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Actualidad“El enigma del mal”

“El enigma del mal”

Miguel Pastorino, filosofo moderno, nos explica cómo la existencia del mal, sigue vigente y continúa siendo un gran enigma para la vida humana. Cada tradición ha tratado de dar su propia respuesta, aunque siempre hay un límite de la propia existencia frente al sufrimiento y el mal que existe en el mundo.

La ley del Karma en las tradiciones hindúes, quiere resolver el tema, con un orden eterno, entendiendo que todo tiene su causa, su razón de ser. En el budismo la raíz del sufrimiento está en los deseos humanos y en el apego al mundo. Para la filosofía griega hay una imperfección del bien como “no ser” frente al ser. En el islamismo es un misterio sometido a la voluntad de Dios, por lo cual Dios sabe la razón, aunque el hombre no lo comprenda.

Para el judaísmo la idea de retribución hizo pensar que el mal era consecuencia de las infidelidades y pecados del pueblo, es decir, una consecuencia por los pecados de nuestros antepasados, una idea muy aferrada en la predicación de algunas teologías de iglesias evangélicas actuales. Para Agustín de Hipona y Leibniz, cristianos de gran influencia en el pensamiento occidental, su filosofía trata de resolver el dilema, afirmando que Dios es todopoderoso y bueno, que no posibilita el mal, pero lo permite.

La fe cristiana sostiene que Dios nos ha creado libres y que el mundo no es una prolongación de la divinidad, como lo proponen algunas visiones orientales, por lo tanto, lo creado tiene sus límites. Muchos de los males que vivimos son consecuencia de los actos humanos, y otros males que se experimentan como tales, son en realidad el propio límite de la naturaleza con sus leyes que, son siempre respetadas por quien fueron creadas.

El cristianismo afirma en su reflexión teológica, la existencia de una dimensión Metafísica del mal, aunque se difiera en las teologías, si es un mal acogido por el corazón del hombre o independiente, del tipo de decisión que asuma cada persona en su propio albedrio.

El Dios cristiano, acompaña y nunca abandona el sufrimiento humano, sin embargo, no está a su amaño cambiar la realidad, como a nosotros nos parezca. La paradoja de un Dios todopoderoso, que no aplasta con su poder, sino con un infinito amor, que escapa en su mismo misterio. Un Dios que ni programa el futuro, ni decide por nosotros. Un Dios que permite, aunque no lo quiera. 

Toda crisis es siempre una oportunidad para crecer, y Dios permite algunas pruebas o “males” para sacar de ellos un bien superior, como dice Tomas de Aquino. Nadie por ser ateo o creyente, tiene asegurado que le vaya mejor, todos por igual sufrimos y morimos. La diferencia para la persona de fe, es que, aunque todo parezca oscuro, siempre hay una luz que ilumina ese dolor, y un mal que nunca tendrá la última palabra, ya que siempre habrá una aurora eterna y primaveral.

Padre Pacho

1 COMENTARIO

  1. La perpestiva cómo se aborda la definición de la maldad,debería partir de como definimos el bien;son antagónicos pero pareciera que uno de ellos rompe el equilibrio de lo entendido como bondad por el simple hecho de transgredir un orden preestablecido que armoniza.Al descompensarse,se rompe la regla y una de ellas entra ser descalificada convirtiéndola entonces en lo contrario y como tal se define como maldad;en el fondo tuvieron el mismo el mismo origen pero una de ellas rompió la regla de la unidad.

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