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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

Actualidad¿Cuándo empezaremos a combatir la corrupción?

¿Cuándo empezaremos a combatir la corrupción?

La corrupción en Colombia es endémica. Viene insertada en nuestro ADN desde tiempos remotos y no vale la pena la discusión sobre el origen de esta «peste» que algunos atribuyen a nuestros ancestros españoles, otros a nuestros aborígenes (malicia indígena) y otros más a las circunstancias que rodearon la Conquista y la Colonia. Cualquiera sea la razón, para enfrentarla es necesario construir un marco de referencia ético, un acuerdo social sobre lo que es bueno y lo que es malo. Aunque parezca fácil hacerlo no lo es. Nuestra patria está compuesta por muchos grupos sociales disímiles que tienen ópticas diferentes sobre el tema y por lo tanto comportamientos que difieren profundamente. No bastan entonces solamente  leyes y normas que se expidan desde el legislativo o que nazcan de acuerdos políticos. El país requiere primero un gran cambio desde lo educativo para lo cual es necesario establecer un patrón de referencia en cuanto a las conductas y formas de pensar de los ciudadanos.

El primer paso debe orientarse a la perfecta delimitación de lo «público». Lo que a todos nos pertenece y que no puede circunscribirse al Estado mismo y a los tres poderes fundamentales. Pública es toda actividad de interés colectivo. Son públicas todas las labores de las entidades de gobierno, de las entidades prestadoras de servicios públicos, aunque tengan regímenes especiales de contratación, de las notarías, los aeropuertos, los clubes sociales, las Cámaras de Comercio, las Cajas de Compensación y todas aquellas entidades de régimen privado que ejercen funciones de interés común o en nombre del Estado. Para el efecto debe incluso asimilarse al carácter de público toda actividad social o económica que carezca de interés de lucro y propenda por el bienestar de todos.

Un código de ética pública debe empezar por temas básicos y fundamentales que nazcan de la misma identificación de los conflictos y riesgos que sufre la integridad de lo público. Expresaré aquí algunos puntos que sirven de base de un acuerdo nacional y un primer insumo para la construcción de lo que algunos llaman «Código de Buen Gobierno»: 1.- Establecer períodos fijos para el ejercicio de todas las funciones públicas que bien podrían ser de cuatro años. 2.- Prohibir en toda la nación la reelección consecutiva por más de una vez en cualquier escenario de dirección (incluidas las juntas directivas). 3.- Castigar con inhabilidad perenne cualquier delito contra la «cosa» pública. 4.- Eliminar cualquier injerencia de la política en el ejercicio de la justicia. 5.- Prohibir la sucesión familiar en cualquier escenario político y de administración. 6.- Establecer el voto obligatorio durante un período de culturización política. 7.- Eliminar cualquier actividad política que no nazca de los partidos, previa la democratización de todas sus decisiones internas. 8.- Limitar o prohibir las adiciones a los contratos públicos. 9.- Simplificar la contratación pública. 10.- Establecer como de libre acceso y conocimiento de la ciudadanía, con excepción única de las reservas de sumarios, toda acción y todo documento relacionado con lo público.

Es hora de empezar a actuar y de dejar de hablar tanta «paja» sobre el tema. Todos los candidatos y los políticos en general (incluso los más bandidos) prometen combatir la corrupción y se llenan la boca criticando a diestra y siniestra, pero ninguno propone algo específico y concreto para iniciar la construcción de un Estado transparente. Falsos, hipócritas y fariseos son los primeros beneficiarios del dolo y de la impunidad que nos agobian. Antes que grandes reformas y cambios de modelos Colombia debe embarcarse en la construcción de una verdadera ética pública, único camino al verdadero desarrollo.

4 COMENTARIOS

  1. Mientras el interés particular de amigos, familiares y gremios esté por encima del GENERAL, no veremos desarrolladas esas premisas. Pero hay que seguir intentando como planteas

  2. Mientras nos sigan Gobernando los mismos, nos tocará comer siempre de lo mismo; es probable que un relevo generacional entre los que nos gobiernan, sea la puerta de entrada a un país con menos índices de corrupción.

  3. Debo de exponer mi escepticismo con respecto a este tema. No con esto quiero rechazar las ideas propuestas pero desafortunadamente, la corrupción es un fenómeno universal. Colombia no esta sola. De hecho en nuestro entorno yo creo que otros países como Mexico y Venezuela están en peores condiciones. Y hablar desde una falsa plataforma moral es el tema favorito de los países “desarrollados “ sobre los “no desarrollados”. Y como lo mencionas, donde empieza esto no es tan importante como entender que la corrupción también ocurre en forma tal vez más sofisticada en esos modelos de virtud. Me decía un amigo italiano, nosotros tenemos la fama mientras las peores cosas las hacen los alemanes. Mal de muchos consuelo de tontos pero la labor anticorrupción es realmente cuesta arriba.

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