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El derecho a disentir

Por: Danilo Salazar

Preocupa la violencia, que de nuevo recrudece en nuestro país, donde por un lado se invoca la protección de la Virgen contra la pandemia, se consagra el país al corazón de Jesús, y por el otro lado, corren verdaderos ríos de sangre, 41 masacres han ocurrido en el transcurso del 2020, y horror, cinco matanzas hasta éste 20 de agosto, sin que se identifique y castigue a los autores y promotores de estas atrocidades.

¿Por qué en Colombia se volvió casi normal perseguir a quienes no piensan como el gobernante apelando, incluso,  a cometer delitos como, espiar a  jueces y magistrados, periodistas independientes, políticos de oposición, para  acallar por cualquier medio, a los que están en desacuerdo con su gestión? Un país donde se  corre el riesgo de ser asesinado, solo por criticar los desaciertos y abusos  de los mandatarios, quienes olvidan que son servidores del pueblo, elegidos para gobernar en favor de todos los habitantes del territorio y no solo en favor de sus copartidarios y se creen  amos  con  licencia para pasar por encima de la ley, acomodarla a sus deseos y violarla para conseguir sus, no siempre, loables  propósitos.

Ante la comunidad internacional, pareciera que avanzamos de manera  civilizada hacia la convivencia pacífica, luego del proceso de paz con varias guerrillas incluidas las F.A.R.C , y  la aprobación del estatuto de la oposición; pero mientras se avanza en éste sentido, se asesinan de manera sistemática cientos de personas, por el simple hecho de, expresar su desacuerdo, con políticas o decisiones que atentan contra  gentes de comunidades humildes, casi siempre discriminadas e indefensas.

No siempre se pudo cuestionar a los gobernantes; en regiones del mundo como  el oriente, por ejemplo, por lo general, se dieron gobiernos autoritarios, tipo sátrapa, con amplios poderes, donde no había posibilidad de disenso, crítica, o control al gobernante.  

En épocas más recientes, en algunos  países civilizados del mundo, existió la posibilidad de oponerse a los mandatos de los reyes, o a tener un representante del pueblo, como en el caso del imperio romano, donde se elegían  tribunos de la plebe que pudiera oponerse a las injusticias imperiales y sus vidas eran protegidas.

Muchos de los primeros gobernantes, en las antiguas civilizaciones dijeron ser dioses; tal es el caso de los faraones en Egipto. Luego con el paso del tiempo, los primeros reyes se abrogaron el derecho de ser representantes de dios o por lo menos gobernar con su consentimiento, lo que los ponía  en la envidiable posición, de no poder ser juzgados, ni contradichos en sus mandatos, ni siquiera podían ser  cuestionados, ¿ si el mismo Dios me permite gobernar o me eligió para hacerlo, quien puede cuestionar mi mandato ?, ¿ o quién le da  autoridad a alguna persona o institución, para que pueda cuestionarlos u oponerse a ellos ?.  Esta pregunta solo  pudo ser respondida con el paso de los siglos y el desarrollo de teorías políticas  previas a la Revolución Francesa , siendo desarrolladas por los filósofos de la ilustración, también llamados enciclopedistas,  que tomaron algunas ideas de los pensadores ingleses; estos filósofos ilustrados pretendían acabar con las supersticiones y el oscurantismo medieval y con los privilegios de los opresores señores feudales, criticando a la iglesia, a las monarquías feudales y sus instituciones; a través de estas ideas, permitieron develar las arbitrariedades del poder real, por factores como  la acumulación de poderes en sus manos y la falta de control para sus actos de gobierno.

Piénsese,  que el rey  ejercía el gobierno, elaboraba  las leyes y él mismo las aplicaba; es decir, desempeñaba el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial, al mismo tiempo, más aún, hubo épocas de la humanidad en que esas leyes no estaban escritas y los castigos a las faltas cometidas, dependían del buen o mal humor del monarca, en ese día en particular, el rey, pudo ocupar este cargo, cuando tuvo ejércitos propios, capaces de someter o destronar a sus opositores  y obligarlos a aceptar  estar bajo su dominio o, en connivencia  y pacto con él, el rey también encabezaba las obras públicas, cobraba impuestos y peajes, es decir, era soberano para actuar  sin ningún control o cortapisa, tal como lo dijo  gráficamente el rey sol francés, “El estado soy yo”.

Poco a poco, las ideas  de varios autores, fueron minando el poder de los gobiernos totalitarios, aquellos, donde el rey concentraba en sus manos todos los poderes; es decir, era un gobernante absoluto. Uno de los  mencionados enciclopedistas es Voltaire, crítico de la iglesia católica, a la que  achacaba las calamidades de esa sociedad, en la falta de instrucción, en la ignorancia sostenida  por la iglesia; aunque  condenaba a la iglesia católica, entendía su importancia como instrumento para mantener sumisas a las masas, dijo: “ Si Dios no existiera, habría que inventarlo “ , cuando él habla de la igualdad, se trata de la igualdad formal ante la ley, o sea, abolir los privilegios feudales y reconocer igualdad jurídica para todos, pero  de ninguna manera igualdad de posición social;  es partidario del absolutismo ilustrado .

Otro  filósofo de la ilustración,  Montesquieu, en sus escritos, señala que los poderes deben separarse y deben estar en manos de diferentes órganos del estado,  para que haya un gobierno mesurado, de lo contrario, el estado se inclina al despotismo; con su postura originó un ataque al absolutismo real, en ello radica su valor, relativamente progresista. Ambos filósofos eran reformistas, esperaban cambios realizados desde arriba,  no deseaban un cambio revolucionario.

Juan Jacobo Rousseau, es mucho más radical en sus ideales políticos, sus obras son una protesta contra la opresión feudal y contra el despotismo del poder real. Hablando del origen de la desigualdad entre los hombres, supone que en otros tiempos existía un “estado natural” en el que todos los hombres fueron iguales y libres, no había propiedad privada, ni poder del estado, los hombres eran sanos y se vinculaban por la amistad y los sufrimientos comunes, eran felices y buenos, afirma que el hombre es un ser bueno por naturaleza  y las instituciones lo volvieron malo. Las desigualdades económicas y políticas aparecen, al salir los hombres del estado natural.

Según la teoría de Rousseau, el estado se formó por la aparición de la propiedad privada, en especial sobre la tierra, que generó ricos y  pobres, lo que condicionó  la aparición de esta organización política, como mecanismo de dominación de los primeros sobre los segundos. El filósofo  se pregunta, si hay que destruir al estado y volver a esa especie de edad de oro antigua, y el mismo se contesta que no, que se debe destruir al despotismo, para liberar a la humanidad de calamidades y crear un  régimen de estado basado en un “contrato social”, es decir, un régimen democrático donde el hombre, viviendo en sociedad y subordinándose al poder del estado, pueda seguir siendo, aunque no lo parezca, libre; La democracia permite el ejercicio del bien general  como expresión de la voluntad común, pues cuando el pueblo legisla, hará leyes igualmente útiles para todos. El hombre pierde su libertad “natural” para  convertirse en un ser  racional, Un hombre que adquiere  la libertad y el derecho ciudadano de propiedad sobre lo que posee, por concertación con los otros hombres, pasa del estado natural  al civil, Y participa de la soberanía popular.

 De aquí, de sus mismas teorías,  Rousseau extrae el derecho del pueblo, a la insurrección, así justifica, la próxima revolución burguesa que ocurrirá en Francia; según sus palabras  “mientras el  pueblo obligado a  someterse, se resigna, procede  bien, pero apenas tiene la posibilidad de liberarse del yugo  y así lo hace, procede aún mejor, por cuanto, al  recuperar  la libertad según el mismo derecho  por el cuál se le había despojado de ella, tenía razón para recuperarla”. Después de la revolución francesa y su declaración sobre los derechos del  hombre y el ciudadano, muchos países del mundo adoptaron estos derechos como garantía para la participación  de sus connacionales en la dirección del estado.

Nuestra constitución política garantiza varios derechos que son muy valiosos para conservar: nuestra intimidad, libertad de conciencia, libertad de cultos, libertad  de pensamiento y expresión, garantía al debido proceso en todas las actuaciones judiciales, sin duda toda una maravilla de declaración de intenciones, que en la práctica no se cumplen plenamente; pues hacer oposición  en nuestro país, es una actividad de alto riesgo, que implica estar dispuesto a ser estigmatizado como guerrillero, ser  espiado, matoneado en las redes sociales y ser asesinado impunemente.

Es una vergüenza que, en su gran mayoría los espionajes ilegales no tengan autores, ni cómplices conocidos y que no causen ni renuncias, ni destituciones; en Colombia solo pueden hacer este tipo de acciones, los altos organismos de seguridad del estado, no cualquier pelagatos puede hacer interceptaciones, grabaciones y seguimientos ilegales,¿ porque no identifican a sus autores ? ¡Hay que vivir para ver¡, la ironía es que, los espionajes ilegales terminarán, porque a los gringos no les gusta que la plata, que dan de sus impuestos, para ayudar al país, se use para cometer actos delincuenciales. Que oso, no pudieron, o no quisieron desmontar estas agencias de espionaje fantasma, y a hora lo tendrán que hacer por falta de fondos,  ¡Vivan los gringos, carajo ¡

La constitución prohíbe expresamente la pena de muerte, el destierro, la prisión perpetua y la confiscación de bienes ¿por qué continua la matanza sistemática de líderes sociales, entre los que hay reclamantes despojados de sus tierras por los paramilitares, o sus testaferros, algunos de ellos ricos ganaderos? nos parece ridículo, o por lo menos cantinflesco, cuando altos funcionarios del estado, afirman que los líderes sociales son asesinados por líos de faldas, que son casos aislados, no matanzas orgaqnizadas, o que no hay ningún conflicto, no insulten nuestra inteligencia. En un país, cuyas autoridades invocan el nombre de Dios, ¿ cómo puede asesinarse a alguien por ser opositor, crítico, no creyente, evangélico, o de la comunidad L.G.B.T.I.?

Cuando alguien es asesinado, el instigador paga más condena, por ser el autor intelectual, ¿por qué los sicarios morales de alta alcurnia, que hacen señalamientos y acusaciones perversas, solo ofrecen tímidas excusas cuando son obligados a ello, por fallo judicial?

Parafraseando lo que dijo alguien, acerca de los asesinatos en Colombia: “no los matan por estar  cogiendo café”. Muy cierto, seguramente los matan por leer, por estudiar, por reclamar sus tierras, que les fueron despojadas violentamente, con amenazas de muerte y desplazamiento forzado, por protestar contra el gobierno, por repudiar el estado mafioso, que se quiso imponer a espaldas de los colombianos, pretendiendo  “refundar la patria” en el pacto de Ralito, proyecto que se basaba en despojar de miles de hectáreas a cientos de campesinos humildes y hacer grandes proyectos de cultivos  industriales, para favorecer a grandes  terratenientes y ganaderos . Seguramente por eso los matan.

El disidente  es alguien que ve las cosas de manera diferente, por eso su voz es valiosa, la gran falla es en nuestra cultura, es que, al que no nos sigue la corriente lo estigmatizamos, lo declaramos enemigo y queremos eliminarlo; hay que permitir las voces disidentes; “donde todos piensan lo mismo, nadie está  pensando nada”

Reclamemos  nuestro derecho a pensar diferente, ejerzamos nuestro derecho de opinión, nuestro derecho a hacer oposición, que no se criminalice la protesta social, somos un pueblo con derecho a hablar y ser escuchado. Ser o pensar diferente no puede  ser causa de muerte

2 COMENTARIOS

  1. Muy cierto. Aquí lo que se ha pretendido por parte de estos gobiernos autoritarios, es acallar al pueblo sometiéndolo a un régimen de terro, lo que ha hecho que los ciudadanos de bien pero armados de gran coraje se vean obligados a hacer guerra de guerrilas y aunque algunos de ellos vendieron su ideologia; los que no se vendieron son los hoy llamados dicidentes, pero no nos cuentan la verdad de que Simon Bolivar considerado un gran lider militar también hizo guerra de guerrilas.

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