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Si se calla el cantor …

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Por LUIS FERNANDO CARDONA G

Aprendimos desde la niñez que vivíamos en una Democracia.  Que el pueblo elegía a sus gobernantes.  Que a la cima del poder se llegaba para servir al ciudadano y no para ser servido, y que -a quienes ostentaban esa función- se les debía llamar servidores públicos.  De niños, conocimos alcaldes y gobernadores de noble cuna, que sacrificaban intereses personales para ejercer la dignidad que se les confería.  Fueron tiempos en que al concejo llegaban los prohombres.  Se les conocía así porque trabajaban con pasión y denuedo para acompañar al alcalde en su tarea de gobernar.  No percibían salario, trabajaban ad honorem, y se sentían bien remunerados sabiendo que el aporte a su ciudad era la garantía de progreso para sus hijos o herederos.  Pero el paso de los años lo truncó todo y la política se transformó en negocio lucrativo.  Los que ayer fueran hombres cívicos, movidos por el amor a su terruño, son ahora empresarios de la política que solo buscan dividendos.  En eso vino a terminar la democracia.  Hoy los gobernantes van de paso, como aves migratorias. Sus ambiciones son desmesuradas, ninguna posición los satisface.  Lo quieren todo:  gloria y dinero. ¿El poder para qué?  Para servirse de él en beneficio de los suyos.  No tienen miramientos.  Nada los detiene.  Se alían con los grandes capitales para perpetuarse en los cargos del estado y se reeligen en cabeza propia o en cuerpo ajeno. Se atornillan a la silla gubernamental y ya no encabezan gobiernos sino regímenes odiosos, intocables e inamovibles.  A su alrededor construyen muros de odio a sus contradictores.  No aceptan la crítica ni permiten la función de los organismos de control.  Ningún juez está a su altura.  Si un fallo les es desfavorable, lo tachan de corrupto. Concejos y asambleas son sus comités de aplausos, que silencian las voces inconformes.  Desconocen el equilibrio de poderes.  Detestan los contrapesos.  Nadie tiene derecho de investigarlos ni de cuestionarlos. El periodismo libre les incomoda.  No soportan al periodista riguroso, el que investiga, que escudriña, que pregunta y que desvela.  Que dice verdades y deja al desnudo aquello que otros celosamente ocultan.  Ese periodista que incomoda y que inquieta se convierte en el blanco de sus odios.  Sus máquinas de guerra destruyen reputaciones. -Bodegas, las llaman, que generan falsas noticias con la misma celeridad con que un minero hace brotar metales del fondo de la tierra.  Lo dijo la Flip, a principios de este año: nuestros periodistas están amenazados por regímenes corruptos.  Si no los matan las balas los mata el hambre. Porque la pauta oficial es su medio de subsistencia y la nefasta connivencia entre públicos y privados con cruzados intereses se alía para destruirlos.  Así purgan el pecado de cumplir con la misión de informar la verdad, a una sociedad que a veces se muestra indiferente. 

Escribo estas palabras con dolor porque en Manizales han silenciado una pluma respetada y respetable, que por varios meses colaboró con El Opinadero, publicando semanalmente su columna, revelando verdades dolorosas de un gobierno que se resiste a aceptar sus errores. No sabemos si por temor a las balas o a la bilis, se vio obligado a renunciar a la labor que le apasiona, Cristian Camilo Zuluaga ha dejado de escribir y nosotros, desde esta que será siempre su casa, evocamos el canto de Mercedes Sosa: 

Si se calla el cantor, muere de espanto

La esperanza, la luz y la alegría

Si se calla el cantor se quedan solos

los humildes gorriones de los diarios,

Los obreros del puerto se persignan

Quién habrá de luchar por su salario

Qué ha de ser de la vida si el que canta

no levanta su voz en las tribunas

Aquí les dejo esta canción para que la escuchen y reflexionen

Cristian Camilo, esta sigue siendo tu casa, te estamos esperando.

El hambre acosa

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Por HUMBERTO TOBÓN*

No puede ser más desgarradora la noticia revelada por el DANE sobre el hambre en Colombia: el 29,2 % de los hogares come dos veces al día y el 2,6%, sólo una vez.

La pandemia de la Covid 19 hizo agravar una situación que ya se había identificado en el país. En 2019, el mismo DANE reveló que 11% de los hogares colombianos consumían dos o menos comidas cada día.

La pandemia profundizó las dificultades para que los hogares pudieran tener garantizado un alimento seguro. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, había calculado antes de la aparición de la Covid 19, que 2,7 millones de colombianos sufrían hambre crónica. Hoy esa cifra está creciendo desproporcionadamente.

Los más afectados por la crisis de acceso a los alimentos son los niños y los ancianos, de los estratos socioeconómicos más bajos y principalmente si hacen parte de comunidades indígenas o negras.

Es tan impresionante la situación de hambre en Colombia, que economistas abiertamente radicales contra los programas de distribución gratuita de alimentos por parte del gobierno, ahora están pidiendo que el Estado asuma la tarea de garantizarles la comida a 16 millones de personas que enfrentan problemas de desnutrición.

Organizaciones sociales se han unido en torno a programas como los Bancos de Alimentos, que han logrado este año recolectar cerca de 50 millones de kilos de comida, que se han distribuido en 158 municipios, una cifra muy importante, pero insuficiente frente al hambre que vive la población.

Hoy lo que se necesita con mayor urgencia es una política pública auspiciada por el gobierno nacional, con el fin de que se destinen los dineros necesarios para atender los problemas de hambre que el DANE ha visibilizado. Las decisiones son urgentes, porque la situación se está complicado en varias regiones del país, por causas adicionales relacionadas con el invierno.

Toma relevancia como ejemplo nacional, la decisión del gobernador de Risaralda, Víctor Manuel Tamayo, de liderar actividades de distribución de mercados en todo el departamento desde el inicio de su gobierno, lo que ha ayudado a paliar el hambre que viven muchas comunidades.

Otros gobernadores y alcaldes del país están preocupados por la expansión de las cifras de hogares sin un alimento seguro, que no sólo es un problema que se concentra en los estratos más bajos, sino que también está tocando la clase media, e incluso, a algunas familias de clase alta, de acuerdo con los resultados de algunas encuestas.

Las finanzas nacionales tienen que desplegarse para garantizar la continuidad de los programas de alimentación de emergencia con fines humanitarios. Esto es lo realmente prioritario y aquí se deben concentrar los esfuerzos de la institucionalidad pública y, ojalá, de la empresa privada y de la cooperación internacional, la que debe entender que es fundamental poner dinero para encontrar soluciones, y no sólo aportar documentos técnicos.

*Este comentario no compromete a la RAP Eje Cafetero, entidad de la cual soy Subgerente de Planeación Regional.

¿El año del infortunio?

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Por: MARTHA ROTAVISTA

“Yo no olvido el año viejo, porque me ha dejado cosa muy buena”, parece que este 2020 muchos quisieran cambiar la letra de esta popular canción decembrina, por cualquier cosa que hiciera referencia al olvido. Y sí, no fue un año normal, fue un año completamente atípico para todos, pero ahora cuando el calendario aproxima su fin es imposible pensar que solo cambiar un número (2020 por 2021), nos cambiará la vida.

Este año fue extraordinario, porque como la propia palabra lo dice, salió de todo parámetro normal, hubo gente que lo perdió todo y al referirme a todo, hablo de dinero, de personas queridas, de trabajos y hasta de sueños e ilusión, hay gente que hoy está vacía, porque realmente no le quedó nada.

Al ‘otro lado del charco’ vi cómo el miedo se apoderó de las calles, como la soledad llenaba los parques, los bares, las iglesias, los conciertos, vi la vulnerabilidad humana y la impotencia que origina la expectativa y el desconocimiento.

Aprendí a darle valor a la palabra empatía, porque realmente somos lo que nos dejen ser las circunstancias y ponerse en los ‘zapatos del otro’ nos da mayor panorama de cada realidad.

Este año fue de pérdidas para algunos más que otros, pero igual de aprendizajes, de ver un poco más allá, de cambiar los héroes a los que nos habían acostumbrado los medios por otros que siempre han estado pero nunca han  sido tan invisibles, fue un año para conocer más a la gente con la que vivimos, de tener un tiempo de soledad.

Así que con todo y lo complicado que haya sido, si usted tiene salud, tiene a su familia completa y sana, tiene trabajo, tiene comida y poco más, piense que realmente este año fue bueno y que usted es afortunado, no quiera cambiarle la letra a la canción, no quiera que cuando el reloj marque las 12 le llegué un golpe de suerte…nada de eso tiene que pasar, nada de eso pasará.

Si en este año llamado por muchos como el ‘año del infortunio’ usted aún tiene ganas de sonreír, pues no le busque cinco pies al gato, disfrute este diciembre con lo mucho o poco que tenga, bébase ese ‘ron de vinola’ eche paso solo o con los dos o tres que hay en su casa y si tiene que llorar cuando falten 5 pa las 12, llore, pero viva, viva en serio, que como dicen por ahí la vida es un ratico y luego, luego no va a ver tiempo.

Maya y Tamayo: Dos estilos, dos generaciones (Segunda Parte)

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Por JUAN ANTONIO RUIZ ROMERO

Especial para El Opinadero

Víctor Manuel Tamayo es un político de la vieja escuela. Como él mismo lo dice, lleva más de 30 años dedicado al trabajo con las comunidades. Si bien su origen fue con las Juventudes de Unificación Conservadora en Santa Rosa de Cabal -en donde fue elegido concejal y luego diputado- la primera oportunidad de llegar a un cargo administrativo la recibió del entonces gobernador Diego Patiño Amariles, quien lo designó en 1988 secretario de gobierno departamental.

Curiosamente las mayores influencias políticas de Víctor Manuel Tamayo fueron de personas de origen liberal. De Patiño heredó esa actitud obsesiva por los detalles, por el control. Del exalcalde de Pereira Juan Manuel Arango, de quien fue secretario de gobierno municipal, aprendió de micropolítica: del contacto cercano con los líderes, de la importancia de preocuparse por sus problemas y de utilizar el cargo para paliar algunas de esas necesidades.

Cuidándose de generar resistencias, Víctor fue consolidando una imagen de hombre sensible y desprendido, una mezcla entre política y religión, en donde, ante el desprestigio generalizado de la actividad política, es percibido como el único capaz de revertir tantas desgracias sociales. Con la experiencia de ser repitente en el cargo, Tamayo habla como si los recursos públicos fueran suyos y las destinaciones correspondieran a la generosidad de su corazón, en lugar de un complejo plan de inversiones. 

Aún recuerdo, hace una década, en su primera Gobernación, ante un auditorio repleto de risaraldenses residentes en New Jersey, que le ofrecieron todo su respaldo para sacar adelante programas de gobierno. Todos estábamos expectantes. ¿Qué iría a pedir? Un fondo en dólares para financiar las carreras universitarias de los jóvenes del occidente de Risaralda? Un intercambio para que los mejores estudiantes del departamento pudieran estudiar inglés en una institución de Estados Unidos? Un programa conjunto entre el gobierno departamental y los paisanos residentes en el exterior para estimular emprendimientos que generen empleo e ingreso? Pero, estábamos equivocados.

En su habitual tono de pesadumbre, el gobernador Tamayo les pidió que, por favor, le ayudaran a conseguir sillas de ruedas y muletas porque había personas muy necesitadas y que él se comprometía a gestionar ante la Dian la exención de aranceles para dichos productos.

Esa anécdota muestra la dimensión humana de Víctor Manuel Tamayo, inversamente proporcional a su dimensión como estadista. Porque para ser buen gobernante se debe ser más que piadoso y buena gente.

Aunque en este primer año de su segundo mandato, se le nota más desenvuelto y seguro en el cargo, con habilidad para manejar las relaciones con el gobierno nacional y con los mandatarios vecinos, lo cierto es que se carece de una visión de Risaralda a largo plazo. Con excepción del Hospital de Cuarto Nivel, los grandes proyectos del departamento: Anillo vial de Occidente; Plataforma Logística, Centro de Ciencia en Biodiversidad y la doble calzada a La Virginia vienen del gobierno anterior. 

La pandemia, la pobreza, los vendavales e inundaciones jugaron a favor de Tamayo para que sacara toda la artillería populista que caracterizó su primer gobierno. Los Mercados humanitarios, Sopas Calientes, Risaralda sin Hambre y la atención a comunidades indígenas, centros de adultos mayores, habitantes de calle y trabajadoras sexuales pueden ser programas asistenciales de dignificación de personas en precarias condiciones de vida, pero de ninguna manera forman parte de una auténtica estrategia de transformación social. Cuatro años son muy pocos para ese propósito.

En cambio, cuatro años pueden ser muy bien aprovechados para construir una imagen política robusta de su esposa Nathalia Sierra, quien, de acuerdo con las personas cercanas al mandatario, será la heredera de ese “sentimiento” convertido en votos. 

Pereira en riesgo, Señor alcalde: ¡actúe ya!

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Por FERLEY HENAO OSPINA

ferleyhenao@gmail.com

Pereira está sometida al grave riesgo de una tragedia que perjudicaría a toda la ciudad y la región si las autoridades correspondientes no asumen con urgencia la responsabilidad de resolver los problemas derivados de las  deficiencias en la canalización de aguas lluvias del Aeropuerto Matecaña.

Es un problema de aguas fundamentalmente, no es  geológico como lo están abordando, lo cual se deduce de la información que hacen pública. Es en esencia, un problema de aguas que está creciendo de modo amenazante y acelerado y es posible que una de las causas sea una ineficiente y reducida red sanitaria de aguas lluvias, correspondientes a la recolección de la escorrentía de la pista y los alrededores.

Obsérvese este video, tomado durante el aguacero que se produjo la tarde de este viernes 27 de noviembre, que presenta un chorro, en forma de cascada, descendiendo desde la plataforma del aeropuerto,  con su natural presión y causando estragos en la ladera, en dirección a la variante La Romelia – El Pollo

youtube.com/watch?v=CfXG42FUJnk(abre en una nueva pestaña)

Y al día siguiente, ese mismo sitio tomado sin lluvia, en el que se descubre un tubito de PVC, bajando por la pendiente, incapaz de conducir el enorme caudal que se despeña descontroladamente:

Ha pasado año y medio desde que se produjo el primer gran deslizamiento que taponó la variante y aún no se  aplican acciones contundentes por parte de Alcaldía, Aeropuerto, Carder, Aguas y Aguas, Empresas Públicas y demás entidades. El problema central sigue ahí, latente, amenazante.  El 11 de junio de 2019 un deslave segó la vida de cuatro personas, condujo a la evacuación de 233 familias que habitaban El Portal de la Villa, obligó al cierre de la Variante La Romelia-El Pollo y otras consecuencias aún no terminadas de cuantificar.

Trece meses después, el viernes 24 de julio de 2020 unos 30 mil metros cúbicos de tierra y roca se desprendieron de la montaña, taponando nuevamente la variante. El despeje de la vía tardó mucho más tiempo del programado, se anunció que se habilitaría en septiembre, después que en octubre y finalmente se abrió paso a los vehículos el primero de noviembre.

Hasta ahora solo se ha actuado, de modo reactivo, despejando la vía y acomodando un poco la ladera frente a las amenazas visibles. Repito, el problema no es de suelos, es un serio problema de aguas que se están filtrando en la tierra, desestabilizándola y produciendo una silente pero peligrosa amenaza. La existencia de esta situación se conocía de manera muy concreta. El Plan Maestro Aeromatecaña, que es el Documento Técnico de Planificación, publicado en 2018, en el punto 6.9.2 dice textualmente:

“Se considera necesario elevar consulta a la empresa de alcantarillado para comprobar que la red exterior existente de alcantarillado es capaz de asumir los caudales previstos de efluentes en el periodo temporal analizado”.

“… el sistema funciona deficientemente, no alcanzando los rendimientos esperados en la PTAR”.

“La tubería que cruza bajo la pista presenta problemas de capacidad”

“Sería recomendable encontrar un segundo punto de vertido a la red municipal hacia la zona norte del edificio terminal”.

En otro aparte, dice:

“también precisa estas actuaciones:

• Implantación de red de recogida de aguas residuales separativa de la red de aguas de lluvias.

• Revisión completa del estado de la red enterrada bajo pista y ejecución en su caso de nueva red en paralelo.

• Remodelación y actualización de equipos de PTAR existente”.

Y en entrevista con El Diario noviembre 25/19, Mauro Correa Osorio, entonces gerente del Aeropuerto Matecaña, manifestó que “Vamos a cambiar las redes de acueducto y alcantarillado porque vamos a recoger las aguas y vamos a llevar un descole hasta el río Otún”.

¿Esto se hizo? o ¿No se ha hecho?, si no se ha hecho, ¿por qué?

Este sábado noviembre 28, en otro lado del mismo sector, esta vez en la parte alta, debajo de la plataforma del aeropuerto, otros derrumbes han taponado la vía Nacederos como se aprecia en este collage:

En síntesis, hemos vivido por cuenta de este problema, a costos elevadísimos para la ciudad: cierres de la Romelia – El Pollo, deslizamientos permanentes, riesgo de inestabilidad en la vía Nacederos, riesgo para la comunidad de Nacederos y barrios aledaños, desestabilización de laderas de la pista y posible riesgo para la operatividad del aeropuerto debido a la agudización y permanente desestabilización de la zona.

Solo pedimos, de manera muy comedida, respetuosa y cordial que las autoridades correspondientes actúen y que lo hagan ya, con criterio y conciencia proactiva. Que no esperen a que se produzca la tragedia para intervenir de forma reactiva.

Cantis Pipincholis

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Por: JUAN CARLOS PARRA SANABRIA (JUANVIAL)

Los millennials se aterrarán por las palabras que voy a utilizar para describir las relaciones sociales desde el punto de vista del juego de las bolas (canicas), los que en este instante somos mayores de 40 años en cualquier momento tuvimos la oportunidad de abrir un hueco en la tierra, con una tapa de gaseosa y jugamos con amiguitos del barrio, el juego de las bolas, con muchas variantes, pero con algo en común: había unas reglas naturales y un código de ética sencillo que se aplicaba en el desarrollo del esparcimiento.
La palabra “cantis”, así como la leen, corta y sonora, tenía un significado aceptado por todos; era cuando el niño estaba en una posición difícil o incomoda, por estar al lado de un pared o de un poste, entonces gritaba “cantis”, que significaba palabras más, palabras menos, que el jugador podía hacer un movimiento de 360 grados hasta encontrar un lugar donde tuviera más comodidad o pudiera tener una mejor posibilidad de tiro y golpear exitosamente la esferita del adversario.
Estas actividades en la calle nos enseñaron a trabajar en equipo, a plantear estrategias y comunicarlas a los miembros del grupo, a socializar el significado de las reglas y de las consecuencias de no acatarlas; el recreo callejero es el tendón esencial del musculo que hoy tienen los exitosos equipos de trabajo en todos los niveles.
La lúdica influye en nuestras vidas de manera permanente, ya siendo adultos ponemos en práctica las diferentes reglas que habíamos aceptado cuando pequeños: Cantis, pipincholis, tapo la meca, encholao, entre otros nombres llenos de contenido y que ahora se recuerdan en medio de la nostalgia, porque las nuevas generaciones no tendrán la super estructura que llevamos implícita los mayores de cuarenta, por eso es una lástima que estas personas sean sub valorados en el campo laboral en los países latinoamericanos.
El ser humano necesita cambios de manera permanente, hay que perder el miedo a la derrota y también la obsesión por el triunfo. La vida como se plantea en los medios de comunicación, las religiones, en los libros de automotivación, el sector financiero y alguna música, irónicamente, nos plantea un individualismo adicto al consumo, por eso necesitamos un “cantis” si alguien no está a gusto en su trabajo, incomodo en un restaurante, en algún momento deportivo o una relación amorosa, tiene la posibilidad de cambiar su posición, por otra en que se sienta mejor y en donde tenga una perspectiva de la vida completamente diferente.
El juego infantil grupal, nos podría dar una tabla de salvación para mejorar el desorden de nuestras ciudades, las cuales colapsan en medio de vehículos estacionados en los andenes, conductores borrachos, ciudadanos perdiendo valioso tiempo de sus vidas en medio de la congestión diaria, la explosión de los índices de los siniestros viales, en medio de cifras dantescas de víctimas fatales que se escapan de los discursos de los dirigentes políticos. El progreso urbano nos lleva al retroceso.
Es preciso decir, que la zona de confort nos está matando lentamente, si no nos movemos y nos despertamos para ponernos la camiseta de la movilidad sostenible, la seguridad vial y la protección del medio ambiente, o seremos parte del problema y el día menos pensado las malas noticias tocaran a nuestra puerta.

Una alcaldía sin excusas – Miscelánea

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 Por James Cifuentes Maldonado 

Normalmente soy malo para las fechas, pero creo que difícilmente se me podrá olvidar que el 6 de marzo de 2020 reportaron en Colombia el primer caso de Covid-19; de ahí en adelante la sucesión de hechos fue vertiginosa, a la semana siguiente ya se habían suspendido clases, se estaba escaseando el papel higiénico y luego quedamos confinados, después de un simulacro de aislamiento. 

El alcalde Maya ya había anunciado lo que serían sus iniciativas  para los primeros 100 días al frente de los destinos de Pereira, que al final del año resultaron siendo 100 logros, según la sustentación hecha el pasado lunes en Expofuturo, de los cuales me llamó la atención que ninguno de ellos lleva un asterisco aludiendo al coronavirus, ni una sola glosa sobre la emergencia sanitaria, lo que deja la sensación de que estamos ante un mandatario serio y que el Gobierno de la Ciudad, no solamente salió adelante en la crisis imprevista sino que además se negó a renunciar a los compromisos fijados antes de la pandemia. 

Si no es por las referencias a la ampliación de camas para la atención hospitalaria, la gestión de ventiladores, el otorgamiento de beneficios tributarios, el no cobro de servicios públicos en los estratos bajos y la flexibilización de los horarios de los establecimientos de comercio, con el informe del alcalde podría uno despistarse y olvidarse de que llevamos 8 meses padeciendo los efectos de un virus que ha sometido al planeta a la peor debacle sanitaria y económica de que se tenga noticia en la historia reciente y que, en el caso de Risaralda, ya ha cobrado la vida de más de 550 personas, la mayor parte de ellas en Pereira, además de la consecuente erosión del empleo y la productividad. 

La única diapositiva del informe con la palabra emergencia, es la que refiere a los deslizamientos en el Portal de la Villa, por efectos del invierno, que obligó a la evacuación y demolición de más de 300 viviendas, para lo cual el gobierno central hizo anuncios de importantes recursos que, aunque no llegaron, ello no menguó el compromiso de la administración local para recuperar la zona y apoyar a la comunidad afectada. 

En manos de otro gobernante quizás hubiéramos asistido no a una rendición de cuentas sino a la lectura de un rosario de lamentos y excusas de lo que pudo haber sido y no fue; no sucedió así, y ahí están el papel y el PowerPoint, que aunque pueden con todo, en esta ocasión corroboran con hechos que tenemos un alcalde ejecutivo, que en los momentos más difíciles y desafiantes no se cruza de brazos e incluso rema contra la corriente y da ejemplo al país de la determinación y el valor que se deben tener para reactivar la ciudad bajo una clara amenaza, con las responsabilidades que ello implica. 

A mi colega Luis García Quiroga, a quien el alcalde se esmera tanto en contestarle, porque le da zanahoria, pero también garrote, le digo que la que algunos peyorativamente llaman la «huevorieta» de Corales, puede que no sea la súper estructura que nos merecemos pero que hoy no hay forma de financiar, ha trasformado el entorno y ha mejorado la movilidad del sector; pues, si hoy en esa intersección se forma un trancón, no hay que olvidar que en el pasado se formaban cuatro. 

Una alcaldía sin excusas – Miscelánea

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Por JAMES CIFUENTES MALDONADO

Normalmente soy malo para las fechas, pero creo que difícilmente se me podrá olvidar que el 6 de marzo de 2020 reportaron en Colombia el primer caso de Covid-19; de ahí en adelante la sucesión de hechos fue vertiginosa, a la semana siguiente ya se habían suspendido clases, se estaba escaseando el papel higiénico y luego quedamos confinados, después de un simulacro de aislamiento. 

El alcalde Maya ya había anunciado lo que serían sus iniciativas  para los primeros 100 días al frente de los destinos de Pereira, que al final del año resultaron siendo 100 logros, según la sustentación hecha el pasado lunes en Expofuturo, de los cuales me llamó la atención que ninguno de ellos lleva un asterisco aludiendo al coronavirus, ni una sola glosa sobre la emergencia sanitaria, lo que deja la sensación de que estamos ante un mandatario serio y que el Gobierno de la Ciudad, no solamente salió adelante en la crisis imprevista sino que además se negó a renunciar a los compromisos fijados antes de la pandemia. 

Si no es por las referencias a la ampliación de camas para la atención hospitalaria, la gestión de ventiladores, el otorgamiento de beneficios tributarios, el no cobro de servicios públicos en los estratos bajos y la flexibilización de los horarios de los establecimientos de comercio, con el informe del alcalde podría uno despistarse y olvidarse de que llevamos 8 meses padeciendo los efectos de un virus que ha sometido al planeta a la peor debacle sanitaria y económica de que se tenga noticia en la historia reciente y que, en el caso de Risaralda, ya ha cobrado la vida de más de 550 personas, la mayor parte de ellas en Pereira, además de la consecuente erosión del empleo y la productividad. 

La única diapositiva del informe con la palabra emergencia, es la que refiere a los deslizamientos en el Portal de la Villa, por efectos del invierno, que obligó a la evacuación y demolición de más de 300 viviendas, para lo cual el gobierno central hizo anuncios de importantes recursos que, aunque no llegaron, ello no menguó el compromiso de la administración local para recuperar la zona y apoyar a la comunidad afectada. 

En manos de otro gobernante quizás hubiéramos asistido no a una rendición de cuentas sino a la lectura de un rosario de lamentos y excusas de lo que pudo haber sido y no fue; no sucedió así, y ahí están el papel y el PowerPoint, que aunque pueden con todo, en esta ocasión corroboran con hechos que tenemos un alcalde ejecutivo, que en los momentos más difíciles y desafiantes no se cruza de brazos e incluso rema contra la corriente y da ejemplo al país de la determinación y el valor que se deben tener para reactivar la ciudad bajo una clara amenaza, con las responsabilidades que ello implica. 

A mi colega Luis García Quiroga, a quien el alcalde se esmera tanto en contestarle, porque le da zanahoria pero también garrote, le digo que la que algunos peyorativamente llaman la «huevorieta» de Corales, puede que no sea la súper estructura que nos merecemos pero que hoy no hay forma de financiar, ha trasformado el entorno y ha mejorado la movilidad del sector; pues, si hoy en esa intersección se forma un trancón, no hay que olvidar que en el pasado se formaban cuatro. 

Sujetos de Derechos

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Por JOHN ELVIS VERA SUAREZ

Algunos de los casos más conocidos son Ecuador (2008), Ciudad de México (2017), que han sido los primeros que en su carta magna designan Derechos a la Naturaleza. Con Leyes, Estados Unidos en algunas Ciudades, Distritos y Estados desde el 2006; Bolivia en 2010; Nueva Zelanda e India en 2014; Brasil en 2017 y Colombia con el Decreto 348 de 2019 del Departamento de Nariño.

A partir de 2016, hemos visto con entusiasmo cómo los tribunales de justicia colombiana, toman partido a favor de la protección del territorio y el agua, por lo tanto, en defensa de la vida misma. Cada vez se presentan nuevas sentencias que de alguna manera hacen eco a reclamos constantes de comunidades y del movimiento ambientalista.

Se inició con el Río Atrato por parte de la Corte Constitucional (2016), resaltando en la misma los derechos bioculturales; el derecho fundamental al agua; los principios de prevención y precaución; como por igual la vulneración de los derechos fundamentales a la vida, la salud y el medio ambiente de las comunidades étnicas.

El Tribunal Administrativo de Boyacá reconoce como Sujeto de Derechos al Paramo de Pisba (2018). La Amazonia Colombiana, ante una demanda presentada por 25 niños y jóvenes, la Corte Suprema de Justica le declara su protección, para frenar la deforestación de la misma.

Después vinieron el Río Cauca, del Tribunal Superior de Medellín (junio de 2019), reconociéndole a su cuenca y sus afluentes su derecho a la protección, conservación, mantenimiento y restauración. Los ríos del Tolima, por el Tribunal Administrativo del Tolima. Dándole dicha protección a los Ríos Combeima, Coello y Cócora, y Ordenando frenar la minería en sus cuencas.

El Río Magdalena, ante una demanda presentada por ciudadanos huilenses, por los daños que le ocasionó la hidroeléctrica El Quimbo, el Juzgado Primero del Circuito de Neiva lo declara como Sujeto de Derecho (octubre de 2019). El Río Quindío, por el tribunal Administrativo de Quindío (diciembre de 2019) por Acción Popular presentada por el Procurador Ambiental y Agrario de Armenia, Carlos Arrieta M., la Defensora del Pueblo Regional Quindío y la Personera de Armenia.

En el presente año, el Parque de los Nevados por decisión del Tribunal Superior de Ibagué (agosto) y el Valle de Cocora, ante tutela colocada por el Concejal de Salento, Jaime H. Arias G., por cuenta del Tribunal Superior de Armenia (noviembre), han sido declarados por igual Sujetos de Derechos.

Esto lo debemos ver como un avance en la defensa y protección del territorio, el agua y la vida. Es un adelanto que la ciudadanía activa y participativa debe acoger para exigir a la institucionalidad el cumplimiento de la ley en la salvaguardia de la existencia propia de las comunidades. Solo la organización y la apropiación de sus territorios lograra la sustentabilidad ambiental en cada región.

El álbum de los secretos.

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Por: JESÚS ALBEIRO ZULUAGA.

Entre la magnificencia de una constelación terrenal, brillan 12 araucarias desde una estrella, desde una Santa lumbrera que adorna todo el panorama tan diverso del eje cafetero. Santa Rosa de Cabal, tierra de ascendentes orfebres, lugar de creadores, morada de artistas, refugio de cantantes. Rosa madre de muchos más florecimientos de municipios y poblaciones. Altruismo, unión, labranza y corazón es lo que define a mi Santa Rosa de Cabal, café, chorizo y tango, y hasta récord mundial. Origen de grandes amigos míos cuya vida es una obra que enaltece a Santa Rosa.

Es el caso de Carlos Garzón, cuya propuesta estuvo sobre la mesa varios años, y el pasado 26 de noviembre finalmente salió a la luz, como parte de la conmemoración de los 176 años de una Santa Rosa de Fuertes, Fuertes que con mano propia hicieron del municipio lo que hoy es y merecen la mayúscula en el adjetivo. Se trata de un álbum, el álbum de los secretos, como titula esta columna y como el autor decidió denominarlo en acompañamiento de su nombre “Santa Rosa de Cabal Única”. Es, en sus propias palabras, el álbum de los secretos porque acumula muchos datos que nadie conoce. Yo lo hallo cierto, porque lo que nadie conoce es un secreto. Pero ya no serán secretos. El álbum, en calidad de miniatlas, ya está circulando y es toda una riqueza cultural.

Para mí, como promotor cultural y poeta naturalista, por convicción más que por convencimiento: es un regalo, y un gran logro, un nuevo paso que desbloquea otra partecita de la historia y se une a los valiosísimos aportes de Don Jaime Fernández Botero y los demás historiadores, pero ahora con algo de particular y lleno de originalidad, rememorando y rescatando una costumbre olvidada y arrasada por el tiempo y el ocio de la tecnología, y esto es su formato. Al mencionar el álbum seguramente muchos de los lectores piensan en fotografías, por inercia, pero este no es el caso, este es diferente, este es un álbum de laminitas, 176 de ellas para recordación de los 176 años del municipio, de aquellos mismos que yo llenaba con mis padres y muchos de ustedes con sus hijos. Amo a Santa Rosa, y amé llenar álbumes en algún tiempo, estos motivos fueron suficientes para entrevistarme con el autor y conocer a fondo de qué se trata.

¿Por qué hueveros? ¿Por qué el hacha y la cruz? Este miniatlas es todo un compendio de explicaciones y datos que al santarrosano le son desconocidos y no se encuentran ni en el sabelotodo virtual. Es una idea que nace 18 años atrás, y son 18 años de investigación que al final recolectan una basta información, tomada de 62 fuentes y depositada parcialmente, en un lapso de 3 años de creación, en la primera edición de este álbum, con el trabajo y el aporte de más de 60 personas. Es una entrada didáctica al conocimiento, al enriquecimiento cultural y al conocimiento de lo propio, del emblema, del origen, de la identidad. Su contenido es maravilloso, porque describe las maravillas del municipio, qué pobres somos si no sabemos lo que tenemos. Y no sabemos. Pero llegó la hora de saber, no saber lo que se tiene es como carecer de ello.

El álbum está dividido en 25 secciones que muestran cual colorido es nuestro municipio, entre ellas expone: la gran riqueza de nuestra flora y fauna, con fotografías y cifras detalladas, resaltando aquellas que solo existen en nuestras tierras, análisis literario y contextual a nuestro himno, datos prehistóricos quimbayas y prequimbayas (hasta la ubicación del municipio cuando el mundo dejaba de ser pangea), emblemas, historia de los colegios, historia de las edificaciones religiosas (el secreto del vitral de la parroquia La Milagrosa, entre ellos), un conteo exacto de los barrios y las veredas, mitos y leyendas propias, el clima del lugar en todo el año, datos curiosos (como cuando nevó en Santa Rosa de Cabal), un análisis de sus fuentes hídricas (conteo y recorrido), exposición del patrimonio cultural y un censo de todos los artistas que se encuentran entre los habitantes, detallando en cada área. Incluso entre sus páginas guarda fragmentos camuflados que solo el lector atento ha de encontrar, mensajes icónicos y representativos. Además guarda una exposición de los atardeceres más bellos que han saludado nuestras noches.

Y como estas, son tantísimas partes que yo no alcanzo a escribir y usted no alcanza a leer. Es una obra humana y empática, fruto de los santarrosanos, con la participación de expertos y el apoyo de las empresas locales, es una unión de fuerzas y voluntades (a manera de los padres fundadores que con unión levantaron ellos mismos las primeras y más importantes edificaciones), para resaltar y exponer lo que somos. Con la que además se propuso el autor y documentalista, el buen Carlos Garzón, desde la Fundación Hernando Garzón Arroyave, editorial de estas y otras publicaciones, a generar empleo en beneficio de unas 25 familias, entre favores profesionales como los de los fotógrafos y los biólogos, y labores de los empacadores y vendedores cuyos puntos de venta están ubicados en su misma fuente de recursos: sus carritos de dulces. Un trabajo de muchos para todos.

Altruismo, culturización y entretenimiento: todo un regalo. Santa Rosa de Cabal Única es el álbum que nos invita a enamorarnos más de la rosa del eje, y nos da cuantiosos motivos valiosos para hacerlo. No queda más que disfrutarlo y fortalecer nuestra santarrosanidad intercambiando y pegando láminas. Auguro y aseguro sorpresas y alegría.