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ActualidadEl hastío del existencialismo

El hastío del existencialismo

Premio Nobel de Literatura; una de sus obras más reconocidas: «La peste». Albert Camus, “un pensador respetable», no un agnóstico como se le quiere estigmatizar, que trivializara el problema del sentido de la vida. Reconocía honradamente que la filosofía del absurdo era impracticable, incluso inimaginable.

 En sus numerosos artículos escribió uno titulado La crisis del hombre: «Si no se cree en nada, si nada tiene sentido y si en ninguna parte se puede descubrir valor alguno, entonces todo está permitido y nada tiene importancia. Entonces no hay nada bueno ni malo, y Hitler no tenía razón ni sinrazón. Lo mismo da arrastrar al horno crematorio a millones de inocentes que consagrarse al cuidado de enfermos. A los muertos se les puede hacer honores o se les puede tratar como basura. Todo tiene entonces el mismo valor… Si nada es verdadero o falso, nada bueno o malo, si el único valor es la habilidad, sólo puede adoptarse una norma: la de llegar a ser el más hábil, es decir, el más fuerte. En este caso, ya no se divide el mundo en justos e injustos, sino en señores y esclavos. El que domina tiene razón».

La cuestión del sentido era la cuestión de Camus, al extremo de afirmar: «No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. La decisión sobre si vale la pena vivir o no… Es la más urgente de todas las cuestiones».  Hoy sabemos que el buscador de sentido, lo halló. La editorial Voz de papel, dentro de la colección Veritas, las ha publicado en un libro titulado «El existencialista hastiado. Conversaciones con Albert Camus”.

Camus fue una de las numerosas víctimas de la tremenda hecatombe ocasionada por la Segunda Guerra Mundial. Una inmensa ola de dolor sumerge al mundo a partir de 1939. Los espíritus inmunodeficientes se hundieron en un pesimismo radical. Lo revela Camus al final de La peste. Estremece: Las guerras, las enfermedades, el sufrimiento de los inocentes, la maldad del hombre hacia el hombre sólo conoce treguas inciertas, tras las cuales reanudarán su ciclo de pesadilla.

Puede leerse en sus escritos, que el bacilo de la peste “el mal» no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenas de años dormido en los muebles y en la ropa, que espera pacientemente en las habitaciones, en los sótanos, en los baúles, en los pañuelos y en los papeles, y que quizá llegaría un día en que, para desgracia y enseñanza de los hombres, la peste despertaría otra vez a sus ratas y las enviaría a morir en una ciudad dichosa.

Asimilar hoy a Camus se convierte, para el estudioso, en la lectura de un buscador de sentido, largo tiempo insatisfecho; que busca y no encuentra. Procura incluso apartar de su mente la cuestión; se limita a preocuparse de su prójimo sin saber por qué, como el doctor Tarrou de «La peste». Tras múltiples frustraciones y desalientos, el sentido le sale al encuentro. Ya lo toca con la punta de sus dedos.

Antes de su muerte en un accidente automovilístico, reconoció honradamente que la filosofía del absurdo era impracticable, incluso inimaginable. Se daba cuenta de que sin duda unas conductas valen más que otras. «Busco el razonamiento que me permitirá justificarlas».  “Dios no existe. Afortunadamente me equivoqué. ¡Voy a seguir luchando por alcanzar la fe!»

Padre Pacho

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3 COMENTARIOS

  1. Mientras Hitler cometía lo impensable con su hermano, creado al paralelo, el resto del mundo estaba undido en la ignorancia de lo que en aquella parte del mundo sucedía… y así como es expuesto por usted, el mal aguardando estaba, y ahora vuelto a despertar inunda el planeta entero, pero la humanidad como adormecida, no reconoce lo que sucede y como frontalmente estamos siendo aniquilados sin piedad en aras o abandersdos por reducir la sobrepoblación mundial

  2. El existencialismo pragmático filosóficamente nos lleva a la negación de todo.
    La espiritualidad, de ver en todo una razón de ser, es el gozar del Universo.
    La Fe, es la herramienta principal de utilizar con sentido práctico nuestros sentidos. Ojos para distinguir toda la gama de colores, oídos para apreciar la escala musical, nariz para sentir los más perfumados olores, lengua para degustar manjares dulces y exquisitos, dedos que perfeccionen obras bellas y pulidas. Y entonces, como negar que no exista un Creador, si todo está AHÍ, para nuestro disfrute con AMOR. El libre albedrío y corazones perdidos nos han conducido por caminos de ceguera, sordera, insípidos y descoloridos.
    Existir es eso, vivir.
    Fe es encontrar las Maravillas de la Creación.

    FELIZ NAVIDAD.
    FELICES PASCUAS.

  3. Duras reflexiones para ésta época donde estamos por decirlo así,cumpliendo la misión que se construyó para vivir,pero que las circunstancias de hoy parecen no dejarlas culminar; será que llegaremos a pesar de las angustias,los sinsabores,las insatisfacciones,el aceptar callados con lo que acontece porque la voz ya no tiñe cómo la campana lo hacía en otroras pasadas?

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