Covid-show del manejo de las vacunas por las EPS:

0
62

Por: CARLOS VALENCIA

Una falta de moralidad administrativa y de ética social humana.

Uno de los derechos fundamentales consagrados y “protegidos” (?) por el Estado es el de la salud. Pero esto es solo en teoría, ya que el sistema de salud en Colombia es uno de los más malos de América Latina, debido a la perversidad de la socorrida Ley 100 y al mal manejo que a este derecho de los colombianos les dan tanto el mismo Estado, como los organismos contratados para su prestación.

Luego de padecer el suplicio o calvario que significa conseguir una cita médica prioritaria por urgencia manifiesta, que en el mejor de los casos la asignan para dentro de los 8 días siguientes; o de buscar en vano una cita con un especialista, que demoran tres, cuatro y hasta más meses para asignarla y más aberrante aun: Asignan una cita en Medellín o Cali para un paciente que vive en Chinchiná, termina el “paciente” (nunca mejor aplicado el término) por “resignarse” y esperar a que con pequeños paliativos auto formulados logre recuperarse.

Esto lleva a hacer algunas reflexiones relacionadas con los conceptos éticos y morales, aplicables a la responsabilidad social del estado y a analizar las formas de utilitarismo, que generaron la crisis que padece la salud pública en Colombia, buscando un marco de referencia que sirva para presentar una visión panorámica más o menos amplia de dicho problema y máxime ahora que al gobierno se le ocurrió la “genial idea” de entregarle el manejo del Show de las vacunas a las EPS, las cuales han sido incapaces de mostrar algo de eficiencia en la toma de muestras, lo cual ha generado traumas y contratiempos en el manejo adecuado de las cifras y estadísticas que el mismo gobierno requiere para justificar sus desaciertos.

A partir de la vigencia de la Ley 100 de 1993, «Por la cual se crea el sistema de seguridad social integral», la salud en Colombia se convirtió en un lucrativo negocio para las diversas entidades encargadas, más de la comercialización, que de su prestación, desarrollando unos principios que riñen con conductas éticas y morales de toda índole. Estas conductas son fácilmente observables en todas las Empresas, Instituciones, Organizaciones y Cooperativas relacionadas con el servicio, que han hecho de los pacientes una mercancía.

Si analizamos la calidad y permanencia de este servicio en Colombia, es necesario plantear grandes reparos éticos en cuanto al manejo que el gobierno y la administración del sistema le dan al mismo, llegando a la conclusión de que como disciplina moral para referenciar y valorar las actitudes del Estado y de las personas en sus relaciones con los demás, la conducta del estado deja mucho que desear.

Es necesario entonces considerar que es urgente que la ética en la atención a la salud se convierta en una obligación de cumplimiento prioritario, para que la honestidad, el respeto y la inclusión permitan la construcción de un proyecto ético personal y humano que sirva para alcanzar soluciones a los problemas concretos de índole social que se presentan en la práctica en la atención a la salud.

Los objetivos y metas pretendidos a través de las presentes reflexiones, son los de buscar que los principios éticos básicos o fundamentales basados en los mismos derechos de los ciudadanos, no se vulneren y que por el contrario, sean respetados en atención a los mandatos constitucionales vigentes. Entre dichos principios se deben destacar el respeto por la dignidad humana; la defensa de la autonomía para la toma de decisiones que conciernen al ser humano; la protección social que el Estado debe a los ciudadanos y el derecho a la salud y en consecuencia a la propia vida.

Resulta entonces necesario recordar que la ética en la asistencia médica significa simplemente actuar con base en tres principios elementales: Humanidad, Agilidad y Amabilidad. Estos principios deben ser incorporados, para su fiel cumplimento, en la misión corporativa de las EPS para que los servicios de salud que prestan, beneficien a las personas con acciones que respondan al respeto de los derechos fundamentales a una buena salud y a una vida digna que tenemos los ciudadanos.

Carlos Arturo Valencia Montoya, febrero 2021

Deja tu comentario

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí