Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadDe nuevo: ¿qué hago con las películas?

De nuevo: ¿qué hago con las películas?

OJO CON EL CINE

Recuerdo que hace como ocho meses, hice mi columna de cine renegando de las tantas películas que, por montones, llenaban mi estantería, esa que otrora, estaba repleta de libros, discos compactos, pequeñas esculturas y diminutas artesanías que he ido coleccionando con el paso del tiempo y que deseaba transformar en un escenario más sobrio y tranquilo, con la intención de darle rienda suelta a mi tranquilidad que cada vez se pone más esquiva.  

Con el paso de los días, me encontré con infinidad de amigos, que, como yo, desde hace mucho tiempo, también les dio por querer al cine y se habían vuelto enfermos por ver todo lo que los realizadores han hecho en todas partes del planeta. Unos más sofisticados que otros y otros con gustos más populares, pero siempre, deseosos de recibir de mi parte, pedazos de mi copiosa colección de cintas. Casi no me creen que mi nota era más ciencia ficción que realidad, pues de verdad, yo como ellos, quería tener y seguir teniendo muchas películas en mi videoteca, pensando que mañana o cualquiera otro día, iba a tener todo el tiempo del mundo para ver todo lo que en bultos y por bultos, siempre he tenido en mi extrañísima estantería. De verdad, nunca he deseado regalar mi material de estudio, de diversión, de formación, de entretenimiento, de análisis, que en películas tengo en mi biblioteca, solo que por culpa de esas enormes y poderosas plataformas que están hoy por hoy haciendo miles de películas como las fábricas de salchichas fabrican esos productos, son muchas, pero muchas, las películas que se producen y se comercializan sin tener un valor que valga la pena. Y mi cuento apuntaba en esa dirección.

Pero ahora, la película es otra. Dadas las extrañas circunstancias que se viven en el mercado desaforado del cine en USBs, en discos compactos, en códigos que se venden por códigos, en diferentes y muy sofisticados formatos, son otros muchos los que en la vida real si desean salirse de muchas películas que a sabiendas de que no saben qué contienen, qué importancia revisten, cuáles son las características más valiosas de su creación, quiénes son sus realizadores, guionistas, fotógrafos y a duras penas si, sus actores, ya desean hacer desaparecer de sus abultadas colecciones.  Y me han dado muchos más deseos de recibir todo lo que todos los que me rodean y saben de mi desaforado amor por el cine, quieren regalarme, pero me asalta una extraña y perversa idea: Las películas que tengo, las que me van a regalar, las que pueda conseguir mañana o pasado mañana, si tendrán una verdadera posibilidad de durar por años, ¿muchos años? Lo dudo. 

Javier Ríos, un amigo que gusta mucho también del cine y que es estudioso de esa cosa que llaman Inteligencia Artificial y que se ha adentrado con mucha seriedad en el mundo de lo digital, me asusta con esta información que pongo a renglón seguido. «En un mundo cada vez más digitalizado, nos enfrentamos a la posibilidad de eventos inesperados que podrían poner en peligro nuestra dependencia de la información almacenada en servidores.

“Un escenario particularmente crítico podría ser una gran tormenta solar, evento natural o extraordinario, que afecte gravemente los sistemas digitales, poniendo en riesgo una cantidad masiva de datos.

“¿Es conveniente conservar libros y películas en formato físico como medida de precaución?

“En una situación de fallas críticas de los sistemas digitales, poseer libros y películas en formato físico puede ser una elección muy conveniente.

“Estos medios físicos no dependen de la electricidad ni de la conectividad a internet, lo que los hace más resilientes en momentos de crisis tecnológica”.

¿O sea, para dónde vamos? Vamos a la deriva para un mundo extraño que nos está tomando del pelo y nosotros que nos creemos tan sabios, no adivinamos ni cinco de lo que va a pasar mañana, o mejor, pasado mañana.

Dios quiera esa tormenta solar, se demore miles de millones de años para que llegar, ello puede ser un alivio.

Ojalá sea así y lo sepamos miles de años antes.

Imaginemos un escenario en el que una tormenta solar afecta severamente los servidores que contienen toda la información digital relacionada con libros y películas.

Aquellos que posean copias físicas de estas obras tendrían en sus manos una riqueza cultural y de conocimiento inestimable.

Los libros y DVDs de películas almacenados en estanterías podrían convertirse en tesoros en un mundo momentáneamente privado de acceso a la información digital.

La dependencia actual de la información digital también destaca la importancia de la preservación y accesibilidad a largo plazo de estos recursos.

La diversificación, entonces, se presenta como una estrategia clave.

Mantener una combinación de formatos, físico y digital, podría brindar una mayor seguridad y asegurar el acceso a la información en diversas circunstancias.»

1 COMENTARIO

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Más articulos