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No tan Magna

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Por ERNESTO ZULUAGA RAMÍREZ

Una situación de caos y de profunda crisis institucional —no muy diferente a la que se vive actualmente en Colombia— dio lugar en 1990 a una protesta juvenil que se transformó rápidamente en una «séptima papeleta» y que dio lugar a un proceso constituyente. Con el liderazgo del presidente César Gaviria Trujillo se logró un histórico acuerdo que involucró a casi todas las fuerzas políticas de la nación y que convocó a la elección de una asamblea que se encargaría de construir y redactar una nueva «ley de leyes».

Han transcurrido treinta años desde la promulgación de la nueva Constitución Política de Colombia, en 1991 y son muchas los males que aún no se resuelven y las deudas que la Carta Magna tiene con la nación. Aunque el texto inicial tuviera las mejores intenciones es evidente que muchos de los temas desarrollados se quedaron cortos y que el Congreso de la República ha sido incapaz de reglamentar. Pero no son, en mi concepto, defectos de la norma, pródiga en profundas transformaciones, sino la torpeza de la dirigencia política para sintonizarla con los problemas nacionales.

Una incomprensible ironía aflora en el más importante de los escenarios de la democracia colombiana: la justicia. Todos los compatriotas somos conscientes de que allí, en esta área, fue quizás donde más revolucionaria, audaz y transformadora fue la nueva Constitución. Nacieron a la vida jurídica instituciones trascendentales como la Corte Constitucional, la Fiscalía General de la Nación y el Consejo Superior de la Judicatura. Adicionalmente vio la luz pública una de las más grandes conquistas ciudadanas, la «Acción de Tutela». A pesar de todo esto no nos cabe duda de que todos estos cambios fueron insuficientes y que la corrupción y la impunidad se apoderaron de la sociedad hasta convertirse en sus peores males; lejos de desaparecer han crecido hasta someter y esclavizar nuestra democracia.

Muchas otras cosas han empeorado desde entonces. Los partidos políticos perdieron su esencia, abandonaron cualquier norte ideológico y se convirtieron en «cuevas de Alí Babá» donde se amparan los más mezquinos intereses económicos y donde se comercializan los «avales», permisos sin los cuales es imposible acceder a los escenarios del poder. Al amparo de la tesis de que a mayor número mayor democracia, dichos partidos han proliferado, como lo hacen las ratas, hasta existir en Colombia más de una docena de ellos. No tienen valores ni conceptos que los diferencien y es común presenciar el trasteo oportunista que hacen sus miembros de uno en otro según las conveniencias electorales. No hay hoy en la patria instituciones, ni personas más desprestigiadas que las que se dedican a las actividades políticas.

En la segunda mitad del siglo XX uno de los instrumentos más importantes para la construcción de las obras básicas de la infraestructura comunitaria y de la vivienda popular en Colombia fueron las Juntas de Acción Comunal, organizaciones de barrio donde se estrechaban los lazos sociales, florecía la solidaridad y se aunaban esfuerzos para resolver los problemas más sencillos, pero más importantes de la gente. Con la supuesta intención de evitarles la mendicidad frente a los políticos e intentar combatir la corrupción que se escondía detrás de los auxilios parlamentarios la Constitución cercenó cualquier posibilidad de financiación de obras a través de ellas asimilándolas a instituciones privadas con intereses particulares. Un grave error que las aniquiló hasta casi desaparecer.

Poco han hecho nuestros políticos por desarrollar la Constitución, reglamentar sus normas y principios y aprovecharla para combatir las inequidades y desigualdades que tenemos los colombianos. El paro nacional, la incapacidad del Estado frente al narcotráfico, la crisis de los acuerdos de paz y las muchas otras inconformidades que afloran día a día confirman que nuestra Carta aún no es tan Magna.

Puente a Dosquebradas – YO OPINO

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Por JOHN JAIME JIMENEZ S.

A raíz de las recientes actividades decembrinas, y de la dinámica que ello implica, lo cual demostró no solo que nuestra gente activó toda sus reservas financieras apoyando a nuestros comerciantes adquiriendo productos y servicios que definitivamente generaron un alivio importante a los mismos sino también los visitantes de otras zonas del país y del mundo, se pudo evidenciar el volumen de vehículos que transitaban por nuestras vías y que indefectiblemente coincidían en el viaducto generando trancones de diversas dimensiones .

Esta realidad, de nuevo debo comentarla en estas líneas pues definitivamente se hace cada vez mas necesario poner sobre la mesa la necesidad de buscar alternativas que solucionen dicha situación y que reiteramos lo vivido hace mas de 20 años con el trancón de la popa y que se soluciono con el viaducto, de lo cual todos podemos dar testimonio, agradecimiento y uso, y que esperamos no tener que llegar a dichos extremos por lo cual debemos activar, plantear y sugerir modelos de solución que sean recibidos por las diferentes fuerzas publicas y privadas y traducidos en las realidades de solución, esperamos, en el menor tiempo posible, pues la criticidad de movilidad es cada vez mayor.

En tal sentido tuve la oportunidad de redescubrir una opción que creo es necesario evaluar dadas sus condiciones y que me suscitan gran inquietud, del porqué no se ha considerado profundamente y me refiero al puente ubicado junto a las bodegas del almacén Cartagena a la altura del estadio Mora Mora en la capital y que, con la menor luz posible sobre el rio Otún, tuvo uso en otras épocas, pues esa infraestructura, se nota fue diseñada para un buen acceso vehicular.

En la actualidad el crecimiento de viviendas en el área de Frayles es exponencial y por supuesto lineal con sus respectivos vehículos, de allí que esa es una opción muy importante, por lo cual es de la mayor trascendencia que ahora y antes de que se terminen dichos proyectos se pueda proyectar y rediseñar este acceso con un puente y una solución vial en donde los costos serian infinitamente menores y su posibilidad es muy cercana, por lo cual invito a profundizar y debatir el tema e incluso a evaluarlo dentro del comité de infraestructura de la Comisión Regional de Competitividad.

Crema-unción y la fidelidad

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Por GABRIEL ÁNGEL ARDILA

El valor de la fidelidad en tiempos de post pandemia, suple el vacío que van dejando los sepultureros, cuyo trabajo está pasando «a mejor vida». Preguntan cómo hacer para reconocer las cenizas de un pariente, entre los envasados de puchos de cenizas dispuestas con ceremoniales para dar la puntada final, en las despedidas de ahora, de los seres más queridos.

¿Apostamos?

Pero antes de eso, también está en la agenda el tema de morirse… ¡aunque fuere «dignamente»!

Veamos: La primer ocurrencia sobre alguna pista para los buscadores de afectos y de valores familiares, entre cenizas, es interponer un poco de fe y mucho de lo que del afecto condujere a la fidelidad: Una madre reconoce en medio de la muchedumbre a su hijo; una novia al ser querido y una amante sin titubeos hallaría por el aroma, los polvos de su bien amado así sea ya difunto. En serio. Es una de las mejores alternativas, por el fino olfato que desarrolla el poderoso motor del amor.

Ahora bien: entre las especulaciones de por estos tiempos de abundantes aquelarres humanos y piras con despojos de seres demolidos por covid y llevados a la crema-unción, resulta difícil de creer que en un horno de esos entren individualidades con cédula en mano u otra identificación precisa. ¡Todo se hará polvo! Simplemente llegan en viajes de los certificados de defunción y para que la operación resulte eficaz, van por parejas… ¡mentiras!… No es solo de a dos en dos, sino hasta de varias piezas por fogonazo, para que la operación rinda.

Después, con obituarios en mano, se inicia el envasado en las porciones que determinen esos documentos, para que alcance para todos, sin pelear… ¿Y quién a esa hora de la quema, se va a buscar un pleito?

Cierto: siempre quedan las dudas de cuánto del vecino le tocó a este vaso o cuánto menos al otro. En cementerios e iglesias hay lugares para el depósito, pues como creyentes siempre buscamos un lugar sagrado que es denominado «columbario» aquí, en Roma y en todas partes. ¡Curioso eso! Es por la tradición romana de disponer cinerarios en un lugar, y cuyo nicho lleva ese remoquete tan familiar para los colombianos. ¿Será por eso que quedamos así, como depósitos de muertos?

Lista la tarea, doña Fidelia: ¡Por el aroma de los polvos les reconoceréis!

DIMENSIONES . Los demonios de Simone

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Por URIEL ESCOBAR BARRIOS, M.D.

La prioridad en la vida de una persona debe ser buscar su bienestar y evitar o superar lo que le produzca dolor físico o sufrimiento emocional; es la mínima aspiración de alguien que tiene plena conciencia del significado de la existencia. El principal indicador para medir el nivel de desarrollo que ha alcanzado una sociedad es la garantía del cumplimiento de este precepto para todos sus ciudadanos. El bienestar colectivo lo considero como el resultado del desarrollo de la vida en condiciones dignas para tener seguridad material y respeto de los derechos fundamentales en un contexto de solidaridad, fraternidad y preocupación por quienes tienen mayores dificultades para alcanzar el propósito esencial de convivencia humana. Sin embargo, en la gran mayoría de las sociedades actuales se ha perdido ese norte, y a los ciudadanos se los mide por su capacidad para producir riqueza u obtener logros por encima de los demás. Quienes alcanzan ese ideal social son catalogados como ídolos o héroes y se les exige el cumplimiento de estándares que van en detrimento de su propio bienestar.

Son muchos los artistas, deportistas y magnates que pierden su privacidad y se convierten en objetos de consumo de una sociedad hambrienta de noticias, de estímulos para sobrevivir en la frivolidad y la carencia de sentido vital. El 27 de julio del presente año, la superestrella de los Juegos Olímpicos, considerada una de las mayores gimnastas de todos los tiempos por los logros deportivos alcanzados, la estadounidense Simone Biles, se retiró de la competencia en la que era casi segura ganadora de varias medallas doradas. ¿Cuál fue el motivo de esta decisión? Ella lo expresó a través de las redes sociales: “Quería competir por mí misma, pero sentía que todavía lo estaba haciendo por otras personas. Me duele en el corazón, porque de alguna manera me han quitado de hacer lo que amo por complacer a otras personas”. Con apenas 24 años, reconoce con humildad que “al final del día, también somos humanas, tenemos que proteger la mente y nuestros cuerpos, en lugar de simplemente salir y hacer lo que el mundo quiere que hagamos”.

Dejó de competir porque llegó a la conclusión que de nada sirven los reconocimientos si no es feliz; más bien se siente aprisionada por las exigencias impuestas por su numeroso ejército de fans, que veía en ella la realización de sus propias mezquindades. En rueda de prensa, Simone desnudó las fragilidades de su ser y habló del sufrimiento que la consume: “Desde que entro al tapiz, estoy yo sola con mi cabeza, tratando con demonios en mi cabeza. Debo hacer lo que es bueno para mí y concentrarme en mi salud mental y no comprometer mi salud y mi bienestar”. La actitud de esta deportista de la llamada élite mundial, así como la decisión que tomó, nos deja una gran lección: cuidar la salud mental es uno de los ejes fundamentales de un ser humano que aspira a alcanzar su propio bienestar como una vía expedita para la realización personal.

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Pasaporte de vacunación

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Por ADRIANA VALLEJO DE LA PAVA

La pandemia del Covid 19 y todas sus variantes sigue poniendo en jaque a los gobiernos de todo el mundo. Durante todo el proceso los Estados han tenido que imponer medidas, algunas necesarias, otras autoritarias y otras improvisadas y sin ninguna evidencia científica que las soporte.

Ahora tienen que enfrentar el reto de lograr la inmunidad de rebaño vacunando la mayor parte de la población. La vacunación permite disminuir el riesgo de contagio, hospitalizaciones y muertes. Todas las vacunas según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la comunidad científica han probado ser eficaces contra el mortal virus.

Unas vacunas han mostrado una efectividad mayor y otras más protecciones frente a las nuevas variantes. También es cierto que hay un riesgo bajo de reacciones alérgicas o secundarias a las vacunas, pero la recomendación de la OMS y de los médicos es vacunarse porque el riesgo de contagiarse de Covid 19 y morir es mucho mayor al riesgo de tener una mala reacción a la vacuna.

A pesar de lo anterior y de las campañas de vacunación que se han puesto en marcha, en diferentes países, hay un grupo de población que no quiere vacunarse, algunos consideran que el virus no existe, otros no creen en las vacunas, otros que les van a poner un chip y otros las rechazan basados en diferentes mitos o creencias.

Ahora los gobiernos están buscando la forma de garantizar el bienestar general, respetando el derecho y la autonomía de las personas que no quieren vacunarse. Francia exigirá un certificado de inmunización o un resultado negativo de la prueba de Covid-19 para acceder a lugares públicos como cines y restaurantes o para viajar en trenes y aviones, igualmente, obligará a todo su personal sanitario a vacunarse. La medida del presidente Emmanuel Macron motivó a 2 millones de franceses a vacunarse.

Esas personas no se habían vacunado, no por las razones mencionadas, sino por pereza y falta de responsabilidad ciudadana, que también se hace evidente en las personas que agendan cita para vacunarse y no aparecen, ni cancelan, quitándole la oportunidad a otro que sí tiene consciencia de vacunarse, como ocurre en lugares organizados de vacunación como el de la Universidad Libre en Pereira.

Varios países en Europa están estudiando medidas similares para “hacer recaer la carga de las restricciones en los no vacunados y no en todos”, como afirmó Macron. Colombia debería estudiar lo mismo. 

Costo logístico del Eje Cafetero, del primero al penúltimo puesto

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Por JESÚS SALDARRIAGA GAVIRIA

Bien dice el dicho que “lo más difícil de llegar es mantenerse”. Esto puede decirse del Eje Cafetero que en 2018 fue reconocida como la región del menor costo y la más competitiva en logística de 14 regiones comparadas en la encuesta nacional logística (ENL): 1-Altiplano: Bogotá D.C., Boyacá y Cundinamarca, 2-Amazonia: Amazonas, Caquetá, Guainía, Guaviare, Putumayo y Vaupés, 3-Antioquia: Antioquia, 4-Caribe Central: Atlántico, Bolívar y Magdalena,5- Caribe Occidental: Córdoba y Sucre, 6-Caribe Oriental: Cesar y La Guajira, 7-Eje Cafetero: Caldas, Quindío y Risaralda, 8-Orinoquia: Meta, Arauca, Casanare y Vichada, 9-Pacífico Central: Valle del Cauca, 10-Pacífico Norte: Chocó, 11-Pacífico Sur: Cauca y Nariño, 12-San Andrés y Providencia: Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, 13-Santanderes: Norte de Santander y Santander, 14-Tolima y Huila: Huila y Tolima.

Esta semana el DNP entregó la versión 2020 de la ENL y sorprendió duramente al Eje Cafetero pues pasó de ser líder al penúltimo lugar (puesto 13), solo por debajo de Pacífico Sur. Muy meritorio el resultado del Valle del Cauca, que viene de tener el segundo puesto en 2018 y logró una disminución importante de los costos logísticos al pasar de 10,6% al 7%. Como economía importante en el país, se podría decir que es la región líder, pues las regiones con los tres primeros lugares son economías pequeñas y con una línea común por ser minero – petroleras.

El Eje Cafetero fue la región que más aumentó los costos logísticos en Colombia al pasar de 10% en 2018 al 20,3% en 2020. Por el contrario, la que más disminuyó fue la región de Orinoquía, que pasó de 38,1% a 3,5% en el mismo período. También es meritorio la gran mejora que obtuvo la región de Caribe Oriental, al pasar los costos logísticos del 37% al 13%. Caribe Occidental que pasó de 37% a 13,9%. La mejora de esta puede explicarse por la operación que tuvo hasta el año pasado el Tren Dorada – Chiriguaná – Santa Marta, además de la operación del transporte fluvial por el Río Magdalena, que el año pasado inauguró la operación aduanera en el Puerto de Barrancabermeja.

La metodología de la ENL combina la percepción con datos duros, aplicando encuestas a los empresarios (3.383 encuestas), en seis sectores con empresas de diferentes tamaños: 87,7% en microempresas, 10,1% en empresas pequeñas, 1,8% en medianas y 0,4% en empresas grandes. La ENL entrega como resultado el promedio del costo logístico de las empresas del país, como porcentaje de las ventas. Para Colombia, este pasó de 13,5% en 2018 al 12,6 % en 2020, representado principalmente por los costos de transporte. También se mide el promedio del costo logístico sobre las ventas del comercio exterior (pasó de 38% a 36% de una medición a otra). Otro indicador es la competitividad logística de las 14 regiones. Este valor está en una escala de 1 a 5 donde a mayor valor se es más competitivo.

Al analizar las causas del aumento de los costos logísticos en el Eje Cafetero, se identifican los temas peor valorados por los empresarios. Lo primero es la baja calidad de oferta logística en transporte férreo, patios de contenedores y transporte aéreo. En opinión de los empresarios, los servicios logísticos peor valorados son almacenamiento e infraestructura férrea. Los factores logísticos más costosos son transporte fluvial y tarifas portuarias. Los problemas que más afectan la disponibilidad de vías son el deterioro por desgaste y flujo vehicular mayor a la capacidad vial y los cierres por mantenimiento. Las mayores necesidades de servicios logísticos son transporte terrestre con 80%, cadena de frío 24,9% y almacenamiento 20,1%. En cuanto a la mayor utilización de servicios logísticos por las empresas, está el almacenamiento, agencias de aduanas y patios de contenedores con 100% respectivamente y cadena de frío con 99,6%. Esto podemos verlo más como oportunidades de mejora y de inversión para el crecimiento económico de la región.

Blog Personal: jesussaldarriaga.blogspot.com

Deplorable esclavitud del siglo XXI – Parte I

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Por: Carlos Arturo Castañeda García

El presente documento, fue estructurado con fines de sensibilización pedagógica y la intención de dar a conocer durante diferentes entregas, el trasfondo de un crimen de lesa humanidad a tal punto que, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), mediante Asamblea General llevada a cabo en el año 2013, designó el 30 de julio, como el Día Internacional de Lucha Contra la Trata de Personas. Por ello, esperamos una vez concluida la presente narrativa, podamos compartir nuestro conocimiento ante un hecho criminal sistémico e indolente. 

APROXIMACIONES

La sensibilidad humana, debe abrir un espacio encaminado al reconocimiento de un flagelo en donde absolutamente todos los individuos somos vulnerables, cualquiera puede ser víctima directa o indirecta de la denominada esclavitud del siglo XXI, esa que se cierne bajo un manto nefasto enlodado por la perversidad, la conciencia corrompida, burda y despiadada de hombres y mujeres que de manera premeditada, atentan contra derechos fundamentales del ser como la autonomía, la dignidad, la libertad, en el peor de los casos, la vida; pues sí, dedicamos un capítulo especial a la Trata de Personas, esa misma que ha existido desde el origen de la humanidad mutando tras el trasegar de los años y sus cambios evolutivos.

Para emprender esta narrativa, imaginemos que, en este preciso momento, miles de seres humanos sin importar edad, género, condición e ideología, están siendo abusados y torturados de forma despiadada… Son muchas las modalidades presentadas, todas crueles, inhumanas y direccionadas a dejar una marca que no cicatrizará, porque más allá de lo físico, en contra de su voluntad, en medio del recuerdo bajo un cuadro de llanto, tristeza y talvez el aislamiento de seres queridos, se sentirá un vacío por siempre en el alma.

TRATA DE PERSONAS. GÉNESIS Y METAMORFOSIS

El hombre después de subsanar esas necesidades básicas insatisfechas, en medio de su afán expansionista, consideró que luego de vislumbrar seres dominantes organizados por medio de jerarquías sociales, sería fácil someter otras personas a una servidumbre, una esclavitud que obligaría a cientos de individuos a jornadas extenuantes de trabajo siendo maltratados para cumplir los caprichos de otros. Tal es el caso de antiguas civilizaciones en Mesopotamia (P. Bohannan), Grecia, Roma e imperios que aun en la Biblia, tienen relación con historias de faraones u otros escenarios de monarquías orientadas bajo la batuta de señores feudales, dueños de la tierra que se lucraban con el sudor y, la productividad de vasallos quienes la cultivaban originando alimento del cual solo tomaban lo necesario, el resto para el patrono, luego, solo quedaba poder descansar un poco e iniciar una nueva labor.

Fueron siglos de sometimiento, gran parte del mestizaje latinoamericano se dio porque los colonos mercadearon unos señores indígenas de los cuales abusaron constantemente extralimitándose, imponiendo y transmutando razas aguerridas, esas con conocimiento de avanzada de un evolucionado mundo primitivo pero ingenuo ante la villanía de nuevos moradores, colonizadores que arribaron con hermanos afro, ese linaje negro africano que sin ahondar en detalles, estructuran las líneas discursivas sobre la trata de esclavos, indios y negros.

La pelea no fue fácil, muchas comunidades en su momento encontraron elementos de insubordinación durante años ocasionando conflictos entre jerarquías y sumisiones, anhelaban vivir en un entorno de paz labrando el concepto de ese algo que hoy denominados libertad; puede tenerse presente que los hijos de muchos subyugados, seguirían sirviendo de por vida a unos patronos, como si el destino hubiese estado escrito por el hombre previo a la concepción.

Posterior a ello, la historia se iría reconfigurando al considerar que hijos de esclavos, luego de pasar años “prestando servicios” a unas cuantas familias, podrían ser autónomos en algunas civilizaciones en donde el hombre era mercancía. Fue así como comenzaron a desaparecer algunos niños recién nacidos que casualmente tiempo después, “otros amables caballeros”, presentarían como infantes huérfanos a los cuales auxiliarían sometiéndolos ante los grandes hacendados, un futuro prominente, claro está, para los dueños de la tierra, pues hablamos de seres esclavizados que incrementarían el valor al patrimonio de dueños latifundistas.

“…El primer país del mundo en abolir la esclavitud fue Inglaterra, el 7 de julio de 1807… Más de 3’000.000 de africanos llegaron a Brasil como esclavos a partir del siglo XVII… El 13 de mayo de 1888, la princesa regente Isabel I de Brasil declaró abolida la esclavitud en ese país, por medio de un decreto previamente aprobado en el senado. Esta ley fue la última en el mundo occidental en condenar la esclavitud… El fin de la esclavitud en Colombia se decretó el 21 de mayo de 1851, bajo el mandato de José Hilario López…” (D. Uribe)

“En 1810, durante la creación del efímero Estado de Cartagena, se prohibió totalmente la trata y comercio de esclavos negros. En 1816 Simón Bolívar promovió el enrolamiento de esclavos al ejército independentista con la promesa de libertad casi inmediata, pero no fue hasta 1821 durante el Congreso de Cúcuta, que se inició un proceso político serio en búsqueda de la abolición de la esclavitud… Por iniciativa de José Félix de Restrepo, se promovió la libertad de vientres, obligando también a los esclavistas a vestir y alimentar a los hijos libertos…  En 1823 se declaró la total prohibición del comercio de esclavos. Luego de dificultades y violaciones a la iniciativa, el 21 de mayo de 1851 se decretó la libertad de los esclavos a partir del 1 de enero de 1852, comprometiendo al Estado a pagar a los propietarios una indemnización a través de bonos”. (Historia de la esclavitud en Colombia) …

Carlos Castañeda García

Vicepresidente Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales – Asesor, Consultor Especializado, Gestor Cultural.

¿Nos presentan como rebaja lo que deben devolver por ley?

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Por: CARLOS ALFREDO CROSTHWAITE FERRO

Es sabido que los más de 150.000 usuarios de servicios públicos de Pereira han venido siendo objeto de alzas desmedidas en estos 25 años de la transformación y privatización de las antiguas empresas de servicios públicos. Así que nada de la tan anunciada eficiencia de la conducción de estas sociedades por parte de sus agentes privados, ha beneficiado en algo a los pereiranos, pues el tener que destinar más dinero de sus míseros ingresos para cancelar el valor mensual de estos servicios es prueba fehaciente del fracaso de su privatización.

Para la muestra: Los Pereiranos cancelábamos por cargo fijo de acueducto en los meses de febrero del año 2017, $8631; 2018, $9643; 2019, $9783; 2020, $8742 y 2021, $9006 y en el mismo orden en alcantarillado las sumas de: 2017, $4479; 2018, $5017; 2019, $5279; 2020, $4722 y2021 $4865.

Estas cifras muestran que los costos por los denominados cargos fijos no guardan un crecimiento lógico y ceñido a gastos reales, sino que por el contrario obedecen más a una estrategia para aumentar el recaudo, en razón a los excesivos gastos por la carga burocrática de esta empresa y los innumerables contratos de prestación de servicios, que con el correr de los años se convierten en contratos realidad, siempre demandados por sus titulares, ante los que la justicia falla reconociendo los pagos prestacionales y parafiscales al trabajador. A esto se le suma la corrupción imperante.

Ahora bien, el alcalde Maya a nombre de la Junta Directiva de Aguas y Aguas, anunció la aprobación de “la disminución de los costos medios de referencia para los servicios públicos domiciliarios de acueducto y alcantarillado que presta la Empresa, a fin de cobrar a los usuarios tarifas a costos más eficientes”. Algo no cuadra. Además, comunican que durante el segundo semestre del presente año los cargos fijos tendrán reducciones del 22.3% en acueducto y 22.9% para alcantarillado. Con esto están dejando en el aire la sensación de que lo pretendido es arreglar el entuerto de los aumentos que han cobrado en violación de la ley y que tras intervención de la Superservicios, están es procediendo a reintegrar vía disminución tarifaria los mayores valores recaudados. Llegados aquí es necesario que esta entidad de control de luces sobre el asunto.

Si Aguas y Aguas anuncia rebaja de tarifas, en el servicio de energía la situación no es clara, y no obstante que el alcalde Maya representa el 51% de las acciones del municipio en ella, nada dice sobre la situación del costo de este indispensable servicio. Al mes de junio la tarifa de energía de Pereira es la tercera más cara en un ranquin de 10 empresas en el país. El primer lugar lo ocupó la empresa prestadora de energía en el Tolima, con participación de los que manejan la nuestra, y segunda la Empresa de Energía del Quindío.

Los usuarios del servicio de energía desconocen la aplicación de la Resolución CREG 058 de 2020 por la cual se adoptaron medidas transitorias para el pago de las facturas del servicio, durante la época de pandemia a los estratos 1, 2 y 3, pues según los artículos 5 y 6 deben tener la debida aceptación de la opción de pago diferido por parte de los usuarios e Información mínima para ellos. Este servicio entre enero y junio ha tenido un aumento del 7.7%. Los consumos se cobran con la “tarifa opcional”, que casi siempre es más cara que la calculada y que figura en la factura. En el actual semestre solo dos meses la opcional ha sido más barata que la calculada. En promedio en estos seis meses hemos sufragado $12.65 más cara el Kw de energía consumida. O sea que la empresa nos está quitando dinero de manera ilegal, no hemos sido consultados para aplicar esta opción tarifaria.

Con estos ejemplos podemos concluir que el alcalde Maya pretende mostrarse como un gran administrador, pero lo que hace es burlarse de los ciudadanos, que como hemos demostrado no tienen la suficiente y transparente información para conocer el porqué de decisiones que afectan sus derechos.      

Miscelánea – La 14, en picada.

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Por JAMES CIFUENTES MALDONADO  

Uno ve el canal regional de televisión y escucha las noticias locales porque es la manera más inmediata de mirarse al espejo como sociedad, más que de informarse; ver y sentir lo local, para bien y para mal, es una forma de reconocimiento, de reafirmación cultural, de identidad y de pertenencia.  

En nuestra cotidianidad nos reflejamos en la ciudad en la que vivimos, en los comportamientos de su gente, en su queridura o en su grosería, en su nobleza o  su mezquindad; nos vemos en las vías, en la movilidad, en cada trancón, en la arquitectura, en los edificios antiguos o en los nuevos, en los barrios bonitos o en los barrios feos, en los sectores tranquilos y en los inseguros, en cada parque con niños o sin niños, con gente haciendo ejercicio o drogándose; en cada cuadra popular o de estrato 6, en las calles ruidosas y en las calladas.  

En fin, lo que quiero decir, es que, aunque, el presente antropológico y sociopolítico de la humanidad ha estado muy centrado en lo individual, en el realce de los derechos personalísimos, lo cierto es que, sin que nos percatemos de ello, pesamos mucho como colectivo, y como colectivo tenemos imaginarios, visiones, sueños cumplidos y sueños rotos, juntos tenemos dichas y tenemos frustraciones.   

Todo este carretazo, para decirles que estoy muy impactado por lo que se ha venido ventilando últimamente en los medios de comunicación y en las redes sociales, por el que podría significar el cierre y liquidación de LA 14, que, además de ser un almacén monumental, fue un centro de encuentro, el epicentro comercial de Pereira, que, en su momento, nos sacó de la parroquialidad del comercio de la séptima y la octava y de San Andresito.  

En La 14 merqué 15 años de mi vida, cada 8 o cada 15 días dando mi cédula religiosamente para la rifa que nunca me gané; en La 14 compré mi primer teatro en casa, en La 14 compré los regalos de Navidad, la ropa de los chicos, los útiles escolares y las primeras herramientas para hacer trabajos en casa, antes de que llegara Home Center. En La 14 almorcé, tomé café y me encontré con amigos; En La 14 alimenté la vista, viendo muchachas bonitas en las pasarelas de sus amplios pasillos; entre góndola y góndola, antes de que las estrecharan, coqueteé y hasta me enamoré.  

Pero nada es para siempre y pareciera que La 14 se acaba; los motivos los desconozco, dicen unos que, por peleas de familia y malas decisiones entre los herederos del dueño; otros que por no haberse adaptado a las nuevas realidades y las nuevas formas de vender bienes y servicios. Ya no importa, lo relevante y lo triste es que ese referente de ciudad y de progreso posiblemente ya no estará y desde ya siento un gran vacío y una tremenda nostalgia.  

Con algo de morbo pasé por La 14 esta semana, para comprobar que de lo que fuera la gran tienda por departamentos no queda sino un montón de estanterías amontonadas, con los pocos artículos que aún se ofrecen al público.  

La luz de La 14 se apaga, y quizás yo mismo sea el culpable, o los responsables sean los Santo Domingo o Jerónimo Martins, porque le di la espalda a ese gran almacén, que era más que eso, para entregarme a los placeres de comprar cosas, prácticamente todos los días, en los D1 o en los Ara, estratégicamente desperdigados por toda la ciudad.  

A última hora se ha sabido de los esfuerzos de los dueños, del empresariado del Valle del Cauca e incluso del gobierno nacional, para salvar La 14, pero quién sabe si esas tratativas alcancen a llegar a Pereira y quién sabe si estemos a tiempo, …  lo dudo.  

Cambio climático contra recuperación económica

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Por JORGE EDUARDO MURILLO MEJIA

Nosotros somos los encargados de recoger lo que sembramos en medio de un país en vía de desarrollo y con una desigualdad aterradora. Los problemas climatológicos del trópico son bien conocidos, pero nosotros desde hace medio siglo estamos acabándonos sin darnos cuenta. Por más que evolucionemos positivamente y la tecnología nos facilite la productividad, dejamos un lastre que la atmósfera nos la cobra. No nos ganamos nada con mejorar nuestros planes de desarrollo en lo social y económico, si cuando terminamos de invertir, una sequía o una temporada de lluvias acaba con todo. Millones se pierden cuando en una temporada invernal, por los deslizamientos e inundaciones, se destruyen las vías principales y terciarias; mucho se pierde cuando las laderas se vienen, destruyen sembrados, acaban con viviendas y hay incalculables gastos cuando una inundación acaba con cosechas, vías y vidas humanas. De igual manera sucede cuando un exagerado verano provoca una gran sequía que acaba con el agua de los acueductos, se pierden otra vez las cosechas y las pérdidas económicas son incalculables. Como pueden observar por donde se mire nos encontramos con consecuencias del cambio climático que afectan el desarrollo económico, cuales quieran sean las causas. En un país como Colombia se nota más la afectación pues nuestros recursos económicos son limitados; pero a pesar de ello y habiendo muchas justificaciones, nosotros somos los culpables de todo. Las emisiones de gases de las industrias, de los vehículos en mal estado, son causas, el no reciclar y enviar a quebradas, ríos y mares los residuos, son causas; desviar los cauces de los ríos para beneficiarse de cultivos son causas, la tala de árboles también; sembrar cultivos en laderas y valles prohibidos permiten deslizamientos e inundaciones. A pesar de tener identificadas zonas de riesgo, al año mueren miles de personas que tenían ubicadas sus viviendas a la orilla de un rio; mueren personas que tenían viviendas en la cima de una ladera de riesgo y mueren personas que se ubicaron en sitios donde había sucedido una tragedia. El cambio climático es el agente o autor material, pero nosotros somos los autores intelectuales de estos desastres. Los industriales bajo su interés particular de sus ingresos no son cautos en las emisiones, a los grandes terratenientes les interesa la riqueza de un cultivo, los trasportadores no gastan en mantenimiento por no afectar sus ingresos, allí debemos cambiar de actitud. Por último, el mayor problema es la laxitud de las autoridades que no ejercen control para prohibir y evitar cultivos y viviendas donde hay riesgos. No busquemos el ahogado rio arriba y culpemos lo que no es, contribuyamos al orden y respetemos la autoridad.

El fin del dinero de la Telefónica

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Por JAMES FONSECA MORALES

Comenzamos por hacer una rectificación a la que nos obliga el honor a la verdad. En nuestra columna publicada en este mismo espacio el 20 de junio pasado, bajo el título «Los pereiranos no estamos felices (I)» hablando del contrato firmado por el municipio de Pereira con el consorcio Pereira Iluminada, dijimos que: «(…) no tendrá un interventor externo, como recomienda Colombia Compra Eficiente (…,) sino, solo un supervisor, que será un ingeniero civil, cuyos conocimientos sobre electricidad e iluminación, no deben llegar a la altura necesaria para conceptuar sobre la parte técnica de este contrato.»

Pero, el alcalde de Pereira nos aclaró que si se seleccionó una interventoría para ese contrato. En consecuencia, rectificamos lo dicho y aclaramos que la ejecución del mantenimiento y administración del alumbrado público de la ciudad tiene una interventoría externa y también un supervisor.

Además, el alcalde Maya Lopez nos tranquilizó sobre el pago de las estampillas Pro-Cultura y del Adulto Mayor, correspondientes al contrato, pues el municipio las descontará del primer pago que deberá hacer al consorcio, como es el procedimiento dispuesto en el Código de Rentas del Municipio de Pereira. Es una buena noticia para Pereira.

También lo es la imagen que publicó un medio virtual de la ciudad, de un certificado firmado por el Tesorero municipal de Pereira, que da cuenta de que la firma VHZ Ingeniería S.A.S. pagó los créditos que le otorgó el liquidado Instituto de Fomento Municipal, INFI Pereira.

Consideramos que es buena noticia, porque es el fin de un negocio que generó muchos señalamientos, incluidos los de nuestra Corporación VIGÍA Cívica y nos despertó temores, partir de que las garantías que otorgó la deudora carecían de la solidez necesaria para respaldar créditos por $9.000 millones.

En 2013 coincidimos con la Contraloría Municipal de Pereira en que VHZ no correspondía al perfil de las empresas a las que les podía prestar dinero INFI Pereira y la misma Contraloría, al dictaminar sobre las garantías que presentó, anotó: «este tipo de garantías no ofrecen un respaldo seguro para el cumplimiento de las obligaciones de pago adquiridas, poniendo en riesgo el recurso entregado en calidad de préstamo.»

Pero también es una triste noticia, pues la devolución del dinero prestado, que fue tomado del precio de las últimas acciones que tenía la ciudad en la Telefónica de Pereira; marca el final de un doloroso capítulo de derroche y mal manejo de unos fondos que se obtuvieron con el propósito de modernizar el aeropuerto Matecaña, que hoy está concesionado, y de cuya inversión solo quedan visibles los costosísimos árboles de cemento construidos a la entrada del bioparque Ukumari y el crecimiento del patrimonio de un privado, con buenas relaciones con el gobierno municipal de entonces.

Jenny Marcela Arias… Puños por Amor

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Jenny Arias foto cortesía AFP - El Tiempo

Por: DANILO GÓMEZ HERRERA

Pregonero de tu historia

Fue absolutamente conmovedor el relato, a manera de desahogo, de la boxeadora Jenny Marcela Arias tras su eliminación de los Juegos Olímpicos en Tokio. “Lo que más me duele es que no podré pagarle la cirugía a mi papá para que pueda caminar de nuevo”, señaló la pugilista. Pero Jenny no pasó inadvertida por Japón porque ganó una pelea y con ello el diploma olímpico.

Cada que vemos esa máquina de lanzar golpes, ese ímpetu por terminar rápido el combate y esa furia desatada de sus impactos, no sospechamos la película que está pasando por la cabeza de Jenny Marcela Arias. ¿Está pegando con rabia? Nos preguntamos. Pero hablando con personas cercanas a ella entendemos los motivos. Lo hace por amor. El mismo amor que la llevó al coliseo menor de Pereira invitada por Maribel su hermana mayor. Y podríamos denominarla como la puerta de la esperanza, la que está ubicada en el escenario por la calle 19 y que da acceso al gimnasio de Boxeo.

Sí señores, amor por sí misma, para salir del túnel de las drogas. Ese infierno que la llevó a besar la lona. El mismo que mantuvo contenido en silencio, y que la atormentaba porque no quería contarlo, hasta que su psicóloga le aconsejó soltarlo para mostrar su drama como superación y ejemplo de vida.

Allí se presentaron con mucha curiosidad las hermanas Arias Castañeda en 2008 buscando un escape a la tragedia que ya vivía la hoy boxeadora olímpica Jenny Marcela Arias. Las recibió el instructor Jud Franklin Granada a quien le explicaron la situación. El profesor se propuso desintoxicarla, le programó unos ejercicios y la invitó a golpear la pera. En medio de la firme intención de ayudarla, Maribel había encontrado la puerta indicada para que su hermana dejara el consumo y entrara por la puerta de salvación que es el deporte.

Esa película que rondaba por la mente de Jenny Marcela podría acomodarse a la letra de una conocida canción del salsero Rubén Blades…”Cuánto control y cuánto amor tiene que haber en una casa, mucho control y mucho amor para enfrentar a la desgracia…” / “Por más que creas  que tu amor es causa perdida… ten la seguridad de que ellos te quieren, y que ese cariño dura toda la vida. Amor y control. ”/

Ciertamente Jenny Marcela parecía una causa perdida. Fueron muchos los regaños en casa, hubo ofuscación por parte de sus padres, pero nunca rabia, ni odio, u otra sensación; por el contrario, hubo comprensión, cariño… Hubo “amor y control”. No se puede ver de otra manera, porque el amor propio fue el que la llevó a aceptar la invitación de Maribel.

Necesitaba salvarse a sí misma, cortar con esa racha prendida al vicio que le causaba dolor y sufrimiento a su familia. Era el amor por su pequeño hijo Camilo, para que tuviera un mejor ejemplo en su crecimiento, era ese amor por sus hermanos y por sus padres Luis Alberto Arias y Floralba Castañeda quienes nunca la rechazaron.

La puerta de la salvación.

El colega Henry Carvajal Castro,  quien ha sido creador de frases maravillosas que se han convertido en sentencias para la ciudad, como aquella de…”sigue Pereira sin canchas y, Pereira es una ciudad de primera categoría con dirigentes apenas de tercera”, también tenía en sus programas radiales una expresión que siempre me gustó, señalando algo así como…”el coliseo menor, la colmenita”; y cuánta razón ha tenido el orgulloso hijo del Barrio Cuba. Eso es el mítico escenario de la calle 19 con carrera 4ª, una colmena de campeones, una colmena de dulces sueños deportivos

¿Cuántos títulos nacionales e internacionales han surgido del mencionado escenario? Son muchos, comandados por dos Grandes Maestros de Ajedrez como  Alonso Zapata y Alder Escobar. Allí se formaron estos dos gigantes del deporte ciencia. ¿Y  qué decir de la lucha olímpica?. Cuántos niños le arrebató a la droga y el delito el profesor Aldemar Jaramillo? Este recordado instructor de la década de 1980 convirtió la colchoneta en fábrica de campeones, con muchos pequeños que encontraron esa puerta de salvación ingresando al coliseo menor, la colmenita.

También hay otros ejemplos de éxito en el deporte de las narices chatas, en los  tiempos de los entrenadores Héctor Sarria y Ernesto Ruíz, los formadores y antecesores del hoy preparador Jud Franklin Granada quien también fue campeón nacional y mundial.

El voleibol con títulos nacionales, el Judo con la internacional Yajaira López y el tenis de mesa con logros nacionales, todos con asiento en el coliseo menor, le brindaron alegrías a Risaralda.

Queda claro entonces que para Jenny Marcela Arias también se abrió la puerta de la esperanza, la misma de acceso al gimnasio de boxeo en el coliseo menor por la calle 19, allí donde el periodista y abogado Óscar Alzate me presentó a la pugilista en el año 2014 cuando ella venía de ganar medalla para Colombia en unos Juegos Bolivarianos y requería de ayuda en su proceso deportivo.

Recuerdo que le hice un reportaje y mi colega realizó los contactos con la secretaría departamental de deportes para que recibiera un apoyo concreto.

Desde 2015 hasta hoy, Jenny Marcela Arias paseó su capacidad como boxeadora por certámenes que hacen parte del ciclo olímpico, y que la llevaron hasta Tokio donde le contó a Colombia el profundo amor que tiene por su familia. Las lágrimas que rodaron por sus mejillas al bajar del cuadrilátero porque no podía pagar una cirugía para su progenitor, ese viejo querido quien siempre le brindó amor y control. Claro que hubo regaños, porque amor no quita conocimiento, pero nunca le negó su techo, en los días más oscuros para esta familia desplazada del Valle del Cauca por la violencia, así como lo relata la canción de Blades…

“Y por más drogas que uses, y por más que nos abuses, la familia y yo tenemos que atenderte”. Jenny Marcela Arias parecía una causa perdida, pero el amor de su familia, su tenacidad para corregir el camino, y la puerta de la esperanza, en la calle 19, la del coliseo menor, la colmenita, le permitieron salvarse y hacer visible su transformación humana gracias al boxeo.