municipio usaron de los fondos públicos del proyecto para sobornar a funcionarios de la CARDER con 100 millones de pesos.

También demostró el Fiscal, con documentos, el pago de gastos inexistentes, por ejemplo, que se destinaron 100 millones de pesos al pago de transporte y disposición de material sobrante, cuando aún no se habían iniciado los trabajos.

El espacio de esta columna de opinión no nos permite seguir describiendo la nauseabunda podredumbre en la que se sepultó la construcción de la Avenida de los Colibríes, pero el impacto de este desgraciado desfalco y de los engaños con los que trataron de encubrirlo, va más allá de daño económico de dejar inconclusa la obra de infraestructura vial más importante para la ciudad en los últimos 20 años, porque su eco está minando, de manera difícilmente reversible, la confianza de los ciudadanos de Pereira en la administración de su municipio, así se una distinta a la que actuó en el descalabro referido o cualquiera que venga en el futuro, pues todos se sienten engañados, en un momento en el que es imprescindible la unión de ciudadanos y gobierno municipal para sortear las amenazas latentes para el desarrollo de la Ciudad, como, por ejemplo, la omisión de Pereira en el trazado del nuevo Ferrocarril del Pacífico.

Además, en los 59.934 ciudadanos que en 2019 votaron por el ahora exalcalde detenido, Carlos Alberto Maya y especialmente los voluntarios que participaron en su campaña electoral y bajo el sol o la lluvia recorrieron la ciudad buscándole votos al candidato que prometía trabajo y honestidad y también en los funcionarios y contratistas del municipio que fueron constreñidos a conseguirle votos mediante la aplicación informática “Kontacto”; el sabor del engaño es más doloroso y no desaparecerá fácil.

2 COMENTARIOS

  1. que pena tanto robo a los ciudadanos de Pereira. aun falta invertigar funcionarios de la carder, deve haber una investigacion.

  2. Qué vergüenza deberían investigar si la plata de su campaña salió, de la destinada a los colibríes, ojalá no se les ocurra volver a elegirlo..

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