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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadDudar enriquece al ser

Dudar enriquece al ser

En la época de la súper autopista de la información, donde se bombardea a la persona las 24 horas del día, esta puede correr el riesgo de perder la capacidad crítica ante la avalancha de mensajes y, simplemente, dar por sentado su veracidad para distribuirlos entre los demás. Es lo que vemos a cada instante: se recibe la noticia a través de redes sociales y con un solo un clic se reenvía a una gran cantidad de contactos, quienes hacen lo mismo; es así como dicha información termina convirtiéndose en la “verdad revelada”. De hecho, ser influenciador (influencer) se ha convertido en una “profesión” a la que muchas personas aspiran para conseguir buenos recursos económicos, y la fórmula de muchos (no de todos) para lograrlo es simple: publicar mensajes, fotos o sucesos ligeros, sin ninguna profundidad, que para miles o millones de personas se conviertan en un exquisito plato que alimenta su forma de pensar y ver el mundo. El concepto de sociedad líquida descrito por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman (1925 – 2017) hace referencia a unas de las características de la civilización actual: fragmentación de la identidad, sobredosis de información sin filtrar, incertidumbre y relaciones interpersonales fugaces.

Este análisis de la aceptación de la información que se recibe sin someterla antes al pensamiento crítico no es nuevo. A Buda (563 – 483 a.C.) se le atribuye la siguiente afirmación: “No creáis en nada sólo porque así lo hayan creído los sabios en otras épocas. No creáis en lo que vuestra propia imaginación os propone cayendo en la trampa de pensar que Dios os inspira. No creáis en lo que dicen las sagradas escrituras sólo porque ellas lo digan. No creáis a los sacerdotes ni a ningún otro ser humano. Cree únicamente en lo que vosotros mismos habéis experimentado, verificado y aceptado después de someterlo al dictamen de la razón». Por su parte, Sócrates (470 – 399 a.C.) les decía a sus discípulos que no buscaran el conocimiento siguiendo las directrices de los sofistas (filósofos de la antigua Grecia, hábiles en la retórica y la argumentación, y se dedicaban a enseñar habilidades prácticas como la persuasión y el debate), sino que “el conocimiento solo se puede adquirir a través de una ardua reflexión personal. Primero, conócete a ti mismo”. Por último, los toltecas, un pueblo nativo americano que vivió en México en los siglos X y XII, en el V acuerdo para obtener el conocimiento y la liberación personal, invitaban a las personas a ser “escépticos, pero aprendiendo a escuchar”

Como sociedad tenemos muchos retos, pero uno de los más importantes es “no tragar entero”, no dar por sentado que la información recibida es cierta, sin importar si las fuentes son las redes sociales o las más prestigiosas organizaciones científicas, ¡no! La verdad, el conocimiento y la sabiduría son el resultado de la confrontación personal entre lo que se recibe y un proceso activo de análisis contrastado con lo más valioso que tenemos como seres humanos: el pensamiento crítico, que permite alcanzar una vida libre, autónoma y con un profundo sentido ético y un comportamiento comprometido con los más nobles ideales de la evolución humana.

Uriel Escobar Barrios, M.D.

www.urielescobar.com.co

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