Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadDiversidad sexual

Diversidad sexual

Vista desde fuera, la Iglesia aparece como una organización humana, semejante a las demás organizaciones que integran nuestra sociedad; vista desde dentro, en la fe, como Misterio, es una realidad en la que habita Dios, no al margen de la organización, sino en ella, trascendiendo su institucionalidad y convirtiéndola en lugar de comunión fraterna, donde todos caminamos juntos, con un solo ideal, la salvación que, por medio de su acción evangelizadora, lleva la Buena noticia a todos los ambientes humanos, para transformar, las criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento y los modelos de vida de una humanidad que entra en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de salvación.

En el mes de junio muchos lugares se llenan de los colores del arcoíris para recordar los grandes símbolos de la lucha por la diversidad, el mes del orgullo, según estos colectivos, por ser quién eres y de amar a quién quieras. En nuestra comunidad parroquial venimos abriendo unos espacios para convocar a estos grupos poblacionales que vienen conformándose para tener su reconocimiento jurídico: trabajadoras sexuales y un colectivo Transgénero del sector de la Libertad.

Nuestra inquietud y gran reto, es como acompañar de manera precisa e iluminada desde el evangelio, a estas personas que ya la sociedad civil y su institucionalidad, les ha abierto sus espacios, acompañándolos en esa experiencia vital del ser diverso, no siendo ajenos a una realidad innegable de trasformación social, que hace necesario confrontarnos con una realidad que no debe sernos ajena; un cambio paradigmático donde se nos habla que no hay identidades fijas ni inmutables, una misma casa donde surge la complejidad y la reafirmación de la diferencia: ¿cómo poder hacer un trabajo ad intra para hablar de valores como el respeto, la convivencia e incluso la misma inclusión?

Hoy se habla en el lenguaje del “querer ser” y del “deber ser”, que hay tantos colores, sabores, olores y por qué no amores, la reafirmación de la diferencia y la unidad; donde se cuestiona una cultura penetrativa y patriarcal. Un amor que no debe ser estático, es un universo flexible donde se pide, menos ritual y más libertad; donde se habla que el amor sano no es solo el heterosexual o el homosexual, sino aquel que es libre de prejuicios, señalamientos y dominaciones; aquel que encuentra su expresión en todas las formas; un lenguaje que expresa que, las personas son complejas y contradictorias, donde su única realidad es el devenir y el cambio, que no existe otro camino sino el de la comprensión y la aceptación en la diferencia.

Son muchas las legislaciones que defienden estos colectivos, y el mismo Catecismo de la Iglesia Católica precisa que deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza, pero al mismo tiempo se muestra no menos claro al tratar que, estas acciones son contrarias a la ley natural, porque no proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual.

¿Como entender al interior de nuestros procesos de evangelización, este lenguaje, sin caer en exclusiones o rigorismos, permitiendo que a pesar de nuestras diferencias todos tenemos, una dignidad, que nadie, ni nuestras mismas opciones, aunque sean erradas, podrán arrebatarnos, nuestra gran dignidad de ser hijos de un mismo Padre?

No es tarea fácil defender esta doctrina de manera caritativa y en el actual clima legal podría resultar todavía más difícil.

Padre Pacho

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