CulturaDespués de la batalla al cerrar la caja; reyes y peones se...

Después de la batalla al cerrar la caja; reyes y peones se hacen iguales

1.EL AJEDREZ COMO METAFORA DE LA VIDA Y EL UNIVERSO.

El ajedrez como metáfora de la vida y del trasegar del hombre por esta tierra; es entre otras muchas variantes una lucha entre universos, donde los escaques blancos y negros representan un teatro cósmico de materia que se crea y se destruye a la vez ¿materia y antimateria acaso? Y que a su vez se sostienen en un malabarismo sin termino de átomos energía y tiempo, que como amantes trágicos se necesitan para permanecer, para existir en un equilibrio planetario de creación y destrucción, plenos de eternidad e infinito.

El gran campeón de ajedrez Bobby Fischer comento alguna vez «El ajedrez no es como la vida, es la vida misma» Y en su lógica de apasionado del juego de la Diosa Caissa como lo soy yo, tenía razón; sucede que las personas juegan ajedrez, como viven o como asumen su destino; a veces con desenfado y libertad y otras veces con coraje y arrojo o miedo o aplomo o todos a la vez… los ajedrecistas intuimos esta verdad intrínseca a nuestro hermoso juego.

Nacido en la india como el humilde «Chaturanga» luego erigido por los tiempos adobado en generaciones diversas por culturas diferentes, en una verdadera creación humana en el sentido más profundo de la acepción.

2. ALGO DE BORGES Y OMAR KHAYYAM

En su poema titulado Ajedrez Jorge Luis Borges nos dice:

“También el jugador es prisionero

(la sentencia es de Omar) de otro tablero

de negras noches y de blancos días”

Y continua…

“Cuando los jugadores se hayan ido,

cuando el tiempo los haya consumido,

ciertamente no habrá cesado el rito”

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada

reina, torre directa y peón ladino

sobre lo negro y blanco del camino

buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada

del jugador gobierna su destino,

no saben que un rigor adamantino

sujeta su albedrío y su jornada.

Paradójicamente; Jorge Borges Haslam, el anarquista filosofo padre del escritor en 1925 tradujo la primera versión del poeta inglés Edward FitzGerald que hizo de Omar Khayyam, Tenemos suerte de poder leer El Rubaiyat de Omar Khayyam Fue por pura casualidad, FitzGerald conoció a uno de los victorianos que hablaba persa, Edward Cowell, el cual era lo suficientemente amigo suyo como para ayudarlo. (FitzGerald no era lingüista) Fue también por casualidad como Cowell descubrió un manuscrito de Omar Khayyam en la biblioteca Bodleian. Incluso entonces, FitzGerald, que era indolente por naturaleza, no habría hecho nada si no hubiera sufrido, lo que para él fue una década de estrés en los cincuenta. La obra quizá le distrajo de otros asuntos cuando estaba traduciendo al poeta Omar entre 1857 y 1859; sirviéndole de manera afortunada como una efectiva terapia literaria.

Borges Haslam tradujo a FitzGerald en endecasílabos asonantados en a, dejando los versos impares todos graves y sin rima. Su decisión de emplear la misma asonancia en todas las estrofas condicionó inevitablemente el resultado, haciendo que en nuestra cuarteta no haya ni Dios ni destino, sino «Azar»:

«El Mundo es un tablero cuyos Cuadros

son Noches i son Días, i el Azar

a un antojo nos mueve como a Piezas

Luego – las Piezas a la Caja van».

Un momento en el desperdicio de la aniquilación,

un momento en el pozo de la vida para degustar

Las estrellas se están poniendo y la caravana

comienza para el amanecer. ¡Oh, no te apresures a nada! [xxxviii. 1ª Ed.]

¡Oh, tú, que hiciste al hombre del más impuro lodo

Y con el paraíso creaste la serpiente

Para todas las culpas que manchan nuestra frente,

Da y recibe el perdón que purifica todo

¡Oh Tú, que hizo el Hombre de la tierra más baja,

y que con el Edén ideó la Serpiente:

por todo el pecado con que

se ennegrece el rostro del hombre, el perdón del hombre da y recibe! [lvii. 1ª Ed.]

Ya anunciado por Borges; el poeta astrónomo, matemático y sibarita catador de vinos, Ghiyathuddin Albufash Umar Ibn Ibrahim al Khayyami, conocido en el mundo occidental como Omar Khayyam nos canta en el S.XI en el Rubaiyát, cuarteta 74:

“Nosotros, piezas mudas del juego que Él despliega

sobre el tablero abierto de noches y de días,

aquí y allá las mueve, las une, las despega,

y una a una en la caja, al final, las relega”.

La equiparación que encierra, late bajo diversos textos de Borges.

En el soneto “De que nada se sabe” Omar escribe (por más que el título remita a Quevedo) la transición del segundo

al tercer cuarteto recoge, de forma menos elaborada de Khayyam, esta alusión:

“Las piezas de marfil son tan ajenas

al abstracto ajedrez como la mano

que las rige. Quizá el destino

humano de breves dichas y de largas penas

es instrumento de Otro. Lo ignoramos.

Darle nombre de Dios no nos ayuda”. (III, 100)

3. LOS OTROS

Ya más cercano a nosotros culturalmente Miguel de cervantes Saavedra nos habla en boca de Don Quijote de la mancha; exponiendo la misma idea que guía esta disertación:

Capitulo XII

“—Pues lo mesmo —dijo don Quijote— acontece en la comedia y trato deste mundo, donde unos hacen los emperadores, otros los pontífices, y finalmente todas cuantas figuras se pueden introducir en una comedia; pero en llegando al fin, que es cuando se acaba la vida, a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban, y quedan

iguales en la sepultura

—Brava comparación —dijo Sancho—, aunque no tan nueva, que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del juego del ajedrez, que mientras dura el juego cada pieza tiene su particular oficio, y en acabándose el juego todas se mezclan, juntan y barajan, y dan con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura”.

Para ir concluyendo creo que el ajedrez significa y representa mucho más que el rótulo de «juego-ciencia» que se le endilga. El ajedrez puede entenderse también como metáfora de la vida, tal como lo concibieron ilustres de la talla de Jorge Luis Borges, Miguel de Cervantes y Omar Khayyam.

En el ensayo «Kafka y sus precursores», por ejemplo, Jorge Luis Borges afirma «En el vocabulario crítico, la palabra precursor es indispensable, pero habría que tratar de purificarla de toda connotación de polémica o rivalidad. El hecho es que cada escritor crea sus precursores. Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de

modificar el futuro». Así, Borges convalida una especie de intertextualidad temática entre escritores y pensadores a través de los tiempos. cierta continuidad que también nos señala el ajedrez por su historia plena de tiempos y vidas y donde podemos estudiar a maestros de otras épocas en una hermandad histórica ya que la notación ajedrecística algebraica o descriptiva es un idioma universal.

Contemporáneo a nosotros el poeta argentino nacido en1961, Héctor Álvarez Castillo escribe anunciando el final de la batalla con la muerte del rey, que en el fondo es una transformación un transmigrar a otras formas que todos viviremos un día. 

Afirma líricamente en este bello poema de su libro «Poemas de Zafiro», 1985-1988.

JAQUE MATE

¿Qué luto esconde esta paz de tablero?

¡Silencio:

¡El rey ha muerto!

Perdió

su reina,

dama de ojos tristes.

Ay,

vendió

sus hipocampos de marfil y sueño.

Parapetado

tras las torres del tiempo esperaba

el peón de las viñas ciego de ira,

enfermo de envidia de madera

desata el estupor de un ejército.

¡Silencio!

¡El Rey ha muerto!

4. POEMA COMPLETO DE BORGES

Para finalizar a los que llegaron hasta aquí. El Poema completo de Jorge Luis Borges.

AJEDREZ

I

En su grave rincón, los jugadores

rigen las lentas piezas. El tablero

los demora hasta el alba en su severo

ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores

las formas: torre homérica, ligero

caballo, armada reina, rey postrero,

oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,

cuando el tiempo los haya consumido,

ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra

cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra.

Como el otro, este juego es infinito.

II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada

reina, torre directa y peón ladino

sobre lo negro y blanco del camino

buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada

del jugador gobierna su destino,

no saben que un rigor adamantino

sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero

(la sentencia es de Omar) de otro tablero

de negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.

¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza

de polvo y tiempo y sueño y agonía?

Jorge Luis Borges

Referencias:

Al final, todos a la misma caja Javier Vargas, El heraldo. Noviembre 1, 2015

Aminrazavi, Mehdi. El vino de la sabiduría n . Oxford: Publicaciones de Oneworld, 2007

Jorge Luis Borges y Miguel de Cervantes: el ajedrez como metáfora de la vida, Pablo ricardi, La nación. 2019

Benson, A. C. Edward FitzGerald. Londres: MacMillan, 1905.

FitzGerald, Edward. Rubaiyat de Omar Khayyam, editado con una introducción de Dick Davis. Londres, Penguin:

1989.

El Rubaiyat de Omar Khayyam . traducido por Peter Avery y John Heath-Stubbs. Pingüino. Londres. 1979

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