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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadEl efecto magnético de La Tierra sobre los seres humanos

El efecto magnético de La Tierra sobre los seres humanos

El cuerpo humano es en sí un imán. Hablando en términos de magnetismo, se considera que nuestros cuerpos poseen ciertas facetas magnéticas y si consideramos a una persona erguida, en posición vertical, la cabeza y el torso simbolizan el polo norte, mientras que la mitad inferior dada por los pies, las piernas y las caderas representan el polo sur.

En un cuerpo humano en posición horizontal, la mano, el brazo y el lado derecho se asimilan al norte, y sus opuestos al sur. De la misma forma, la parte frontal de una persona dada por la frente, el rostro, el pecho y el vientre representan al norte y el dorsal es decir región occipital, nuca, columna, vertebral y glúteos son consideradas el sur.

Ahora bien, si nos guiamos por las leyes y fuerzas naturales, toda acción realizada en la dirección natural aporta paz y serenidad, y provoca la menor incomodidad posible, dadas las circunstancias, que si se efectuara en otro sentido. De acuerdo con esto, cuando nos acostamos para dormir, por ejemplo, si lo hacemos en la misma orientación que adoptaría una varilla imantada suspendida, logramos evitar las tensiones y el insomnio, y descansar más profundamente. Cuando estamos extendidos, con nuestro norte hacia el norte de la tierra y nuestro sur hacia el sur de la tierra, obtenemos un equilibrio ideal: por lo tanto, la mejor posición para descansar es con la cabeza hacia el norte y los pies hacia el sur, especialmente si dormimos directamente en el suelo. Esta posición proporciona un sueño más profundo e incluso mejora la salud, ya que el cuerpo se orienta en concordancia con la dirección de las corrientes magnéticas terrestres, que de ese modo afectan favorablemente al sistema.

De acuerdo con algunos principios filosóficos antiguos, cuando una persona en su lecho de muerte se encuentra extremadamente difícil y penoso exhalar sus últimos suspiros, es preciso ubicar su cuerpo sobre la tierra en posición norte/sur, con la cabeza hacia el norte, ya que esta posición se alinea con el campo magnético terrestre, y el alma del moribundo puede abandonar su cuerpo con menos agonía. Entre los hindúes, por ejemplo, cuando la muerte de una persona es inminente, se coloca al paciente directamente sobre la tierra, para que exhale su último suspiro; esta costumbre está obviamente relacionada con el efecto sedante que ejercen las corrientes magnéticas de la tierra sobre los cuerpos humanos. El magnetismo y la electricidad son dos ramas de la misma fuerza natural, son inseparables y actúan firmemente unidas hombro con hombro y por ello no podemos considerar la tierra solamente como un imán sino también como un enorme reservorio eléctrico, ya que toda corriente una vez liberada, busca su camino.

Existe un profuso intercambio de materia, magnetismo y electricidad en el cuerpo humano, y esa es la razón por la que podemos incrementar nuestra salud caminando sobre la hierba húmeda o durmiendo al aire libre sobre una capa de pasto recién cortado.

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