El partido que va perdiendo el fútbol colombiano

1
68
Dirty soccer ball on the soccer field

Por: Hugo Ocampo Villegas

El fútbol colombiano, como decían los abuelos, ‘tras de gordo, hinchado’. A los problemas que enfrenta por la parálisis del campeonato, los enfrentamientos internos en el seno de la Dimayor y el desconocimiento que de esta última entidad ha hecho como interlocutora el Ministerio del Deporte, se agrega el fallo de la Superintendencia de Industria y Comercio que afecta no solo las arcas de la Federación Colombiana de Fútbol sino también el bolsillo y la reputación de sus dirigentes.

Por muchos años el fútbol, con sus divisiones profesional y aficionada, ha actuado como si fuera un estado independiente, arropado en la amenaza proferida en tiempos pasados por la FIFA, de desafiliar al país en el cual haya intervención administrativa o financiera de la respectiva federación nacional.

Muy onerosa le resultó a la Dimayor la destemplada respuesta de su presidente cuando el gobierno planteó la posibilidad de televisión sin costo para los partidos del campeonato profesional. Como caras y gravosas fueron las presiones que, con ex presidente a bordo, se hicieron para intentar retornar a la competencia que llevaron al Ministerio del Deporte a ignorarla, reconociendo sólo la vocería de la Federación.

El fútbol colombiano en sus entrañas directivas y con los recientes sucesos es una ‘olla a presión’ que cuando explote dejará más de un quemado. El tema de la reventa de boletería de los partidos de la selección Colombia podría pasar de lo administrativo a lo judicial pues en la Fiscalía ya cursan mínimo dos investigaciones por denuncias. El fútbol colombiano va perdiendo su partido frente a las instancias de control que por el momento tienen el balón en su poder.

El gran interrogante será la actuación del Ministerio del Deporte, convertido ahora en árbitro sin pretenderlo, con respecto a las implicaciones que tenga el fallo de la Superintendencia en el cumplimiento del ordenamiento institucional de la federación según las disposiciones que contempla la Ley del Deporte que también abarca al sector profesional. ¿Será ahora un interlocutor válido?

El ministro del Deporte Ernesto Lucena Barrero, en una entrevista radial, sugirió que lo mejor era ‘un paso al costado’ de los dirigentes comprometidos mientras se desarrolla el debido proceso posterior al fallo. Cómo darlo, es la pregunta del millón. Esperar que ellos renuncien es un deseo de muchos que difícilmente se cumplirá pues ya sabemos cómo les gusta ‘atornillarse’ a sus representativos y ventajosos cargos.

Esperar que la comisión disciplinaria de la federación actúe es como buscarle peras al olmo. La ‘ley particular en el deporte’ es para aplicarla a los de abajo, jamás a los de arriba.

¿Ejercerá el Ministerio del Deporte las funciones de inspección, vigilancia y control sobre los organismos deportivos y demás entidades que conforman el Sistema Nacional del Deporte, como lo contempla la Ley 181?

Y a todo esto, qué pensarán los clubes profesionales y las ligas aficionadas. Algunos presidentes de la Dimayor contemplaron elaborar una carta de respaldo a la Federación pero por lo visto no se concretó, al menos hasta ahora.

Particularmente creo que con todo este conjunto de situaciones, es la hora del cambio para el fútbol colombiano. En alguna parte leí declaraciones de los zares de la FIFA y la Conmebol instando a renunciar a quienes, como miembros de federaciones nacionales, estuviesen comprometidos en investigaciones, en su deseo de limpiar la imagen del fútbol luego del ‘Fifagate’ y los sobornos en la Conmebol para la adjudicación de los derechos de televisión.

¿Se atreverán a dar ese paso?..

1 COMENTARIO

  1. El funcionamiento corrupto de la Federación de Fútbol, de la Dimayor y los entes deportivos en Colombia, son el reflejo del sistema político , que nos rige.
    La corrupción en sus dirigentes, es el reflejo de como el que llega al poder, se atornilla en él, para lucro propio.
    Igual que en el sistema político colombiano, los entes de control en el Fútbol: no vigilan, no controlan, no sancionan.
    Mafias corruptas en el deporte que se instalan a perpetuidad.

Deja tu comentario

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí