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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

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Crónica de una agresión pública a artista de la fotografía y la prensa en la ciudad de Pereira.

Abogado, agresor; órgano judicial, cómplice:

 

Esta es una crónica no ficticia que da cuenta de los álgidos acontecimientos ocurridos el viernes 12 de abril en las calles de la ciudad de Pereira, donde un ciudadano y su acompañante son abordados y agredidos por un abogado especialista furibundo y su cómplice de talante colérico, y una esposa de talante dudoso, siendo la razón de la afrenta un episodio de un recorrido de fotografía artística realizado por los ciudadanos atacados.

 

En el desarrollo se evidenciará cómo el nuestro es un país que aún no tolera el arte, y todo el peso de la realidad caerá sobre los principales actores que coartaron el ejercicio artístico. Lector: lea con atención, porque es una historia llena de contrariedades.

 

Con el propósito de hacer una caminata de observación, nuestro fotógrafo empieza una ruta sin destino desde el centro tomando por principio la carrera 6 con calle 10, siendo la continuación del camino inicial sobre la misma carrera 6. En varios puntos de la carrera con su cámara análoga Zenit – e, fotografía vistas que a su parecer pueden traducirse en imágenes destacables, intentando hacer un buen trabajo con el lente para que todo salga bien en el revelado de la película a blanco y negro con la que trabaja.

 

Él, conociendo el contenido respecto al uso y protección de imagen establecido en la Ley 1581 de 2012, y en pleno ejercicio de su libertad para desempeñar su actividad fotográfica pública en materia cultural, contemplado en el artículo 36 de la ley 23 de 1982, solo toma planos generales. El fotógrafo que se desempeña como periodista en esta casa periodística, busca resaltar la idiosincrasia y la estética de la ciudad, tal como lo ha hecho en diversas localidades del Eje Cafetero. La suya es una actividad voluntaria a la que se entrega con fervor por la importancia que le confiere. Sin embargo, entre las esferas de la sociedad todas las actividades no reciben la misma importancia, incluso, para individuos específicos, la prioridad de otros puede resultarle una afrenta personal, tal es en un país donde la figura de la individualidad es de lo más controversial, donde cada quien va por lo suyo pero si a alguien no le gusta lo que hace el otro, le corta el camino de cualquier manera, recurriendo típicamente a la violencia.

 

Y bien, se sigue que nuestro fotógrafo aguarda a su acompañante en la esquina de la carrera 6 con calle 16; mientras la otra persona hace averiguaciones en el local comercial allí mismo ubicado, este se ubica en el umbral del lugar de cara hacia afuera y le llama la atención la cafetería que está justo al frente, entonces decide accionar su cámara tomando como objetivo la fachada del establecimiento, comensales externos y transeúntes. Esto sobre las 10:00 am. Terminada la diligencia en el punto, continúan su camino. Se toman otras fotografías y buscan su almuerzo, el cual consumen en el Parque Olaya Herrera.

 

Con el corazón contento plantean visitar de una vez a la Agencia Cultural del Banco de la República para buscar en su biblioteca un libro con información valiosa para un proyecto académico. No pasó del planteamiento. En la esquina de la carrera 11 con calle 19, hacia la 1:20 pm nuestro fotógrafo fue abordado abruptamente por tres personas, entre quienes uno le toma de la camisa y lo lleva hacia la pared llevando a cabo todo un operativo justiciero informal, manifestando que este (el fotógrafo) le había hecho unas fotografías particularmente a su esposa y que las pasaría a un grupo al margen de la ley para raptarla. De nombre Jean Francois Aguirre Ospina, manifestó ser abogado y en su rostro, sus gestos y sus palabras mostró una ira descomunal, todo convencido de la afirmación descolocada que aseguraba era cierta, apoyada por las afirmaciones de poco convencimiento, precisamente, de quien dijera ser su esposa.

 

La pareja de agresores fue acompañada por un tercero, género masculino, quien se ocupó de sostener del brazo al fotógrafo, y de dirigirle intimidaciones de magna índole: que no sabía con quién se estaba metiendo y que había varias personas buscándole por toda la ciudad. Entretanto, la señora esposa cavilaba y el abogado blandía furioso sus manos retando a lucha, quien acompañaba al agredido filmaba fragmentos del acontecimiento de manera sutil, con precaución, por no convertirse en un nuevo objetivo del desadaptado. Ni del cómplice del abogado, ni de la señora mencionada como su esposa se les conoce el nombre. El abogado realizó varias llamadas informando que tenía “acorralado” al criminal, entre ellas llamó a la policía, quienes no alcanzaron a llegar antes de que el abogado dirigiera un puntapié al fotógrafo, lanzando su celular a por lo menos un metro y medio de distancia. Así mismo propuso salvar la diferencia con sus métodos: “agredámonos los dos”, “a puño, a bala, o como sea”, intimidaciones que quedaron documentadas en las tomas de vídeo de la persona acompañante, las que posteriormente el abogado negó. Además le amenaza, asegurando que si le veía después en otro lugar le agrediría de la misma manera: “si lo veo por ahí lo levanto”. En suma el abogado graba un vídeo filmando al fotógrafo mientras hace las mismas afirmaciones, atentando contra su imagen y su buen nombre. No se sabe si el video fue o no difundido, ni en qué medios o con cuántas personas, o qué tipo de personas pudieron haberlo visto.

 

Sorpresivamente, la presencia de la autoridad no supuso una solución, tras la llegada de 5 efectivos de la policía se tomó por verdad absoluta la declaración del hombre furioso, siendo trasladado involuntariamente el fotógrafo (su acompañante decide ir) al CAI de San Nicolás para ser entrevistado por los agentes a cargo. Lo anterior lo determino como el primer punto irregular. El abogado y compañía no fueron trasladados, ni fueron develados los nombres de los otros dos, claramente implicados, lo que considero el segundo punto irregular. En el CAI se hace una anotación sobre lo que los oficiales manifiestan ser una descripción del altercado, un altercado unilateral donde el llamado a relación fue para la víctima y el victimario era precedido honorariamente por el nominativo “doctor”, tercer punto irregular. Allí, tal como con el fotógrafo, fueron requeridos todos los datos de su acompañante.

 

Entonces ocurre la cuarta irregularidad, y es que no suficiente con el escarnio provocado por Jean Francois abogado y compañía y los miembros de la policía, finalizada la entrevista el fotógrafo continúa retenido en espera del arribo de la SIJIN al lugar, quienes retienen nueva información personal, incluida la de padre y madre del fotógrafo, y la madre de su acompañante. Posteriormente el fotógrafo es presionado a confesar si tiene antecedentes y a decir si ha salido del país, siendo la respuesta a ambas preguntas “no”, y sin embargo reiteradas forzosamente por las autoridades de la SIJIN, quienes además, iban vestidos con prendas civiles y sin identificaciones a la vista, quinta irregularidad.  El fotógrafo además fue fotografiado con la explicación de investigar sus antecedentes internacionales a través de sus ojos.

 

Al salir del lugar, sin ninguna razón final para ser retenido, yo, el fotógrafo y periodista atentado Jesús Albeiro Zuluaga López y mi acompañante, de quien no menciono el nombre por protección al testigo, nos dimos a la tarea de desplazarnos hacia la Fiscalía General de la Nación a poner el denuncio penal contra el abogado Jean Francois Aguirre Ospina por los siguientes cargos: agresión física y verbal, intimidación, amenaza y daño del buen nombre. Para tales fines exigí como prueba en la Fiscalía la recuperación del vídeo de seguridad del establecimiento fuera del cual ocurrió la agresión, donde me fue negado por ser este solo un caso de “convivencia”. En cambio se propuso una reunión para llegar a un acuerdo, donde cualquiera de las partes, sopena de incumplirlo, se haría acreedora de pagar una multa que iría a las arcas del Estado.

 

Me negué por dos razones: las irregularidades del caso y el peso de la influencia del abogado me ubicaron siempre en una menor favorabilidad, aún cuando fui el mayor afectado; y acceder a tal acuerdo me supondría una privación legal para escribir esta crónica donde pongo en evidencia y denuncio al señor Jean Francois, lo que no me fue permitido en la Fiscalía (sitio donde se repitió el nominativo honorífico para con el agresor), dada la razón conveniente de que mi parte del acuerdo sería no hacer nada que incite a la furia del abogado, para que así mismo él no me agreda a mí.

 

De manera que dejo de lado de momento el órgano de justicia del país, que me fue ineficiente, y acudo al periodismo serio para mostrar a ustedes lo acontecido.

 

 

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7 COMENTARIOS

  1. No me lo puedo creer que una persona del talento que tú tienes, con la construcción social y cultural que vienes forjando desde la academia y los colectivos, sea atropellado por un «doctor» que obviamente tiene una enfermedad mental y espiritual y que posiblemente haya juzgado con base en sus prejuicios sociales, sea protegido por la ley y mas aun, sea precursor del uso y abuso hacia las personas. Solo resta, decir animo y seguir forjando futuro, porque este país, necesita más gente como tú para poder transformarlo.

  2. Se entiende que el humano grato y conciente va por el mundo con su autenticidad, lo cual desencadena la ira de los ególatras narcisistas, que están a la espera de alguna acción o situación que haga salir a flote su falacia para disparar he escupir todo tipo de veneno oral contra las personas que no tienen altercados contra ninguna otra.
    Fuerte apoyo para afrontar está situación, le deseo que tenga un oportuno desenlace.
    Bendiciones

  3. Que triste es ver que nuestras autoridades forman parte de estos casos, se dejan influenciar por terceros por sus cargos y que no se toma en cuenta a ciudadanos que con su periodismo quieren mostrar el lado hermoso de nuestro eje cafetero, empañando su trabajo con estos hechos absurdos. Apoyo absoluto a nuestro escritor, poeta y periodista, Jesús Albeiro Zuluaga López

  4. El abuso, la agresión y la falta de autoridad, siguen vigentes en nuestra sociedad; la llamada libertad de prensa, no es tanta cómo se cree, la cultura es la agresión, la educación pasa a un segundo plano.

  5. Triste ver a nuestros profesionales sumergidos en la ignorancia y que se presenten estos casos de intimidación y agresión al artista, que, aunque fuese un malentendido , llegar de un inicio con agresión física y sin disposición al diálogo deja mucho que pensar de como se desenvuelve él en su cargo. No está demás quedar atento, ya que el sujeto muestra ser un ciudadano conflictivo de los que solucionan «a puño o a bala» y claro está, mucho cuidado con los datos tomados por los presuntos oficiales de la Sijin.

  6. Que triste que no halla una pronta atención ante esa falta de respeto ,excelente comentar lo sucedido para evitar estos casos repetidos ya es hora de hacer respetar nuestros derechos y actuar ante semejante agresión.

  7. Me indigna tanto atropello de parte de las autoridades contra los ciudadanos.
    Toda mi solidaridad con el poeta Jesús Albeiro Zuluaga, deseándole que muy pronto se aclare la situación y su dignidad sea recuperada.
    Ahora en las redes sociales publican cuanta estupidez se le ocurre a la gente, pero es un delito que un fotógrafo con mirada crítica ejerza su profesión.
    Con razón se dice que estamos en los tiempos en que las personas inteligentes tienen que callar para no suscitar la ira de la estúpidez humana.

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