De nombres, renombres y apodos

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Newborn baby baptism by water with hands of priest

Por CARLOS ALBERTO CARDONA MONTOYA.

CONTRACRTICA: Con humor, amor y … ardor

Según las leyes con las que nos gobiernan, todos los ciudadanos  tenemos derecho a una identidad, que nos permite desde niños tener un nombre y una nacionalidad, y de esa manera acceso a servicios esenciales  como la educación, la salud  y un carné de pobre, o sea, SISBEN; pero lo que no dicen esas leyes es, qué tipo de nombre le deben poner a uno cuando lo bautizan, porque muchos padres llevados por la emoción de tener un hijo único, deciden chantarle un nombre relacionado con un acontecimiento extraordinario, o una celebridad.

El 13 de noviembre de 1985, después de que el volcán nevado del Ruiz hiciera erupción, dejando a la niña Omaira como figura emblemática de la peor tragedia de que tenga memoria Colombia, se produjo en éste país una cosecha  increíble de Omairas  con combinaciones tan bochornosas, que años después las niñas debieron invocar cambio de nombre, preferiblemente por un apodo menos dañino que su propio nombre, OMAIRA DE LOS ÁNGELES, MOISES OMAIRA, OMAIRA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, OMAIRA DEL BEJUCO SANTO,  OMAIRA YUYEIMI DEL PANTANO, y cosas así, espantosas.

El 5 de septiembre de 1993, un acontecimiento inusual, la selección Colombia le clavó una “muenda” a su similar de Argentina, camino al  mundial de 1994, Fue tan sonada la victoria, que un niñito nacido dos días después, el 7 de septiembre,  fue bautizado en una iglesia de la vereda el aguacate con el muy sonoro nombre de  CINCOCERO García Rodríguez; y tres semanas más adelante el maltrecho muchachito tenía tocayos por todas partes, gracias a la promoción que de semejante “canallada” hicieran los noticieros de la televisión de entonces.

Tuve un compañero de colegio, por allá en los años 70, chocoano, de pelo quieto y pasado de melanina, se llamaba JOHN FITZGERAL KENEDY OCORÓ, pero sus crueles compañeritos le decíamos “El Mono” y otros más atrevidos le decían “El Gringo”; es que la crueldad en el colegio no tiene límites, sobre todo cuando son los padres quienes le ponen a uno la papaya en la cara.

Contaba mi madrecita linda que, conoció un caso rarísimo, cuando ella tuvo su primer empleo, tenía un compañerito que respondía al artístico nombre de “MAYFIURER HITLER Zapata Londoño, pertenecía a una comunidad cristiana y dicen que tuvo serios problemas cuando lo llevaron a su primera peregrinación a Israel; juró que jamás volvería al muro de las lamentaciones en Jerusalén, dizque lo señalaban con el dedo y le tiraban piedras.

En mis años juveniles, cuando decían que yo era buen mozo, (lo hago mejor como marido), conocí una hermosa chica, tenía el muy musical nombre de “DORREMI FASOLASI Arango Valencia; era la hija única del profesor de música de un colegio de monjas. Sin duda al momento de la concepción usaron todas las tonalidades, con corcheas semicorcheas y todo el pentagrama, seguramente soñando con que la creatura extendería por siempre el divino arte de la música, pero a la niña nunca le gustó la música; como sería que, tocaba un timbre y le sonaba destemplado, hasta el reguetón le sonaba maluco; pero nadie la llamaba por su nombre, ni siquiera yo que la amaba, todos la conocíamos como la “CARE FLAUTA”

Hoy con, mucha preocupación, cuando empieza la cosecha de bebés, fruto del confinamiento obligatorio por la pandemia, se conocen historias de bautizos con nombres que ya son parte de una investigación sociológica, como si se tratara de una venganza de los padres. Juro por la cenizas de mi abuela (Fumaba mucho la vieja), que he conocido bautizos tan horrorosos como  PANDEMIO ANDRÉS Soto Iriarte; JUAN COVID Sánchez R.,  LAURA IVERMECTINA Salazar, VACUNA YULIANA Grajales;  UCI JOSE Valencia,  PROTOCOLO AUGUSTO  Mejía; (Vos te imaginás la mamá llamándolo “UCI JOSE entrate ya que te vas a enfermar”).- Seguramente, cuando crezcan  van a preferir  que los llamen por sus apodos y no por sus nombres, como un político amigo a quien le dicen PFIZER, por que no queda bien con menos de dos vacunas.

Soy de la generación en la que a los niños los bautizaban con el santo del día; un día le pregunte a mi papá cual era el día de su santo, me contestó que el primero de noviembre, porque es el día de todos los santos, San Nicanor, san Juan Evencio, San Colayo, ahí caben todos.

En próximos retiros espirituales  reflexionaré acerca de si he hecho bien o mal, al poner apodos a personas con nombres estrambóticos, les hice un favor o los jodí; como al profesor de geometría en el universitario de Manizales, era pequeñito y de  mal genio, le decíamos “Kilómetro,” pesaba un kilo y medía un metro,  ó  a la profesora  de Trigonometría, Atanagilda  Arroyave, preferíamos decirle “la hipotenusa”; a una profesora en un posgrado, su horrible nombre era peor que su cara, CRISLENIA, decidimos llamarla GODZILA, sonaba más bonito; ¡Ahhhh ¡ y con cuanto cariño recuerdo a mi querido profesor “TETA NEGRA”, Qué bronca me cogió cuando supo que el rebautizador había sido yo, pero es que sus padres lo jodieron, se llamaba SENÓN MORENO.

Y así, gracias a los sonoros nombres puestos por los padres, con las mejores intenciones, muchas personas prefieren que los conozcan por “las chapas” ó apodos; también hay quienes hacen lo posible por desaparecer la evidencia de su apodo, por ejemplo; el colega que tiene un nombre común, Javier Ovidio, su característica principal era su flacura; era tan flaco que parecía un esqueleto gordo, de frente parecía de perfil y de perfil no se veía, ¡Flaaaco!,  sus amigos más atrevidos le decíamos “VITAMINA”,  a él mismo le encantaba, le sonaba más bonito “VITAMINA”  que  “Flaco”; es más, supe que estuvo haciendo diligencias para cambiar el nombre en la cédula, de Javier Ovidio por Yeison Vitamina, pero no, llegó a la edad de los cambios fundamentales y decidió engordar, y lo hizo, así se tiró el apodo, ya no le podíamos decir ” VITAMINA” porque no le cuadraba, ahora le decimos “TÓMBOLA”;  él solo nos pide que maduremos, que ya es hora; no es mucho el pedido, pero es con cariño.

Feliz semana

2 COMENTARIOS

  1. Hola doc, me encanta su humor de realidades, por si le sirve, tengo un tío que se llama climaterio, todos se lo gozan pero el sobrevive. Un abrqzo

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