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Director Fundador

ActualidadDia del Campesino…hasta el chupe

Dia del Campesino…hasta el chupe

POR: GUILLERMO GUARÍN

Desde el desayuno se sabe cómo será el almuerzo.

Participando del Día del Campesino en mi vereda se da uno cuenta como evoluciona la responsabilidad social, sobre todo con el sector rural, con el campesino, el principal productor de nuestra alimentación, el responsable de la seguridad del alimento natural, directo, trabajado con manos laboriosas y amaneceres luminosos.

Si, la organización previa, dirigida por funcionarios de las secretarias de Desarrollo Rural, Educación, Cultura, Gobierno, Seguridad, ……y aceptados los términos y programas por los ediles de las juntas de acción comunal de las veredas y corregimientos. Y hay que decirlo, donde por un ladito también participé.

Hasta ahí todo bien.

Se tuvo en cuenta el espacio físico, en nuestro caso fue en las instalaciones de una escuela sin alumnos, por falta de niños y niñas en este sector. Ideal entonces, sobre todo porque se necesitaba de un espacio suficiente y en el que se pudiera vender y “chupar” licor. En el espacio en donde se venía haciendo esta fiesta desde cincuenta años, no se podía, por la anterior razón, porque en una instalación educativa no está, por ley, permitido, expender licor. Buenas instalaciones de tarima, toldos, silletería, equipo de sonido, demarcación, seguridad (todo el tiempo con el servicio de un grupo de “guardias” civiles (¿?) y un escuadrón de la Policía Nacional).

Se garantizaron, 1000 almuerzos, que se repartieron por medio de un bono, en el que tenía como desprendibles dos tirillas, una para las rifas y otra para los respectivos almuerzos. Almuerzo de diferentes menús, elaborados por mujeres emprendedoras de las veredas participantes. Coordinado por un “promotor”, que garantizaba la efectividad de la negociación, y por el cual cobró el 30%. Con el fin de que la “platica” se quedara en las propias familias del sector.

Hasta ahí todo bien.

Tarima, con un conjunto musical conformado por lo profesores de música del Centro Cultural Lucy Tejada, excelente, muy satisfactoria la presentación. Un equipo de sonido muy profesional, eficiente y con planta eléctrica propia. Participó también una nueva estrella de la región, alumna del colegio agrícola, excelente actuación.

Se hizo presente la Biblioteca Municipal, con su colección de minilibros gratuitos. Buen punto.

Un equipo inflable de tobogán y saltarín, para la diversión de los niños, para los pocos (8) que utilizaron tan divertida técnica. Vara de premios para los jóvenes, cuatro osados, y una niña, con mucha garra, al final la ganadora; juegos de mesa (domino, parqués, etc.) para los adultos y jóvenes mayores.

Hasta ahí todo bien.

Se presentaron varios emprendimientos de la ciudad sobre, tejidos, artesanías, degustación y ventas de comidas, expendio de líquidos, jugos, gaseosas, agua, cerveza, etc… Pocos emprendedores participantes de nuestras veredas, cuatro de doce.

Como fondo, música bailable y “chupe” para los adultos.

Se efectuaron las rifas con obsequios donados por la empresa de acueducto, la firma constructora de la vía principal y otros. Se entregaron los premios de las diferentes actividades

Hasta ahí todo bien.

Al final de la tarde, como por obra de San Pedro, soltó aguas, llegaron los buses para repartir a los comensales.

Ahí quedaron los organizadores, que eran muchos, …. de las diferentes Secretarías.

 ¡Listo! ¡Se terminó el Día del Campesino año 2022!

Entonces, como evaluación. Y no vamos a decir mal, ni en son de critica destructiva, sino como una amplia reflexión.

Otrora, el Día del Campesino, era una verdadera fiesta, para agradecer al productor agrícola por su abnegada labor, y en donde además se ofertaban muchos de sus productos.  Estimo que, de la población posible, participaría un 10 %. Porcentaje muy bajo, para la asistencia en esta versión 2022.

Participaban en forma directa, desde bancos (caja Agraria, banco agrario, Bancafé, etc..), cooperativas (Cafeteras, cacaoteras, del maíz, paneleras, etc.), firmas agropecuarias de insumos de semillas, fertilizantes, de herramientas, de tratamientos de aguas, etc. Y todos entregaban información de sus productos en folletos y cartillas, acompañados de pocillos, cuadernos, pochos, etc. Preguntándoles, ¿por qué no participaron?, sin distinción contestaron: “La Alcaldía, no nos extendió invitación”. Pero claro, el alambique patrocinador si fue invitado, ni más faltaba.

Muchos emprendedores se lucían con sus productos derivados del café, el cacao, la caña de azúcar, el maíz, en mermeladas, dulces, infusiones, tortas, empanadas. Gallinas, pavos y cerdos “arreglados”.

Los niños tenían divertimiento con payasos, títeres y especialistas en recreación. Dulces, bombas, helados, muñecas, para las niñas y carritos, balones, camisetas, guayos para los varoncitos.

Los adultos hombres por participar en diferentes concursos de destreza en sus labores, eran premiados con herramientas, gorros, cachuchas, ponchos, sombreros, botas. Y las mujeres recibían los suyos por el mejor pastel, el mejor sancocho, la mejor mermelada, el más sabroso encurtido…la mejor preparación de alguna vianda de nuestra muy variada cocina y culinaria campesina.

Parece entonces, que llegaron los tiempos de la austeridad, y empezamos por la base de la pirámide económica, la mano febril de los campesinos.

Resultado: los jóvenes no quieren saber nada de la vida agropecuaria. Con razón, se ven como ciudadanos de tercera. Los parias. A mí, personalmente, agradeciendo a los entes municipales en cabeza de sus directores, que se empeñaron en hacer lo que les correspondía, me deja un triste sabor agridulce, y me gustaría que los líderes del corregimiento viéramos un futuro más amplio y de sentido de pertenencia, tenemos que ser más solidarios, más incluyentes, debemos posicionar con mayor fuerza la acción de los campesinos. Son nuestros conciudadanos, nuestros vecinos, el soporte de toda la base alimentaria autóctona, útil y representativa.

Se vienen las fiestas de la ciudad, en su “honor”, la razón del encuentro con los citadinos, donde nos encontramos unos y otros, comparsas, bambucos y pasillos. 

Ya no son las Fiestas de la Cosecha, nombre y razón de ser.

Se vino el “chupe”, patrocinado por una destilería de un departamento vecino.

Seguimos con el divorcio anunciado del Paisaje Cultural Cafetero.

Atengámonos de cómo será el almuerzo, y no nos quejemos de lo que nos servirán.

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