El derecho a la felicidad

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Por: Danilo Salazar

En nuestra sociedad actual la mayoría de las personas, especialmente los más jóvenes, creen que en la vida todo se reduce a reclamar derechos, sin tener en cuenta que, por lo general, cada derecho trae apareada una responsabilidad o deber, y que muchos de estos derechos son un legado de varias generaciones de humanos, colocando su cuota de sudor y lágrimas para que hoy podamos disfrutarlos; es común que alguien diga que va a hacer, o dejar de hacer algo, argumentando que tiene “derecho a la felicidad”; ¿existe tal derecho?

Cuando nuestros ancestros vagaban por el mundo en pequeñas hordas, seguramente ni se clasificaban a sí mismos como humanos, ni reclamaban ningún tipo de derecho. A lo largo de la historia de la humanidad, se han ido construyendo barreras que nos permiten separarnos (aunque no tanto como quisiéramos) de nuestros ancestros animales, y en otras ocasiones hemos derribado barreras, que han permitido que grupos discriminados pasen a ser nuevos actores en la sociedad humana.

Muchos de los avances conseguidos son solo construcciones mentales derivadas de nuestras capacidades intelectuales como homo sapiens. Algunos tabúes de la época moderna corresponden a avances en nuestro proceso de hominización y denotan una construcción mental que nos permite diferenciarnos de los apetitos meramente animales; el caso que más me parece destacable es el de la ley del incesto, que nos impide copular con nuestros parientes cercanos, y que, si bien en épocas antiguas pudo ser un instinto reprimido con mucho esfuerzo, hoy es una norma social aceptada y de fácil cumplimiento.

Entre muchos de los nuevos derechos que hay que celebrar como avances, podemos destacar el de la democracia moderna, que permite el voto universal. Un logro que mejoró la democracia griega, donde solo podían participar los ciudadanos hombres, no mujeres, ni esclavos ni extranjeros. Se tardó demasiado en reconocer a las mujeres sus derechos políticos; afortunadamente hoy quedan pocas regiones en el mundo donde no se les permita participar en política, no solo como votantes, sino también para ser elegidas en cargos de responsabilidad social y política.

A consecuencia de las guerras mundiales, las mujeres, europeas y en especial las norteamericanas, se vieron abocadas, ante la falta de hombres que estaban en filas como soldados, a entrar al mundo del trabajo y capacitarse como obreras, lo que les permitió obtener sus propios ingresos, dándoles la independencia económica que a la larga se volvió independencia emocional,  política,  social y evolucionó hacia derechos sexuales y reproductivos, logrados por las píldoras anticonceptivas y por  la ideología del amor libre que nos legaron los hippies, ideas de las  que nunca oyeron  o pudieron gozar nuestras bisabuelas .

La libertad económica de las mujeres les permitió asumir otros roles distintos al de ser madres y amas de casa, a la vez que abrió el camino de la igualdad social que hoy disfrutan las mujeres con todas sus ventajas, incluida la igualdad salarial, una lucha que logró que, a igual trabajo, se gane igual salario, sin distinciones de sexo y que solo pocas empresas no cumplen.

Si existe, el derecho a la felicidad debe ser una de esas construcciones mentales de las que podemos vanagloriarnos los seres humanos y que muestran cómo volamos de alto por sobre el resto del mundo animal; sospecho que como derecho quedó establecido de manera implícita por Dios, desde que Adán y Eva fueron colocados en el Paraíso terrenal, que se suponía su morada eterna, siempre que no desobedecieran el mandato de no comer del fruto prohibido. Si como me enseñaron: Dios lo sabe todo, o mejor, todo lo ve en presente, dicho derecho solo sería una entelequia, una de aquellas ideas o anhelos imposibles de lograr, inculcada por la divinidad de manera engañosa por inalcanzable, desde nuestra creación, destinado a ser solo uno de los deseos íntimos subyacentes a nuestra condición de nostálgicos desterrados del jardín del edén.

Todos los avances sociales, económicos e ideológicos de  nuestra evolución humana, parecen conducirnos a la  etapa actual,  donde vamos aprendiendo a valorar de nuevas maneras, viejas experiencias, donde  la consigna moderna parece ser “ haga lo que le diga su corazón “ y mucho me temo,  por mi propia experiencia, que no necesariamente es la experiencia de todos o todas, y que ojalá sea solo mía, que más que mi corazón, ha sido mi testosterona o  el instinto del mono primitivo, que vive debajo de esta piel lampiña, lo que me ha impulsado a obrar muchas veces, no siempre de la mejor manera. Pienso que, si como sociedad, por ejemplo, a una infidelidad se responde con otra infidelidad, porque creemos que es lo que dice el corazón, de pronto nos pasa lo de la persona que pide pena de muerte para el asesino de su pariente, pena que de aplicarse no resucitará al muerto, ni calmará el dolor de su desaparición física.

Por lo general, cada nuevo derecho abre senderos, crea nuevas posibilidades de realización de los ideales de  los seres humanos; así,  por ejemplo, no se puede pasar por alto la aparición del concepto de niñez y necesidad de cuidados y educación para los niños y niñas, puesto que en la edad media los menores eran considerados una especie de adultos en miniatura, que podían ser sometidos a trabajos pesados o ser donados a un convento u  orfanato, o entregados a un adulto para que les enseñara una profesión, siendo explotados laboralmente. No es un secreto que, en siglos anteriores, algunas civilizaciones consideraban a las niñas como estorbo, en esas épocas los padres y adultos no tenían escrúpulos para cometer infanticidio; el clásico cuento de Hansel y Gretel, ilustra lo que los padres desesperados por la pobreza, podían hacer con sus hijos.

Estamos en una época maravillosa, desde donde podemos mirar al pasado y ver el largo camino que ha recorrido la humanidad para lograr la inclusión, el respeto, igualdad y valoración que han logrado muchas minorías que fueron discriminadas, satanizadas y hasta diezmadas, acudiendo a justificaciones tan prosaicas, como aquella pretensión de la superioridad racial y otras tan elevadas altruistas como la religión o la fe.

No obstante, el gran avance que representaron eventos como la revolución francesa para lograr universalizar los derechos humanos, aún falta  incorporar más seres humanos a las posibilidades de la civilización moderna y a sus garantías; no podemos declararnos satisfechos por los grandes logros y avances en la dignificación de los seres humanos. ¿Cómo olvidar a millones de seres humanos carentes de agua potable, acceso a salud y educación, o sin poder ejercer  derechos como la libertad  religiosa o de libertad de  expresión? Son importantes los avances en la protección de la naturaleza, de la que somos parte, y respeto y protección a los animales, con los que compartimos la evolución biológica y a los cuales poco a poco les vamos dando el aprecio y la valoración que merecen como compañeros de andanzas en este planeta.

Sintetizando:  No puedo pontificar sobre si existe o no el derecho a la felicidad, creo que es más un asunto de perspectiva y de anhelos individuales, totalmente subjetivo y personal, por lo que compartiré algunas cosas que he aprendido:

-No es más pobre quién tiene menos, sino el que más desea

– “No busque la felicidad fuera de usted mismo, pues no existe”, eso lo aprendí en una cartilla “Alegría de leer”; si usted basa su felicidad en algo exterior y lo pierde, perderá la felicidad que tenía.

-Disfrute de lo que tiene; muchos suspiramos por lo que deseamos sin apreciar lo que tenemos o hemos logrado, como bien lo expresa una canción “quiere la que tienes, si no tienes la que quieres”.

-Disfrute de las pequeñas cosas y placeres; cada amanecer y atardecer, la compañía de la familia o del ser amado, una caricia, una frase bondadosa o elogiosa, comer con hambre, obtener las cosas por usted mismo y ojalá, después de superar obstáculos. en fin, si va a esperar a ser millonario, sabio, hermoso, pensionado etc. para ser feliz, es posible que nunca lo logre.

– Bendiga y de gracias a Dios por todas las gracias que le ha concedido: vida, salud, no haber perdido ningún miembro de su cuerpo, tener familia, beber agua potable, poder estudiar y realizarse como ser humano, ser amado, poder ver, oír, oler, tocar, saborear, sentir la caricia del sol sobre su piel, abrigarse para calentar su cuerpo en un día frio y muchas cosas más.

– También puede dedicarse a maldecir, renegar, ser pesimista y vivir frustrado y amargado, echándole la culpa de sus problemas a los demás. Esa es otra opción.

Ser feliz es más una decisión que un derecho.

7 COMENTARIOS

  1. La felicidad un bien tan preciado y esquivo, nos ayudas a concluir que cada uno tiene la potestad de ser feliz con lo que tiene, un abrazo, te admiro mucho!

  2. Desde los primeros filósofos, hasta la actualidad la pregunta por la felicidad, por ese concepto, estado , tan relativo y subjetivo.
    Es,en el periodo helenístico en donde se universaliza la cultura griega, donde surgen las escuelas helenisticas, para centrar el problema de la felicidad y decir como el hombre tiene maneras distintas de ver la vida, de relacionarse con los acontecimientos, con el mundo.
    De allí surgen con sus postulados y representantes, sobre la búsqueda de la felicidad.
    > El Hedonismo: en la búsqueda del placer y la supresión del dolor.
    >Escuela Cínica: enfoca la felicidad en una vida simple, en el desprecio por la riqueza y cualquier preocupación material, y algo muy liviano: el hombre con menos necesidades es mas libre y feliz.
    >Epicureismo: se enfoca en la búsqueda de una vida buena y feliz, mediante la administración inteligente de los placeres y el dolor.
    >Estoicismo: se alcanza tranquilidad( felicidad), cuando nos dedicamos a llevar una vida guiada por los privilegios de la razón y de la virtud.
    >Escepticismo: para,quienes hay que cuestionar, poner en duda las afirmaciones.
    Y así, enfocan el concepto de felicidad, que es un estado del alma y el cuerpo ante lo que nos acontece.
    Es una elección de vida frente a lo positivo y adverso,
    Es una elección entre lo necesario y lo importante en nuestra vida.
    Es una elección de personas que nos acompañan con : serenidad, tranquilidad, sabiduría, alegría, con incondicionalidad, ante l lo cotidiano, o lo extraordinario.
    .A que escuela se adhieren?

  3. Don Danilo un escrito muy profundo del concepto de felicidad! Abarca muchos momentos específicos de la historia, donde quizás se logró la felicidad de muchas formas! Y conocido con usted, la felicidad es un estado,mental o emocional, que nos lleva a decidir buscar eso que nos llena el alma como seres y que va de la mano con nuestra actitud frente a todas las diversas situaciones de nuestra vida! Gracias por su análisis! Toda mí admiración!

  4. DANILO te felicito por esos artículos tan profundos en sus reflexiones. Tantos años a tu lado y nunca creí que pudieras producir este tipo de ensayos. Te felicito y te admiro. Te aprovechó la jubilación laboral.

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