Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadEl poder transformador de las palabras

El poder transformador de las palabras

EL Poder de la palabra es mayor en la medida en que orienta la transformación de realidades y representa de forma sincera hechos, valores, sensaciones, sentimientos y emociones del hablante. Cuando una persona dice una palabra frente a sí mismo influye sobre su autoestima y autoimagen; si la dice frente a su familia o a los ciudadanos de un territorio municipio, departamento o país lo que dice y cómo lo dice tiene un potencial transformador sobre sus vidas. Para ser escuchado por un público amplio, se necesita el poder natural dado por la confianza construida a lo largo de la historia de la persona y/o el poder formal conferido por el rol que representa en el entorno habitual hogar, comunidad, institución u organización.

Así que la palabra de alguien con conocimiento sobre determinado campo tendrá más peso cuando se refiere a realidades de ese campo que cuando se refiere a otros ámbitos de la vida. No es igual que un ciudadano le declare la guerra a otro país en la calle a que lo haga el presidente en la televisión. El poder transformador de la realidad es diferente, pero eso no quiere decir que el ciudadano no lo tenga.

El poder implica responsabilidad. Entre mayor liderazgo o representatividad posea una persona, mayor cuidado y exquisitez deberá tener con sus palabras; no es confiable aquella persona que no logra controlar sus expresiones porque no ha sido consciente del poder transformador de su palabra y por tanto de la responsabilidad que tiene con su capacidad de influir, sea por desconocimiento o por deseo de generar impactos en los demás. No es responsable darle valor a la palabra de personas que solo desean mostrarse sin la intención de aportar.

Cuando te han solicitado un favor y has respondido “sí”, seguidamente has cumplido tu promesa, demostrando que tu palabra conduce a la acción, los demás le conferirán un valor real a tu palabra, entonces será una poderosa declaración transformadora. Cuando por el contrario has dicho sí, pero la promesa no se ha ejecutado, tus palabras se debilitan y pierden poder, hasta que logres recuperar la credibilidad manifestando que hubo una barrera infranqueable o que has reconocido tu falta y la has corregido enmendando lo que se pueda enmendar y recuperando la capacidad de ejecutar lo prometido.

En esta época se valora más al que parece tener la razón en el discurso porque manifiesta sus emociones o pasiones sin importar la profundidad de sus argumentos, se les dice honestos a pesar de que usan de forma ligera las palabras sin interesar sus consecuencias, con la misma licencia con que hablan, también dicen al final ¿de qué me hablas?, “eso no lo dije”, “no lo voy a hacer y qué”, o “para el mamón no hay ley” o eso que dices “nunca sucedió”. La honestidad tiene que ver con la coherencia entre lo que se siente, se piensa, se dice y como se actúa; al tiempo que las expresiones deben tener la lucidez que se comprueba al comparar la palabra con la realidad.

Estamos en una época en la que nos acercamos más al poder desde la capacidad de manipulación y control de quienes lo ejercen, que desde la posibilidad de articular la inteligencia del ser humano con la vida misma y con la espiritualidad que es el máximo nivel de sabiduría. Como ejemplo, no es coherente afirmar que la economía de los hogares está avanzando muy satisfactoriamente cuando muchas familias reducen la calidad y cantidad de sus alimentos debido a sus altos costos y los bajos ingresos; en ese discurso aparentemente lógico pero descontextualizado, existe un divorcio con la realidad, por tanto, quien lo pronuncia pierde poder frente al colectivo y quienes lo creen en primer momento terminan desilusionados.

Hemos olvidado que las palabras deben estar conectadas con evidencias, lógica, espiritualidad, altruismo. El poder de la palabra no está en demostrar con el discurso que está sucediendo algo cuando en la realidad no está pasando, sin embargo, no somos llamados a tener un pensamiento negativo, ni fatalista porque la construcción de nuevas realidades inicia con una visión positiva de sí mismo, del otro, del mundo visible y no visible; pero esto no puede ser excusa para la ingenuidad. No podemos aceptar “verdades” solo porque son pronunciadas con un tono emocional elevado.

La emocionalidad puede estar vacía de significado, mientras que la palabra tranquila, reposada puede relacionarse con un significado mayor. La pérdida de valor de la palabra hace que las personas puedan seguir más de cerca la emoción que la razón y la empatía. La capacidad crítica de una persona no está en identificar la emocionalidad de otra persona y movilizarse en consecuencia, sino en analizar la relación sistémica de lo que la otra persona dice y su capacidad de transformación de realidad, sumada a su responsabilidad con la palabra.

Existen palabras que dejan en deuda a su hablante, generan un saldo rojo en sus relaciones, en su credibilidad, debilitándole. Eso sucede con las mentiras, tergiversaciones, las verdades parciales y los vulgarismos que son vacíos de significado cargados de toxicidad emocional con el deseo de impactar negativamente, expresiones rabiosas que permiten hacer catarsis al tiempo que fragmentan las relaciones y con ellas la capacidad de acción colectiva tan importante para la supervivencia y el éxito del ser humano; sentencias de distanciamiento entre una persona y otra que declara una muerte simbólica del otro anulándolo de su vida y perdiendo la capacidad para conectarse y construir con otros. Así que decir una palabra un insulto no es algo tan inofensivo.

Un discurso empoderado es consistente con la realidad vivida, los actos permiten reconocer la coherencia del hablante en su capacidad transformadora, tiene correspondencia cuando quien emite el mensaje se hace responsable en su totalidad del contenido, refleja responsabilidad cuando se piensa en las consecuencias positivas y negativas que tendrán sus palabras en las vidas de los demás y en el orador.

Elige bien tus palabras y a tus referentes porque al validarlos sus palabras tendrán poder de construir o destruir

CEO@poderlider.com

lrfranco@utp.edu.co

6 COMENTARIOS

  1. Que capacidad de expresión tan bonita y elocuente Luis, me gustaría seguir recibiendo tus escritos, me alegran el alma y reconstruyen mi ser,un abrazo y felicitaciones 👏

    • Gracias Luz Adriana, me motivas a seguir buscando inspiración en lo más profundo y lo más alto, cuenta con que con mucho gusto, humildad y cariño te sigo compartiendo mis escritos.

    • Para mi un honor y orgullo recibir este comentario de tu parte, Gracias María Alejandra!!!🙏🙏🙏. Un abrazo y saludos.

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