Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

El taller de la Verdad¿El AGRO y el AMBIENTE QUÉ?

¿El AGRO y el AMBIENTE QUÉ?

El agro, ese sector siempre marginado, postrado, olvidado y hasta despreciado, aparece hoy en la escena como uno de los irremplazables héroes junto con el ambiente, también marginado y maltratado.

Tuvimos que llegar al extremo para que los dirigentes, nacionales, departamentales y municipales, entendieran que una sociedad sí necesita de alimentación adecuada para su funcionamiento y que ésta debe producirse siempre, no comenzarse a producir cuando ya se está llegando a la hambruna y además que debe existir cultura para que el agro se administre en total armonía con el ambiente que también es parte esencial de nuestras vidas.

No haber previsto que departamentos y municipios deben tener garantizada su seguridad alimentaria, es un vacío de enormes proporciones que deja a las regiones en grave riesgo de desabastecimiento durante esta y otras coyunturas. ¿Alcanzará la actual oferta de alimentos para satisfacer la demanda nacional o de cada municipio o departamento?

Para el ejercicio que haremos a continuación podríamos emplear los datos oficiales de cualquiera de los departamentos del país si así nos lo pidieran alguno o algunos de los lectores. Vamos a tomar como ejemplo los datos oficiales de Risaralda (Ena-Dane 2019, los últimos disponibles).

Son 30.778 Unidades de Producción Agropecuaria UPAS: Agrícola 75.160 h; (72.947 h permanentes; 1.063 transitorios h); Pecuaria 77.296, totalizando 152.456 h en áreas de producción agropecuaria. Predomina la ganadería extensiva con el 50,1% de la superficie destinada a pastoreo de 110.930 mil cabezas, (Leche 24.792, el 22,3%; Carne 65.836 el 59,3%; y Doble Propósito 20.301, el 18,3%) según datos oficiales actualizados a 2019 (Los más recientes de Ena-Dane).

Si Risaralda hubiera evolucionado hacia el sistema silvopastoril, en unas 25.000 hectáreas (menos de la tercera parte) se alimentarían perfectamente esa misma cantidad de reses, pero con mayor bienestar animal, a menor costo y con mejor productividad y rentabilidad.

Por su parte, la agricultura risaraldense es extremadamente pobre, vulnerable, de muy bajos rendimientos y, en general, anclada en el pasado bucólico, desconectada de la ciencia, la tecnología y la innovación:

Solo 75.160 hectáreas son agrícolas; 43.275 h cultivadas en café que representan el 57,6%; 14.893 h plátano el 19,8%; 5.272 h aguacate el 7,0%; 4.786 h caña de azúcar el 6,4%; 3.125 h caña panelera el 4,1%. Esta pequeña selección de solo 5 especies sumadas, totalizan 95,0% de la superficie agrícola del departamento, es decir, solamente queda el 5,0% de la tierra útil agrícola para otros productos de la canasta alimentaria.

¿Creen ustedes que en esa pequeñísima superficie, distinta de la que está concentrada en esta producción, puede garantizarse la seguridad alimentaria de Risaralda?

Consideramos que no es conveniente la concentración en tan pocos cultivos. Los abuelos tenían como lema que “no hay qué colocar todos los huevos en una sola canasta” y para las ciencias relacionadas con los negocios, “la diversificación es una regla de oro” ¿por qué razón indujeron al campo colombiano a depender del monocultivo? ¿Y por qué pusieron a la economía nacional a depender, primero del café y después del petróleo, con todos los riesgos que ello implica?

A estos factores, agréguese también la baja productividad agrícola que registra este departamento comparándola con otros países según FAO y otros departamentos colombianos según ENA-DANE:

Lo que se observa en estos gráficos es tan elocuente que no deberían ser necesarios los comentarios adicionales, sin embargo, les invito a que observen que mientras Brasil rinde 1,95 t/ha de café, Nariño cosecha en promedio 1,8 t/ha, Risaralda obtiene 1,4 t/ha.

En plátano, mientras Guatemala, República Dominicana y El Salvador registran más de 20 t/ha, Quindío 12,6 t/ha, Risaralda está en 9,4 t/ha

El Aguacate que rinde 16,5 t/ha en Brasil, 13,0 t/ha en Perú y en el departamento de Nariño, en Risaralda sólo rinde 10,6 t/ha. En caña panelera, mientras Santander, Sucre y Bolívar obtienen cosechas de entre 8,4 y 9,0 t/ha Risaralda solo produce 6,5 t/ha

¿Qué significa eso en términos ambientales?

Que para producir 100 toneladas de café, Brasil solo destina 51 hectáreas mientras que Risaralda emplea 71 hectáreas 40% más.

Para 100 t de plátano, Guatemala, República Dominicana o El Salvador sólo destinan 5 hectáreas, Risaralda 10 h (El doble); para 100 t de aguacate Brasil emplea 6 h, Perú y el departamento de Nariño 8 h y Risaralda  9,5 h. Caña Panelera, los departamentos de Bolívar, Sucre y Santander destinan 11 h para 100 t mientras Risaralda emplea 15 h.

Quienes administran lo público tienen que quitarse la idea de que las ciudades son solo moles de cemento, desconociendo que las habitan seres vivos demandantes de condiciones apropiadas para la vida: aire puro, alimentación balanceada y de calidad para tener salud; salud para poder acceder normalmente a la educación y educación para impulsar verdaderamente el desarrollo. El desarrollo no es de cemento, el desarrollo tiene que tener sentido humano para que sea sostenible.

Si las crisis que hemos tenido que afrontar no son suficiente para que los dirigentes admitan por fin, que el agro si es indispensable en una sociedad y que hay que estimularlo, promoverlo y actualizarlo, entonces apague y vámonos.

Caso aparte el de Pereira, capital del departamento, cuya situación es aún peor: Con el 95% de su superficie de naturaleza rural, pero prácticamente abandonada, casi todos los alimentos que se consumen en Pereira, son importados de otros municipios, departamentos o países. La próxima semana vamos a analizar cuál es la cruda realidad de Pereira en materia de producción agrícola y pecuaria y a señalar cuál es la dirección que debiera tomar esta ciudad en materia de seguridad alimentaria y de protección ambiental.

Pereira solo tiene el 5,3% de área urbana, 32 km². El resto 572 km² el 94,7% es un campo muy mal aprovechado. Sus 12 corregimientos y 109 veredas donde habitan unas 73 mil personas, intentando desarrollar actividades agrícolas, pecuarias y forestales, carecen de capacitación, tecnología e innovación que les permita volverse eficientes, rentables y competitivas para ser proveedores de los alimentos que requiere la ciudad y transformarse en contribuyentes efectivos del dinamismo económico y social del municipio.

¡Ah!, el libro “AGRO AMIGABLE con el AMBIENTE” está a punto de ser publicado GRATUITAMENTE y puesto disposición de todos los lectores de EL OPINADERO. Inmediatamente esté lista la forma de descarga gratuita les avisaremos. Estén pendientes.

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3 COMENTARIOS

  1. Tres factores importantes por resaltar, disponibilidad de tierras; eficiencia de uso y productividad; las ultimas dos manejables con inversión en I+D , cultura de comparación y modelo de aplicación; aprendizaje automático, que trasciendan de manera fácil entre generaciones; garantizando el cuidado de la tierra el amor por el arte de cultivar.
    Para el factor uno, la disponibilidad de tierra cada día menos asegurada cuando hasta los mismo proyectos fotovoltaicos y las improvisadas políticas de uso NO visualizan la necesidad real.

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