Crisis silenciosa del homo sapiens al corruptus

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Monetizarlo todo y defenestrar la diversidad

Por HERNANDO AYALA MELGAREJO

Lo que no monetiza no sirve en la concepción utilitaria del pensamiento impuesto en la educación para la productividad, lucro y crecimiento económico como paradigma de desarrollo próspero.

La deshumanización del pensamiento y la deformación ética de las profesiones, nos sigue llevando hacia una realidad donde el lucro es el dogma fanático de los llamados ganadores por el billonario negociante instalado en la oficina oval de la Casa Blanca en los recientes cuatro años, quien clasifica la humanidad entre los que son como él y los demás, perdedores.

Sin humanidad la democracia ideal no existe en la mayor extensión poblacional del planeta, en turbamulta tras el lucro. La sed de dinero, la única razón de peso que esgrime el aspirante a continuar en la Casa Blanca, ha permeado la educación en la “crisis silenciosa” de Martha C. Nussbaun, filósofa estadounidense, en su ensayo “Sin fines de Lucro”, que devela por qué la democracia necesita de las humanidades.

«Si esta tendencia se prolonga, las naciones de todo el mundo en breve producirán generaciones enteras de máquinas utilitarias, en lugar de ciudadanos cabales con la capacidad de pensar por sí mismos, poseer una mirada crítica sobre las tradiciones y comprender la importancia de los logros y sufrimientos ajenos. El futuro de la democracia a escala mundial pende de un hilo» afirma Nussbaun.

Estigmatizar y criminalizar el pensamiento divergente y contestatario al proyecto político oficial que ha gobernado durante el presente siglo en una sociedad como la colombiana, pasó desde la pugnacidad del discurso oficial que ha pretendido arrinconar las voces contrarias a la economía próspera cueste lo que cueste en sostenibilidad medioambiental y preservación biodiversa, las posturas a favor de la salida negociada del conflicto armado mediante un modelo con mayor énfasis en equidad e inclusión, a partir de una educación que no deje a tantos por fuera, desconocer todo esto no bastó y fue necesario pasar a la violencia para tratar de contener la expresión y protesta social, cuestionando todo lo que sea pensamiento crítico contrario al proyecto político de quienes mantienen el control del Estado.

Educar para instrumentar profesiones focalizadas en rentismo, utilitarismo, productividad a ultranza para el desarrollismo económico, no importa que la biodiversidad siga en extinción, extraer recursos naturales e intensificar ganadería y agroindustria, sin importar menos producción de alimentos, ese enfoque economicista deshumaniza la educación cada vez más a punta de estigmas y polarizaciones, entre obedientes fanáticos subordinados al aparato productivo, «los buenos»,  y aliados del terrorismo, enemigos de la economía y la prosperidad, quienes desde las humanidades con pensamiento crítico, autónomo, se atrevan a disentir y opinar distinto o contrario que  en ese esquema primario del mundo en blanco y negro vienen a ser los «malos» o «mamertos».  A esos hay que encerrarlos en un «protestódromo» dijo un vocero del poder desde la casa de gobierno. Así fragmentaron la sociedad, polarizaron e impusieron el miedo como en el famoso NO de 2016 a punta de «ideología de género».

La democracia ha sido depredada a lo largo del siglo veintiuno y uno de los factores de mayor peso es la educación profesional en «crisis silenciosa» según Nussbaun, desprovista de capacidad autocrítica, sin perspectiva de integridad, y parálisis de imaginación y creatividad. El bochorno que produce el inquilino de la Casa Blanca cuando abre la boca es mayor cuando sucede con las voces oficiales en la política parroquial. La degradación de la democracia es proporcional a la crisis silenciosa de la educación superior, la academia y la mediocridad profesional. Época donde el homo sapiens parece sometido por el poder del homo corruptus.

Escrito por Hernando Ayala M.  Periodista Sociedad para Todos 30DS

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