El derecho a equivocarse

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Jerson Ledesma

Fallar, equivocarse o perder se tradujo en una pena, una miseria de la cual es imposible levantarse; la misma sociedad no lo permite. El sistema educativo en Colombia no admite el error o por lo menos en su análisis este es considerado una vergüenza que debe saltarse rápidamente, sin más ni menos. Hasta en los partidos de fútbol un equipo está obligado a ganar todos los domingos so pena de alguna violencia verbal o hasta física, el derecho elemental a una derrota desapareció como si esta no existiera en el cálculo de las posibilidades. Víctimas de este sistema calificador son los niños, quienes reciben constantes presiones para lograr rendimientos académicos reflejados en elevadas notas. No solo la escuela los obliga a ‘ser unos ganadores’ sino los mismos padres de familia, los cuales se preocupan bastante por los dieces o los cincos, números evaluadores del proceso. También los medios de comunicación masiva enfatizan en construir modelos de personas exitosas alrededor de la fama, lejanas del fracaso, crean personajes a seguir: youtubers o influenciadores. ¿Cuántas veces Einstein no borró en sus hojas de papel las fórmulas matemáticas y físicas que le permitieran construir una teoría que explicara cómo funcionaba el universo? ¿Cuántas veces a Gabriel García Márquez le rechazaron sus escritos porque no tenía el talento para convertirse finalmente en lo que fue? Y ni qué decir de Bertrand Rusell quien pasó años y años construyendo un método para reducir los principios de la matemática a la lógica pero que al final se da cuenta de que sus esfuerzos fueron en vano. No obstante, su obra Principia matemática terminó siendo un soporte teórico para centenares de investigaciones, es decir, su ‘fracaso’ aportó significativamente a futuros investigadores. ¿Cuántas lágrimas no habría derramado Ramanujan frente a los tribunales académicos ingleses cuando intentaba explicar la importancia de sus hallazgos a través del número Pi (π)? Cada uno de ellos admitió que equivocarse era una probabilidad de ir más allá, que el error es una posibilidad de analizar debilidades y proyectarse hacia una victoria. ¿Por qué el sistema educativo en Colombia aún persiste en su viejo modelo de castigo? El camino al conocimiento es ser autodidacta.

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