Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadCompromisos entre jefes y colaboradores: formulación apropiada

Compromisos entre jefes y colaboradores: formulación apropiada

Alguna vez leí una reflexión interesante sobre la palabra compromiso. Decía que más allá del origen etimológico de la palabra, era mejor separar esta palabra en sus tres componentes: com – pro – miso. COM, es “con” antes de la “p” y plantea una relación con otro; PRO, plantea una disposición; y MISO, una misión que hay que cumplir. Podemos también traer a colación que las palabras prometer, compromiso, comprometido, misa, misil y misión tienen el mismo origen.   

Interesante ¿verdad?, porque pone a pensar. Es claro entonces, que la palabra compromiso se utiliza para describir una obligación, un contrato, un deber, un convenio, por ende, compromiso es un tipo de acuerdo que puede considerarse un contrato no escrito que se ha contraído o una palabra que uno da.  Un compromiso es una responsabilidad que se adquiere frente a otra u otras personas y que generalmente tiene un plazo para ser cumplido y verificado. De ahí la importancia de aprender a manejar bien el tiempo con el fin de poder cumplirlo o favorecer su cumplimiento.

Importancia de los compromisos dentro del liderazgo

Hace mucho se reconoce que para ejercer un liderazgo efectivo se tiene que ser realmente cumplidor de compromisos y tener la capacidad de impulsar la formulación y el cumplimiento de compromisos por parte de los demás: sean colegas o colaboradores. Y hay métodos para lograrlo, y ello es importante porque con mucha frecuencia no se cumplen por diferentes “razones” o porque se tienen otras prioridades.

Definitivamente los compromisos son una demostración categórica de que se tiene o se carece de efectividad, profesionalismo, calidad y responsabilidad. Las excusas pueden servir unas cuantas veces para ocultar un olvido, un descuido, una falta de responsabilidad, pero siempre alguna vez será claro para los demás nuestra seriedad o nuestra falta de seriedad para cumplir nuestros compromisos.  El compromiso requiere un esfuerzo mucho mayor de quienes quieren ejercer liderazgo y de los jefes en general. 

El éxito, o mejor dicho el logro de objetivos, requiere compromisos y hay que reconocer que no siempre logramos sostenernos allí. Definitivamente, un jefe da demostraciones contundentes a sus colaboradores y colegas con el cumplimiento o incumplimiento de sus compromisos. He ahí una brillante y sencilla oportunidad de mostrar un cambio, de mostrar eficiencia y efectividad: cumpla siempre los compromisos dentro del plazo estipulado.

Formule compromisos ¡no intenciones!

Como jefe distinga intención de compromiso. La intención es un deseo, pero el compromiso es otra cosa muy distinta y como jefe nos conviene tenerlo claro. El problema es que en general somos adictos a las intenciones.

  • Como jefes ¿sabemos formular nuestros compromisos?
  • ¿Sabemos ayudarles a nuestros colaboradores a establecer compromisos?
  • ¿Qué implica la formulación de un auténtico compromiso?

Se puede apreciar que son más la cantidad de ocasiones que formulamos intenciones que verdaderos compromisos y ello nos limita mucho en el logro de los objetivos. Lo grave es que cuando se es jefe las consecuencias son mayores. Por eso lo primero es asegurar que el jefe se vuelva experto en formular verdaderos compromisos, para que luego ayude a sus colaboradores a que ellos los formulen bien. Y claro, luego viene la segunda parte: cumplirlos, llevarlos a cabo…, pero eso es tema del siguiente artículo.

Componentes. La intención es más un deseo que, aunque puede motivar a una acción, se queda como algo vago, si no tiene cómos, ni fechas reales de ejecución, y que por lo tanto no conduce en firme a un resultado. En cambio, el compromiso para que sea tal, tiene explícita y claramente: 1) un qué 2) un cómo 3) un cuándo y ―si es necesario― otros detalles tales como: dónde, con quién, cuánto.

Cualidades. Ahora bien, para que sea efectivo un compromiso debe tener estas cualidades: 1) Pertinente: estar directamente relacionado con el tema u objetivo que se pretenda. 2) Específico y concreto: no es general, ni para cualquier área del trabajo o de la vida. 3) Vinculante: que implique al que lo formula y que éste pueda llevarlo a cabo. 4) Perceptible: que se pueda ver, medir, evidenciar. 5) Aportante: Algo superior a lo que se viene haciendo y que proporcione un avance o valor agregado.

Forma. Un compromiso por lo general se adquiere o se asume con alguien: con el jefe, con un colega, con un cliente, con un proveedor, por ejemplo, aunque también se puede tener consigo mismo…, pero logra su carácter de compromiso cuando se enuncia o se le expresa a alguien. Y puede ser verbal, aunque así queda muy en el aire. En cambio, cuando está escrito un compromiso toma fuerza y poder… Ojalá diga: Me comprometo a…”. Recuerde: que incluir siempre qué, cómo, cuándo y puede ser en un en un correo o y si es entre jefe-colaborador es mucho mejor en un acta de compromiso o en un plan individual de mejoramiento o desarrollo, si de eso se trata.

  • A evitar. Nunca formule o asuma compromisos que usted no pueda cumplir, que no se pueda evidenciar su cumplimiento, que no estén relacionados con sus propósitos o que sean vagos, generales, tales como: ser mejor, luchar por la calidad…

Vayamos a la práctica: veamos algunos ejemplos de cosas que se han planteado como compromisos:

  • Primer ejemplo: “Alcanzar las metas buscando siempre el mejoramiento día a día”. [Muy buena intención, pero ¿qué es lo que se propone a hacer para alcanzar “el mejoramiento día a día…”?].
  • Segundo ejemplo: “Estar con el dinamismo de los clientes internos y buscar una buena comunicación en las diferentes áreas”. [De nuevo, muy buena intención, pero igual ¿qué va a hacer para lograr esa buena comunicación…?].
  • Tercer ejemplo: “Estar en constante innovación en temas relacionadas con la operatividad y administración de recursos”. [Como los anteriores, es muy general y sin el cómo, ni el cuándo].

A continuación, dos ejemplos sencillos, tomados de la vida real y que cumplen mucho mejor las condiciones expuestas acerca de un compromiso:

  • Nos comprometemos a partir del primero de junio [he ahí el cuándo] a producir “vehículos” de excelente calidad, que cumplan los requerimientos de los clientes y se ajusten a los estándares de seguridad [este es el qué]. Asegurando la calidad en cada uno de los procesos de ensamble, monitoreando de una forma cada vez más crítica la calidad a la primera vez y disminuyendo el indicador de reclamos [aquí vemos el cómo]. Se podría hacer todavía más concreto el cómo si indicaran qué harán en para disminuir el indicador de reclamos, a qué se refieren con el monitoreo y qué significa para ellos que éste sea de una forma cada vez más crítica.
  • Participar activamente en el segundo semestre de este año [he ahí el cuándo] en la exploración de nuevas herramientas y metodologías que apoyen la labor de transformación digital [este es el qué], realizando con nuestro equipo de trabajo sesiones mensuales específicamente con este objetivo [aquí vemos el cómo].

Bueno, es muy importante saber establecer muy bien los compromisos, pero también importa la generación de una actitud vital de compromiso… comprometerse a cumplirlos ¿Cómo podemos como jefes, como líderes, contribuir a que los compromisos se cumplan? Una estrategia básica es el seguimiento, el cual explicamos ampliamente en otros artículos.

En resumen: compromisos efectivos tienen que tener por lo menos un qué, un cómo y un cuándo y deben ser pertinentes, específicos, vinculantes, perceptibles, aportantes, y por escrito. Bueno, es muy importante saber establecer bien los compromisos, pero también importa la generación de una actitud vital de compromiso. ¿Cómo podemos como jefe, como líder, contribuir a que los compromisos se cumplan? Lo vemos en el siguiente artículo.

César Augusto Muñoz Echeverry

cesarm@cmconsultorias.com

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Más articulos