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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadCuando menos lo esperabas

Cuando menos lo esperabas

Llega un día en el que la alarma no sonó, aunque la programaste dos veces antes de irte a la cama, te levantas de prisa y te pones en marcha porque las ocupaciones no paran. Todo te salió al revés, de lo mucho que lo planeaste, todo te salió como no es, aunque te esforzaste. Llega un día en el que renuncias y tiras la toalla, ya no tienes aguante para mas fallas, ya no soportas el peso de tus culpas ni la indigestión de todo lo que callas. Ya no te resistes, ya no luchas, se te quitaron las ganas. Sueltas la mochila, vacías la maleta, la mente y el alma. Te has acostumbrado a llevar el mundo a cuestas y a la soledad de tu comparsa; has caído en la fosa oscura y desolada, y te descubres con el lodo mimetizada. Aceptas que estás ahí fangosa, verde y encostrada; mal oliente y desorientada, pero ves la luz arriba, anunciándote que lejos, se halla la esperanza.

Gritas, porque quieres ser encontrada, intentas escalar las paredes lamosas y agrietadas, las pateas con fuerza, con furia hasta que sangras, pero nadie escucha tus gritos, nadie se da cuenta que clamas. Entiendes que estás sola, que has caído, y que nadie te rescata. Te miras la ropa y no parece tan mala, aun estando deshilachada. Humedeces con saliva las heridas, y aunque duelen, no parecen infectadas. No sabes cómo, pero sobreviviste a la caída, aunque el golpe en la cabeza te hace tener ideas alocadas. Has esperado mucho tiempo por quien te tire un lazo y te diga que salgas, quien abra las puertas de aquella jaula, quien te deje en libertad porque el cautiverio te está dejando moribunda y desarmada. Tiras las armas, pero no mueres, se seca tu cuerpo, se consume tu carne, se arrugan tus pieles; pero tu voluntad no se ha ido, permanece alerta, con la asta levantada.

Llega un día en el que, la espera se hizo eterna, y entonces abrazas la soledad que te acompaña, y disfrutas del eco de tus pensamientos, la voz en tu cabeza y sus carcajadas. Escuchas un grito en la boca del pozo, y te encuentras con su mirada, vino alguien a rescatarte cuando menos lo esperabas. Dudas en acudir al llamado, estuviste esperado ese momento, pero ya habías hecho planes allí, dentro del hueco. Te preguntas si podrá ser cierto, si solo viene a ayudarte o quiere llevarse lo único que tienes, lo que llevas puesto. Has olvidado como se siente el abrazo del sol, y la mirada del firmamento, la lluvia en tu rostro, cómo lucen las nubes, cómo sopla el viento; Aunque todo eso es demasiado bello, contemplas la posibilidad de seguir en la fosa, el lugar conocido, al que te adaptaste, en el que se encogió tu alma y se encorvó tu cuerpo. Pero una sensación en el fondo, justo en medio del pecho, te dice que seas valiente, que corras el riesgo. Podría ser un ladrón, o podría regalarte el cielo.

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3 COMENTARIOS

  1. Y yo tb desde Italia voy apreciando mucho tu manera de transformar realidad y sentimientos en tan lindos quadros y palabras
    Que la luz no te pierda, y que tu nunca pierdas ella 🫂

  2. Wow!! Que descripciones tan claras y limpias que la hacen parecer poesía pura….Pero no, se que son vivencias, contadas tan bellamente que no parecen realidad. Bendiciones

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