Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

Actualidad¿Dónde está la plata...? Erario impune 

¿Dónde está la plata…? Erario impune 

* Centenares de billones de erario para la salud en manos privadas durante este siglo veintiuno y mayoría de colombianos sin este derecho. 

* Volveremos a elegir una y otra vez a nuestros impunes verdugos mercaderes de odios y engaños multicolores variopintos. 

Con herramientas instrumentos legales existentes, sin nuevas leyes para violar en cabeza del Estado inane impune y pérfido, la ciudadanía constituida en acción popular permanente debe exigir rendición de cuentas donde quiera que haya un presupuesto público en ejecución por norma vigente. No más tapar impunidad de erario con impunidad fiscal. Constituir en el marco normativo asamblea permanente en cada localidad en exigibilidad de cumplimiento sin más burlas de cinismo burocrático. 

Tiene que acabar la autocracia corrupta en la ejecución de las rentas públicas donde cada mandatario elegido por voto popular para ejecutar recursos públicos, tan pronto se posesiona en la función pública se declara emperadorcito y se encierra con su clientela a hacer y deshacer sin que la gente sepa lo que pasa. Perfidia por costumbre normalizada. 

El aparato impune de fiscalización de los recursos públicos, erario en todos los niveles, presupuesto general de la Nación, presupuestos departamentales, municipales y descentralizados, debería ser capaz de explicar a toda la sociedad qué pasa con cada tributo y cada renta ingresada a las arcas públicas. Ése territorio es vedado y clasificado en todos los despachos públicos con facultad ordenadora de gasto público. Todo a discrecionalidad de cada empleado público. Ahí comienza la impunidad ofensa e irrespeto a una sociedad que elige empleados para que luego ordenen disparar contra la gente. 

En el ámbito de la salud y el berenjenal desatado por el acumulado de tres décadas, tirios ni troyanos han sido negligentes, incapaces de mostrar con claridad contundente para ser entendida por todos los colombianos con suficiente información verificable, la verdad pública real sobre el mapa verídico del derecho a la salud indispensable en la garantía del derecho a la vida, servicio público ausente para la mayoría de los 52 millones que sumamos como población bajo el contrato social que nos rige como Estado. 

La algarabía, gritería para tapar lo que según los implicados no debe ser sabido por la gente impide treinta años después entender con claridad por qué el sistema ley 100 año 93 del siglo pasado es tan bueno como dicen sus autores y beneficiarios con tanta población por fuera de este derecho operado por corporaciones privadas. Hay que salirse de las burbujas y cabinas de cristal en Bogotá para ver la humillante realidad de personas con mayor vulnerabilidad y requerimientos de atención en salud, gente en vejez avanzada en interminables filas desde las tres de la mañana, madrugones impunes donde hay alguna IPS y la secuencia de burlas con la necesidad de cada usuario que no se defiende. Éso ignoran los del perifoneo vociferante prepagado desde sus cabinas de cristal en Bogotá. 

La confrontación política por la reforma a la salud que debe corregir la inequidad desigualdad en el servicio público que garantice el derecho sin discriminación exclusión en ningún sector poblacional con cobertura y calidad en todo el territorio nacional, agudizó la confusión general en la gente. 

¿En qué ha de concluir el pánico alebrestado por el sistema de ruido político y odio mediático con los acontecimientos que está semana implosionaron el aparato público privado responsable de atender la salud de los colombianos en la totalidad del territorio? . 

Brutal realidad e irresponsabilidad en el comportamiento de todo el establecimiento régimen impune que se justifica en la exacerbación de pánico y odio sobre una población acorralada por la realidad feudal de los elegidos y su guerra de poderes burocráticos fragmentados y segmentados para bloquear los derechos de la gente en confusión, abatimiento sin entendimiento para inducirla a seguir a tientas en el caos de los depredadores de vida y derechos, armados de investidura, impunidad, indelicadeza y ofensivos sueldos, asignaciones por elección y mandato popular en la ceguera del odio por ignorancia e inducción. 

Sin entendimiento y en total engaño de conciencia, el elector colombiano volverá una y otra vez a entregar la guillotina a sus verdugos sin escrúpulos. 

Opinión Hernando Ayala M. Periodista 

Mail disnnet@gmail.com

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1 COMENTARIO

  1. Excelente reflexión sobre como oficiar como ciudadanos ante esta clase política raponera del erario público. La costumbre hace ley, y permitimos que se roben lo nuestro, sin ponerle trabas al hampon. Hasta cuándo seguiremos indolentes. Mil saludos y bendiciones.

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