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CulturaColombia le declara la guerra a Alemania.

Colombia le declara la guerra a Alemania.

Por JOSÉ DANILO SALAZAR

Para alguien con buenos conocimientos históricos, esta noticia no tendría ninguna novedad, sería lo normal;  porque después que el mandatario norteamericano James Monroe  (1817- 1825) decretara  su conocida  doctrina,  para supuestamente proteger  a nuestros países de las monarquías europeas,  e impedir que intentasen la reconquista de sus recién liberadas colonias americanas, so pena de vérselas miliarmente con  U.S.A. y que  además sirvió para dejar en claro que en lo sucesivo, este  territorio sería su coto de caza  exclusivo,  la doctrina Monroe proclamó  “América para los Americanos”  fijando la política imperialista  gringa hacía nosotros:  América Latina no solo será nuestro patio trasero en asuntos de seguridad militar, será el mercado de nuestras industrias, usaremos, administraremos y saquearemos sus recursos naturales como si fueran nuestros y para dominarlos, tendremos allá  gobiernos títeres que seguirán dócilmente nuestros mandatos en economía, educación, cultura y política exterior. Siguiendo estos postulados  nuestros gobernantes  han sido perros fieles a  las políticas norteamericanas y no sería raro que declaráramos  la guerra a los enemigos de los gringos, eso explica porqué fuimos el único país que envió soldados a  Corea y que apoyó la invasión gringa a Irak.

Antes de ésta doctrina, los norteamericanos  ya habían dado muestras de su de su talante imperialista, pues en 1898,  alevosamente quemaron uno de sus propios  barcos,  echándole  la culpa a España, para declararle  la guerra a una potencia debilitada en lo militar y económico y  derrotarla y despojarla  fácilmente de sus colonias en América y en el Pacífico:  así se quedaron con Cuba (de la que los sacó Fidel Castro),  Filipinas  y muchas islas del Pacífico;  aunque muchos de nuestros compatriotas ven el ataque japonés a Pearl Harbour ( y aun inocentemente lo lloran)  como “ un ataque traicionero de esos horribles japoneses, a esos ojiazules e inocentes gringos”, la verdad, esa fue una estrategia militar, para intentar debilitar al agresor yanqui, que quería  dominar el Pacífico y sus islas,  región que el imperialismo japonés consideraba su territorio por derecho propio;  los gringos descifraron las comunicaciones  japonesas, y conociendo  de antemano del ataque, lo permitieron para poder participar en la guerra y  entrar en la rapiña por nuevos territorios, consolidarse como la primera potencia mundial, vender armas, suministros y alimentos a los aliados  y prestarles dinero, ¡todo un negociazo!, ahí no hubo buenos y malos, solo bandidos, fue un enfrentamiento entre dos potencias imperialistas, en la que los manipuladores norteamericanos lograron su cometido.                  

Para los ingenuos que todavía niegan la realidad de la doctrina Monroe y su aplicación imperialista  las pruebas abundan: construcción del canal de Panamá a espaldas de los colombianos,  luego de que el congreso nacional de Colombia, en una de sus pocas actuaciones patrióticas, no le concediera al gringo todas las gabelas que pretendía. Las “Banana Republics” y sus gobernantes títeres.  El apoyo a dictadores y violadores de derechos humanos en varios países del continente y el mundo (siempre y cuando fueran sus cómplices silenciosos y obedientes a sus órdenes),  un caso clásico,  es el  del gobierno del general Noriega en Panamá, buen gobernante mientras fue un lacayo fiel e incondicional, pero tildado de dictador y narcotraficante cuando desobedeció al  gringo, y posteriormente invadido y apresado por su antiguo amo;  Lo que demuestra la verdadera cara del imperio, pues los yanquis  son los amos de la doble moral,  se  autoproclaman hipócritamente como los adalides de los derechos humanos en el mundo, pero los violan, o permiten su vulneración cuando conviene a sus intereses.

Nuestro tema hoy, esta declaración de  guerra contra Alemania,  fue ocasionada  por varias acciones armadas de los alemanes, contra pequeños navíos colombianos en aguas del mar Caribe, los barcos y sus víctimas son la única participación colombiana en la segunda guerra mundial, el 6 de junio de 1942, estando la segunda guerra en todo su fragor, la goleta “Resolute” cuyo capitán era  Joseph Mclean,  izó velas y zarpó con siete tripulantes y cinco pasajeros isleños raizales, partió de San Andrés  en un viaje que tenía como destino final la isla de Providencia. Diecisiete días después, el submarino nazi  U-172 cuyo comandante era el capitán Carl  Emmermman, siendo las 10 de la mañana emergió en medio del océano y disparó un cañón  y una  ametralladora contra la pequeña embarcación de bandera colombiana, que se hundió rápidamente, solo hubo seis sobrevivientes  que pudieron contar la historia.

Casi un mes después del primer ataque, el 22 de julio, se presentó otro ataque, otro submarino alemán, el U-505 comandado por Alex Olaf Loewe, hundió de dos  disparos  a la goleta sanandresana “Roamar” que pesaba 400 toneladas, ninguno de los 22 ocupantes del navío logró sobrevivir.

Los ataques no pararon allí, de nuevo el 17 de noviembre del año siguiente  (1943), en plena noche, una de la mañana, la goleta “Rubby” que se dirigía a Panamá, fue hundida por otro submarino alemán, en éste último ataque hubo dos víctimas mortales.

Los episodios de  guerra de Alemania en nuestra contra, salieron de nuevo a la luz a finales del año 2001, cuando descendientes  de los náufragos y muertos de San Andrés y providencia, demandaron el día 29 de diciembre al gobierno alemán, esperando que estos hechos fueran considerados “crímenes de guerra”  y dieran lugar a una indemnización, entre los reclamantes están los descendientes de las familias Mitchell, Kelly y May,  una de las víctimas, el señor Samuel May,  fue capitán del buque Pichincha de la Armada Nacional,  peleó en la batalla de Tarapacá contra Perú en 1933, siendo declarado héroe nacional.

El diario “el Tiempo”, el domingo 20 de Enero de 2002, en artículo titulado “San Andrés le declara la guerra a Adolfo Hitler”, en la página 1-11,  publica la historia, cuenta que la demanda fue enviada a la embajada alemana en Bogotá, con la información histórica de los hechos, como pruebas los demandantes recogieron testimonios de los sobrevivientes y documentos de publicaciones alemanas y recortes de prensa de esa época.

Los demandante tuvieron que llenar formularios enviados por la embajada alemana, que debían devolverse diligenciados antes del 31 de diciembre de 2002,  fecha en que vencía el plazo establecido por Alemania  para recibir reclamaciones y quejas,  por posibles daños causados por los nazis, habiendo pagado éste país  ya más de 51.000 millones de dólares en indemnizaciones. El  demandante esperaba que sus clientes recibieran miles de dólares, de acuerdo con las tablas de compensación aprobadas por el Código Civil Colombiano, por demandas extracontractuales.

El historiador sanandresano Petersen Bent, miembro de la academia colombiana de historia, quién hizo valiosos aportes a la investigación, espera publicar un libro  con detalles inéditos, para narrar los pormenores  de éstas acciones, los nombres de las víctimas, e incluso el ataque a una cuarta goleta “los tres amigos” donde murieron 2 personas más..

  “La demanda se presenta 60 años después de los hechos porque ahora hay voluntad de estos países de reconocer sus crímenes de guerra e indemnizar a las víctimas en el mundo”; se espera que el gobierno alemán reconozca su culpabilidad en éstos hechos, porque así convalidaría la historia, lo que sería tan importante como las indemnizaciones; esperan que si esto ocurre, sirva de ejemplo para que “el estado colombiano también reconozca muchos de los errores que ha cometido con el pueblo raizal de las islas que han causado un etnocidio  y una catástrofe ecológica y cultural” afirmó el demandante, abogado sanandresano Edgardo Martínez Mitchell. ¿Qué dijeron los tribunales alemanes de ésta demanda? No conozco el fin de esta historia.

A propósito de los raizales y cómo se sienten tratados por el gobierno de Colombia, el periódico  “El Espectador”, domingo 7 de Marzo de 2021, páginas 12 y 14, publica una entrevista de Cecilia Orozco al pastor Alberto Gordon May,  presidente de la autoridad raizal y representante de los nativos de las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, quién manifiesta  el descontento general con la atención recibida por las comunidades, luego del paso del huracán Iota, denuncia la falta de acción y coordinación para atender a las víctimas de esta tragedia, dice que por ejemplo, aún no se ha construido ni una de las 1.200 viviendas,  que el gobierno prometió hacer en los 100 días siguientes al huracán,  plazo que debería haber empezado el día en que el presidente lo anunció, que según su criterio venció el 27 de febrero, extendido hasta el 10 de Abril y que ahora se amplió hasta el primer trimestre de 2022, en su sentir el gobierno hace lo que quiere, a espaldas de la comunidad y en contra de lo manifestado por ella, incluso construye obras que  no necesitan,  excluyendo  al gobierno departamental y al municipio. Al respecto de los sentimientos separatistas,  ahora  reforzados por lo sufrido en los últimos tiempos, el señor Gordon May dice que no les interesa hacer parte de ningún país: “No estamos dispuestos a seguir siendo una colonia de Colombia”, “Nuestra única solución es ser incluidos  en la lista de territorios no autónomos del comité especial de descolonización de la O.N.U., e  iniciar el proceso de recuperación de nuestro status de territorio autónomo” 

¿Será recordado el Dr. Duque como  presidente, por la secesión de San Andrés y Providencia?

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