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ActualidadColombia 2024: navegando entre desafíos y oportunidades

Colombia 2024: navegando entre desafíos y oportunidades

En el umbral del año 2024, Colombia se encuentra ante una encrucijada económica, política y ambiental que demanda una cuidadosa reflexión y acciones decisivas. A medida que nos adentramos en un mundo caracterizado por la incertidumbre global, el país enfrenta retos significativos, pero también se presenta la oportunidad de trazar un camino hacia un futuro más sostenible y próspero.

La incertidumbre a nivel mundial plantea un escenario complejo para la economía colombiana, así que, será necesario abordar estos desafíos de manera estratégica y anticipada. En el ámbito económico, la toma de decisiones cuidadosa se vuelve esencial para enfrentar los retos presentes y futuros, lo cual, implica la necesidad de políticas que fomenten la estabilidad económica y promuevan un crecimiento sostenible.

Tanto la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) como el Fondo Monetario Internacional (FMI) coinciden en sus pronósticos sobre la economía colombiana, proyectando una recuperación que se estima será leve, con un crecimiento cercano al 2% para el año 2024. Sin embargo, este rendimiento se ubica por debajo de la expansión económica prevista para la región de América Latina y el Caribe, así como del conjunto de países en desarrollo. A su vez, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) presenta una perspectiva ligeramente más moderada, con una proyección de crecimiento del 1,4% para la economía colombiana en el mismo periodo.

En el ámbito político, las expectativas y la incertidumbre plantean la necesidad de reformas fiscales y estructurales, en donde el éxito dependerá de la colaboración entre el sector privado y el Gobierno, diseñando políticas que impulsen la inversión y la productividad para una pronta recuperación económica. Lo anterior será posible sí y solo sí, en el ámbito político se adquiere un compromiso real con el progreso, dejando de lado las confrontaciones mediáticas y trabajando de la mano para construir un futuro más próspero. Solo mediante una colaboración efectiva será posible alcanzar una pronta recuperación económica y sentar las bases para un desarrollo sostenible a largo plazo.

En el escenario de la transición hacia la descarbonización de la economía en Colombia, la apuesta por la explotación de minerales clave para la producción de energía limpia, marca un hito significativo al dejar de firmar contratos de exploración de carbón, petróleo y gas. Sin embargo, para garantizar una transición exitosa y sostenible, es esencial llevar a cabo una planificación detallada que considere los impactos ambientales, sociales y económicos de la actividad minera. La zonificación del territorio se vuelve crucial para identificar áreas apropiadas y minimizar los posibles efectos negativos en el medio ambiente y las comunidades locales. Además, se deben establecer regulaciones sólidas para asegurar prácticas mineras responsables, fomentar la participación ciudadana y garantizar que los beneficios económicos se distribuyan equitativamente, contribuyendo así a una transición justa hacia una economía descarbonizada.

En este panorama desafiante, Colombia tiene la oportunidad de construir un futuro más robusto y sostenible. La colaboración entre sectores, la implementación efectiva de políticas y una visión a largo plazo, serán claves para superar los desafíos y avanzar hacia un desarrollo económico, político y ambiental equitativo. 2024 no solo presenta obstáculos, sino la ocasión para redefinir el rumbo del país hacia un mañana más prometedor. La responsabilidad recae en todos: ciudadanos, empresas y el Gobierno.

Natalia López Arboleda

Politóloga UAM

Especialista en Contratación Pública UM

Correctora de Estilo APA

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