Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadCurador: nichos y espacios de reflexión

Curador: nichos y espacios de reflexión

-HUGO TANGARIFE-

Eran pasadas las 8 de la noche y después de una plática entre Oriana, el Maestro Hugo y quien escribe esta nota, sobre su exposición, era sobrio el momento cuando caminábamos sin detenernos por la Sala de Exposición de extremo a extremo en medio de un verde muy parecido a ese color que se transforma con el sol o la lluvia, nos dimos cuenta que estábamos como en casa, de todas formas habían objetos íntimos del maestro, la sala un poco fría, solo nos calentaban 18 lámparas prendidas dirigidas sin dirección. La gente caminaba esa muestra expositiva vestida de bellos colores y diseños, en la que se tomaban fotografías, “selfis” y otros retratos que provocaban otra eventualidad social de asombro con lo que veían, pero, ante todo, con la admiración de los objetos, dibujos, tallas, pinturas, nichos, estropajos, plantas, velas prendidas y unos cuantos chamizos que decoraban el espacio, que allí hoy se viste de natura.

Transitaba la sala con Hugo para destrabar el coloquio, mientras que la Maestra Oriana, con su tranquilidad y experticia, ternura, silencio y delicadeza iba colocando, situando, acomodando los objetos de toda clase en dicho lugar, veíamos cómo ella echaba párrafos con sus insólitos contertulios, produciendo un monólogo nada aburridor: hablaba con la Albahaca, la Marihuana, con el Tomillo y el Borrachero, no le quitaba los ojos al Romero y a la Valeriana, se veían sus amigos leales, concluyo esta descripción, emitiendo una frase «Aforismos, “Naturaleza”». Leonardo Da Vinci. 

Cuando nos despedimos, al buen rato, nos dimos cuenta que estábamos frente a una exposición de profunda importancia por sus contenidos sociales, científicos, artísticos y culturales y anecdóticos, productos creativos concluidos por una disciplina investigativa con admiración por el hábitat a la que el maestro Tangarife, con su ojo visor, tiene frente al mundo animal y vegetal, con profundo respeto hacia ella por su filosofía de vida.

Esos trabajos, por ejemplo: los dibujos con una precisión de expedicionario, únicos, donde no se le escapa la anatomía y la proporción de las plantas, una línea continuada con valor, sin rectas, solo organicidad con un ritmo que captura la retina del observador cuando recorre estas bellas obras; sus textos de los mismos trazos, son de un significado importante para los académicos y asimismo para los investigadores en los temas de la herbolaria filantrópica, encaminados a la medicina o por qué no decirlo, al goce pagano; una exposición producto de su forma de pensar de manera concreta, de actuar, de hablar, una vida de principios, entre la teoría y la práctica no hay distancia, mejor dicho, cumple a pie juntillas la célebre frase «que hay que ser, pero, además parecer». 

Esta obra que lleva más de una inauguración, textos publicados y que ha sido ganadora de estímulos regionales, viene creciendo en su contenido museológico e investigativo, condensado en bellos libros de artista, bien encuadernados, dibujos y caligrafía con puño y letra, no hay litografía que elimine su pulso, sentimiento de primera mano, son los originales y esto es una felicidad y delicia saberlo.

Es de anotar que los trabajos de Hugo son también el resultado de la conversación sobre el camino verde, fangoso, pasado por agua, en tierra, espacios o nichos de reflexión con Oriana, su compañera que tiene el papel de poner esa parte de la tierra-fuego y él,  el agua-aire o viceversa, no importa, en últimas se complementan, para realizar esta clase de estéticas poco comunes, que muestran y demuestran, que el trabajo colaborativo y colectivo en nuestros tiempos, les viene bien, nos viene bien; todos aprendemos de esta muestra ejemplos, para aplicar a nuestras vidas para construir conocimiento y sobre todo, mensajes de reflexión sobre la existencia, el amor, el planeta y la relación que hemos perdido y que después del recorrido por esta bella y acogedora exposición, se termina cogido de la mano, sentado o sentada frente a un espacio que te evoca luz, oscuridad, trance o libertad, que es finalmente, lo que busca el ser humano día a día, hoy y siempre. 

JAMES LLANOS GÓMEZ

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