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ActualidadDel escepticismo al milagro

Del escepticismo al milagro

Es relativamente frecuente dentro del concierto mundial, que la virgen se aparezca a determinadas personas, de lo cual surge el concepto de las advocaciones de la virgen. Así, tenemos las siguientes: la de Chinquinquirá, la de Guadalupe, la de Fátima, etc. A este respecto es bueno acotar cierta anécdota: En una ocasión le preguntaron al rector del Santuario de la virgen de Lourdes (Francia), si era cierto que la aparecida había hecho muchos milagros, a lo que el clérigo contestó: «de más de 50 mil casos que hemos documentado para Roma, en solo uno de ellos ésta certificó que había sucedido una intervención divina».

Me ha llamado entonces la atención este tema, entre otras cosas, porque la gente en su lenguaje coloquial emplea el término a fulano de tal se le apareció la virgen, como si esto fuera muy sencillo, y porque además en nuestra región tenemos un caso específico con la famosa virgen del Jordán, cuyo suceso originó tanto revuelo que el mismo obispo del momento, tuvo que desplazarse al sitio para verificar y/o documentarlo, con tan mala suerte para aquellos seguidores, que este prelado no encontró las suficientes evidencias para certificar dicha aparición. Cabe agregar que este caso quedó en estado pendiente hasta la fecha.

No siendo tan comunes las apariciones marianas que logren el aval de la Iglesia, mucho menos se lograría demostrar una aparición de Jesucristo, puesto que teológicamente la Iglesia está clara en que Jesucristo no se le aparece a nadie, porque Él vino al mundo hace 2.000 años, y luego de morir y  resucitar ascendió a los cielos, y de allí no regresará sino el día del juicio final.

Sin embargo, hubo un ser humano al cuál sí se le apareció Jesucristo y ésta persona es la famosa santa del siglo XVI Teresa de Jesús, quién narra en sus obras, cómo en cierta ocasión, cuando estaba completamente entregada a la oración, se le apareció Él, físicamente, le habló y le entregó a ella una cruz de diamantes. Lógicamente la famosa madre de la teología mística no se quería quedar callada, y fue así como recurrió a su confesor y éste entró en dudas, pero habida cuenta de la enorme credibilidad de la santa en la Iglesia católica española, no tuvo más remedio que aceptar dichos argumentos.

Pasados algunos años del fallecimiento de Teresa de Jesús, se iniciaría uno de los procesos de canonización más rigurosos en la historia de la Iglesia, dentro del cual tuvieron que comparecer monjas, frayles, madres superioras de los conventos por ella fundados, confesores, obispos, consejeros del rey de España y varios personajes hoy santos. Dicho proceso culminó con la efectiva canonización de Santa Teresa de Jesús.

Concluyo entonces que, al investigar sobre estos temas, me resultó novedoso entender que desde el pasado al presente, y bajo mi estricta personalidad agnóstica, tuve que sorprenderme ante lo excepcional de un ser humano, célebre también frente a la historia universal y todo su devenir.

Fuentes: Obras completas de Santa Teresa de Jesús.              Dr. Leonardo Loaiza Salazar, abogado, teólogo

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