Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

Actualidad¿Dónde estaba la Iglesia en tiempos de la violencia?

¿Dónde estaba la Iglesia en tiempos de la violencia?

Esta pregunta es hecha por el sacerdote Francisco de Roux, fundador del programa Desarrollo y Paz y que hace parte de la como presidente de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición; hoy hace parte como funcionario del Estado, y la respuesta que presentan algunos sacerdotes que han estado en comunidades donde se ha desarrollado el conflicto; quieren con estas reflexiones aclararle al sacerdote jesuita que, la Iglesia a la que usted aún pertenece, estaba en el mismo lugar donde se encontraban las víctimas, con sus familias; la iglesia se encarnó, en los cristos desplazados, huérfanos, violados, heridos y asesinados.

La Iglesia no abandonó en ningún momento, como si lo hizo el Estado, en algunos espacios, animando, y acompañando moral, física y espiritualmente a muchos que viven en carne propia, la violencia de los grupos armados ilegales, y el terrorismo moral y psicológico. Quienes estuvieron ausentes son aquellos que hoy posan de jueces críticos, que solo a través de otros y a lo mejor de una manera sesgada, pueden conocer lo vivido. Los que se quedaron detrás de un escritorio, en simples análisis sociológicos y cruzados de brazos, mientras en muchos lugares la tierra colombiana era manchada por la sangre de hombres abnegados, sacerdotes, misioneros y laicos, que acompañaron no solo con la oración, sino con un inalcanzable trabajo social, a cada una, de las comunidades a ellos confiadas.

Padre juez: debe usted saber que la Iglesia aportó su cuota de martirio, ya que estuvo en mitad del juego cruzado, donde se buscaba un dialogo con guerrilla, paramilitares y ejército, al mismo tiempo; la Iglesia siempre ha estado ahí al lado de los más vulnerables, nunca se ha ido y esta es la verdad, la auténtica verdad; no aquella cercada, manipulada y politizada, para hacer ver, que una institución tan humana como divina no ha hecho nada. Una verdad a medias es peor que una mentira completa. Que peligro esa clase de verdad porque será para esclavizar y crear nuevas venganzas y resentimientos.

Como Iglesia se tuvo la oportunidad de construir nuevas comunidades, en medio de la violencia y de la guerra, comunidades vividas desde el perdón y el amor al otro. Sin la Iglesia muchas comunidades marginadas por la violencia, no hubieran podido operar, crecer y reconstruirse espiritual y materialmente; no hubieran podido regresar a su tierra y mucho menos recomenzar de nuevo.

 La pregunta hoy es para usted, Padre De Roux, ¿dónde estaba en ese tiempo? Muchos de los sacerdotes estábamos al lado de las comunidades, llorábamos y reíamos, los animábamos, sufríamos y caminábamos en la misma dirección; la Iglesia la que usted cuestiona es bendición y acompañamiento constante. Esta Iglesia, nunca se ha detenido, ni se detendrá porque está acompañada y dirigida por el mismo Dios, que en su hijo Jesús, está siempre presente en el rostro de aquellos a quienes usted mismo interroga.

Usted, como juez o historiador, no puede desconocer el papel de la Iglesia en este momento tan crítico en su historia; es de extrañar que, no haya escuchado por omisión o inconveniencia, la verdad de muchas personas, que al interior de la Iglesia sufrieron estos mismos, horrores de la guerra.

Vistas las cosas así, la verdad quedó a medias, y una verdad asi, como ya lo había afirmado no es una auténtica verdad. Nuestro deseo es que en algún momento la comisión de la verdad, se encuentre con el objetivo para el cual fue creada, el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición.

Padre Pacho

3 COMENTARIOS

  1. Nos seguimos preguntando dónde ha estado la iglesia católica en este país. Siempre al lado de los poderosos. Ocultando y justificando las injusticias sociales y los atropellos. Posiblemente haya habido algunos curas comprometidos con la iglesia al servicio de los pobres, como lo planteo Juan XXIII. Si quiere, inclúyase usted mismo. Pero desconocer la labor de Francisco de Roux y de la Comisión, es de un cinismo imperdonable de su parte.

  2. Que buena columna Padre, y sobre todo muy objetiva, lástima que no pueda decir lo mismo del padre Roux, su opinión tan sesgada como política solo hace más daño y en nada ayuda a la verdad.

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