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ActualidadCómo nos relacionamos con nuestros pacientes

Cómo nos relacionamos con nuestros pacientes

Por GUSTAVO ADOLFO GUACANEME GONZÁLEZ*

La medicina del ser humano exige una formal, afectiva y amistosa relación “médico paciente”. El estar enfermo es  sentirse disminuido, empobrecido, débil, necesitado de ayuda y cuidado con un estado vivencial de disminución de los intereses vitales con ansias de refugiarse en el seno materno, en el seno familiar, en el reposo con deseo de amparo afectivo y seguridad y sobre todo, con una gran necesidad de la atención del médico. El médico sabe que si no gana la confianza del paciente el tratamiento no tendrá éxito máxime si existe la hostilidad y la negativa inconsciente de curarse por parte del mismo.  Muchas actitudes infantiles que perduran  en la vida adulta y profesional del individuo lo pueden llevar a tomar actitudes equivocadas ante el paciente en donde se sentirá capaz de todo, vivirá la necesidad de sostener su poder y si no, lo hará caer en la ansiedad y en la angustia de un desvalido ante su fracaso pues no se adapta a la realidad y procederá a realizar la omnipotencia médica o recetará muchos medicamentos a la vez porque nunca está seguro, duda de todo y no profundiza en el caso.  La función de médico es más que la de un simple prescriptor  de remedios y ordenador de exámenes, sin saber el “porqué, ni el para qué”. Es necesario mantener la relación  de comunicación con el paciente, la cual potencializa de manera increíble la acción del medicamento. El médico ejerce una acción inductiva sobre el paciente que debe restaurar su propia voluntad inconsciente de curación. El enfermo viene al médico en busca de ayuda para reconducir su autoliberación y madurez, de allí que la función esencial del médico es favorecer al paciente en una identificación momentánea para pueda reintegrar su carácter y regenerar su conciencia. La relación médico paciente es de influencia mutua donde  las características claves sean la amistad y la confianza acompañados de colaboración y responsabilidad a fin de que el paciente viva su verdadera salud con vida libre y responsable. La fé en el médico y en la curación constituyen un pilar importante en la restauración de la vida sobre la muerte y la posibilidad que el médico despierta,  en el enfermo con el remedio. Una vez que médico es poseedor de esa confianza tan perdida en la actualidad lo único que tiene que  hacer es escuchar y una vez más  escuchar y hacer sentir  que esa  persona que está ante nuestros ojos es un ser humano igual a todos y que desea con vehemencia ser  contado  y que además  signifique algo importante no solo para él mismo  sino también para los demás.  Es muy importante recordar un viejo dicho en el ámbito médico que dice “No hay enfermedades sino enfermos” cada uno de nosotros  es un universo muy complejo que amerita nuestra observación, empatía, dialogo, afecto y ante todos ese humanismo  que tanto se ha perdido. Escuchemos y observemos más a nuestros pacientes.

*Gustavo Adolfo Guacaneme González. Médico y cirujano general . Escuela de Medicina Juan N. Corpas. Bogotá . Medicina Biológica. Universidad Libre. Seccional Cali. Facultad de Ciencias de la Salud. Actividad laboral: Caja de Seguridad Social de Departamento -Caseris. Instituto del Seguro Social. Biomedic Centro de Medicina Biológica.

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