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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadEl Quijote de La Mancha y las reformas sociales de Petro

El Quijote de La Mancha y las reformas sociales de Petro

Alguna vez un profesor nos dijo en clases que para tener una visión sencilla de las relaciones sociales debíamos leer tres libros: El Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes), El Príncipe (Nicolás Maquiavelo) y Calila y Dimna (anónimo).  En mi casa que siempre han existido libros por el apego a la lectura de mis padres y de mis hermanos mayores, había una vieja edición de El Quijote de la Mancha, el cual yo ya había leído, pero, aprovechando la recomendación del profe, volví a leerlo pausadamente; los otros dos libros los leí posteriormente.

 

EL QUIJOTE DE LA MANCHA, escrito por Miguel de Cervantes Saavedra, publicado en 1605, nos cuenta la historia y aventuras del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, «el caballero andante de la triste figura» que, de estar imbuido en las lecturas fantásticas de la época, sufre una repentina locura,  y ataviado con una armadura hecha de despojos metálicos, montando su caballo Rocinante (un animal escuálido totalmente lo contrario a Bucéfalo, el caballo de Alejandro Magno), sale a recorrer los caminos en búsqueda de su platónico amor «Dulcinea del Toboso», quien ha sido víctima de un encantamiento que la hace ver como una campesina tosca, a la cual tratará de librar del hechizo, sin lograrlo.

 

Para Don Quijote, Dulcinea es la más bella doncella sobre la faz de la Tierra y por la que lucha cada día y a la que le quiere brindar sus hazañas, enfrentándose a guerreros y desafiando a gigantes (siempre saliendo derrotado), invariablemente acompañado en sus aventuras de su fiel escudero Sancho Panza…

 

Trayendo a nuestro país y en los actuales momentos, me atrevo a comparar la espléndida narración de don Quijote de la Mancha, con la vida de uno de los líderes más sobresalientes de la actualidad e historia colombiana, Gustavo Petro.

 

La trayectoria de Petro desde su primera juventud guarda una cercana relación con la vida de El Quijote, pues su apasionamiento por las diversas lecturas sobre economía, política, filosofía, sociología e historia, lo llevaron a experimentar una necesidad urgente (casi una locura) de salir a combatir por sus sueños y el amor de su propia Dulcinea.  Su ingreso a la vida revolucionaria y la alucinación de alcanzar el poder a través de la lucha armada lo empujaron por un camino lleno de obstáculos en donde padeció desde el encierro carcelario hasta la tortura física, pero la obstinación por conquistar a su amada valió más que la persecución, amenazas y la proximidad de la muerte.

 

En un acto reflexivo e histórico, la organización subversiva en la cual militaba, atendió el llamado del establecimiento para que se acogieran a un proceso de PAZ (9 de marzo de 1990), y desde esa fecha hasta hoy, Petro ha manejado el mismo discurso coherente e inquebrantable de lucha contra la corrupción, contra las desigualdades sociales y con el deseo irreductible de liderar las transformaciones sociales que le garanticen a la población colombiana en general, las oportunidades en un mundo más equitativo e incluyente.  Todos estos anhelos y pensamientos los ha sostenido con la férrea decisión de sacarlos adelante. (Los invito a que busquen los videos -desde 1990- que existen en las redes sociales para que puedan hacer comparaciones).

 

Ante la inminente victoria de Petro, la extrema derecha colombiana no tuvo otra opción que aceptar tal decisión popular, pero pretendió que las cosas siguieran igual, «que todo cambie para que nada cambie».

 

Para Petro, la Dulcinea que está hechizada no es precisamente una mujer, sino COLOMBIA, nuestra Patria, que lleva más de 200 años bajo los efectos de un embrujamiento que hace que sus habitantes hayan soportado toda clase de abusos y atropellos, que aún hoy viendo cómo poco a poco se han ido cortando las cadenas opresivas que han mantenido atado a su pueblo –y destapando innumerables ollas de corrupción e incautaciones de toneladas de drogas ilícitas-, existe una buena parte de sus gentes que añoran las acciones criminales que caracterizaron la mayoría de los gobiernos sátrapas que expoliaron sus riquezas y postraron a la inmensa mayoría de los colombianos en la más absoluta pobreza, dejando caer –como en la parábola del rico epulón- las migajas de su mesa con la que mantenían conforme a sus subordinados.

 

Dulcinea del Toboso, como las reivindicaciones sociales de nuestra Colombia, parecieran representar lo inalcanzable, los destellos de una luz que está muy lejana, que solo es accesible en nuestros sueños, pero que al despertar se diluyen con las realidades conflictivas que no podemos desconocer.  Profesar tanto amor por la Dulcinea o por la Patria, es una visión romántica que nos lleva a sentir que las complejidades sociales son solucionables, aunque los implicados y que resultasen beneficiados por las mismas no se interesen o sean engañados para no considerarlo necesario y justo.

 

La lucha de Petro contra los gigantes, tal y como lo describe El Quijote de la Mancha, ha empezado hace muchos años, y hoy, como presidente de los colombianos trata de impulsar cinco grandes Reformas (de la Salud, Pensional, Laboral, Educación y la Reforma Agraria), que pondrían al país en condiciones de desarrollo muy diferentes a las que siempre trataron de hacernos creer los mismos que siempre ostentaron el poder político (claro que el poder económico sigue estando en manos de los mismos de siempre que no fueron ni perseguidos, ni expropiados ni mucho menos tuvieron que irse del país como cacarearon día y noche en los meses de la campaña electoral pasada).

 

«Es mejor soportar las afrentas que las deshonras», dice el Quijote.  La desinformación manejada metódicamente por la mayoría de medios de comunicación y patrocinada por los grandes grupos económicos y los clanes políticos regionales corruptos, han sido soportados con estoicismo por Petro, que sigue mirando al futuro y la posibilidad de mejorar las condiciones de los colombianos, respetando la palabra y los Acuerdos que puedan garantizar en un no lejano tiempo la estabilidad, PAZ y reconciliación entre todos los habitantes del territorio nacional.

 

«No llames locura a lo que la gente desconoce», decía don Quijote.  A Petro se le ha señalado de loco o de sufrir una fuerte dependencia que lo lleva a mantener su posición que se contrapone a lo hecho por sus antecesores y más han arreciado los ataque en su contra con decisión de condenar el genocidio del pueblo palestino y romper relaciones con el gobierno sionista y fascista asesino de Israel.

 

«Los buenos amigos son como las estrellas, aunque no siempre se ven, siempre están allí», repetía el caballero andante de la triste mirada.  Para ganar la presidencia, aunque el fervor popular era inmenso y los sectores progresistas, sindicatos y movimientos de las izquierdas estaban apoyándolo, no eran suficientes votos, y así quedó demostrado en los comicios de 2018,  a lo que Petro, tuvo que aceptar la llegada de diversos líderes regionales provenientes de los partidos políticos tradicionales que han hecho parte de los mismos, y que pretendieron llegar al nuevo gobierno pisando duro acostumbrados a administrar entidades del Estado como si fueran tiendas de barrio, llevando al presidente a cometer errores intentando consolidar una coalición mayoritaria en el Congreso de la República, entregando representación a los diversos sectores o nombrando a personajes como Olmedo López, ficha y de cercano afecto de Jorge Enrique Robledo, y de otros como Benedetti (que nunca me gustó), que anduvo de partido en partido y que no recibió las llaves de la alacena como pretendía; con una historia final similar a la de Juan Carlos Montes, el ingeniero que grabó a Petro recibiendo dinero (2005), y que trató de chantajearlo, siendo desmentido por el arquitecto de la «guadua» Simón Vélez, la persona que hiciera la colecta de fondos entre sus amigos para financiar la campaña de Petro de esa época.

 

Faltan dos años de gobierno para consolidar las propuestas hechas y sustentadas por Gustavo Petro y que puedan ser garantía de darle continuidad al proyecto político de mayor impacto social que ha vivido Colombia en toda su historia, a pesar del acoso y desinformación de la prensa carroñera que trata de minimizar los logros.

 

Ladran, Sancho, señal que cabalgamos.

DON QUIJOTE

Escúchame bien, Sancho –prosiguió el ingenioso caballero– no juzgues por las apariencias y trata por igual las dádivas del rico y las lágrimas del pobre. No des importancia a las ofensas que recibas y no dejes que tu pensamiento se nuble por culpa de aquello que te ofendió.

DON QUIJOTE

3 COMENTARIOS

  1. Me uno a los buenos comentarios anteriores, ojala colombia entienda la necesidad de continuar con este proyecto politico.

  2. Respetado Columnista:
    Admirable la analogía que establece, con gran conocimiento de la obra , con claridad sobre la propuesta de cambio , necesaria en un país en dónde fuimos gobernados por las mismas clases políticas corruptas.
    Leer cada párrafo: una rigurosa pertinente comparación.
    Felicitaciones, sinceras
    He reenviado su columna..

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