Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadEl teatro, un asunto de honda disciplina.

El teatro, un asunto de honda disciplina.

POR ALONSO MARULANDA*

Son ya bastantes los años, que nos permiten con autoridad hoy hacer estas reflexiones acerca de cuán importante y elevada es la disciplina teatral, estos años recorridos nos permiten hablar de una producción que nos ha permitido colocar en los papeles, en las tablas, claros mensajes a la sociedad, el teatro nos ha facilitado y lo hemos convertido en un instrumento no de manipulación, sino de humanización.

Es importante aclararnos que hay estilos, que hay géneros, que hay morfologías diversas en esta disciplina, que muchas mujeres y hombres han ejecutado en el transcurso de sus vidas, al servicio de este oficio, también ellas y ellos sin ser básicos, han tenido distintas necesidades estrictamente teatrales, que los han llevado a ejecutar prácticas de pronto no deseables, ni coherentes, con el oficio que demanda el mundo del teatro, porque su coraza es lánguida, porque se le han arrodillado al poder, esto está basado de alguna manera, en el desconocimiento, en la ignorancia de los otros, de las otras, en esta reflexión, que no es la primera y es tal vez, una postura transgresora de las normas sociales, de alguna manera se le está faltando a la norma teatral, que los ha llevado a ellos, a actuar de una manera que no es leal, con la filosofía de un ser, que se disponga a tener este compromiso con las artes y más específicamente, en el teatro, son máscaras, entendámoslo así, son poses sociales, que seguramente cuestan mucho en el imaginario interno y en el imaginario social entenderlas, la gente no puede ser sólo eso,  tener una línea que alimente sus vísceras, sus tripas eso, no es amar la máscara teatral, que ha sido sincera y tenemos que decir, no, a ese tipo de personas para que se pregunte ¿A dónde están llevando la máscara teatral? Sería ésta, la gran pregunta, tenemos que pronunciarnos y decir: Que la generosidad, la ternura, que nos ha propuesto históricamente el teatro, no ha sido más que humanidad, que tenemos que tener pasión, para no sentirnos culpables. El teatro de esta época, debe tener una teatralidad comprometida con el crecimiento humano y el desarrollo del tejido social, sin tener en cuenta las estratificaciones, diferenciar socialmente sería una equivocación, esa práctica nuestra, nos debe conducir a una acción dramática, que represente la cultura de la verdad sin tener compasión para no quedarnos en la soledad, de lo contrario el futuro del teatro, estará perdido, no podemos tener una fea conducta, no podemos ser un mamarracho y pertenecer a una fea y torpe rebeldía, tenemos que pensarnos en la estética, sin olvidar jamás los contenidos, es deber de toda mujer y hombre del teatro, por fin, tomar conciencia, tener una rectitud, una bondad, ese camino es tortuoso, difícil pero, hay que emprender la marcha para que aparezcan practicas positivas, no esperar de las instituciones oficiales, que nos digan que colocar en la escena en nuestras representaciones de la vida, es, deber tener en el escenario, personajes más proactivos y colocarlos siempre en positivo, sin caridad siempre pensando en la poética de la verdad y alejarnos de posturas parroquianas que, en ocasiones nos puede hacer pensar, que hablar de la aldea es malo, esto, puede sonar contradictorio pero en nuestro análisis que es un tanto despiadado para quienes no quieren ver la realidad y confrontarse ante la verdad, hoy, tenemos que decir, en este inventario que tenemos unas porciones de experiencias y esto, es muy escaso, pocas veces uno ve, en el contexto local en esta orilla, en esta maloca, una limpia rebeldía, un fundamento ético que rechaza la injusticia que se cuestiona ante la inequidad, nacida de los abusos de poder, ellos son implacables hasta con su mirada y esto, puede sonar muy grotesco, muy posiblemente nos vean como un grupo poco grato, pero, es por este amor por el arte teatral y porque tenemos que pensar que nos queda poco tiempo, que el tiempo está escaso, porque hemos hecho un trabajo muy hondo, con un gran sentido político, que no hemos hecho un teatro enmascarado, para que no suframos un gran repudio, para que nuestros sentidos nos sean oscuros y turbios, a la hora de representar la vida, que pensemos en tiempos tolerantes, que dejemos de ser amigos pasivos en el mundo  de la teatralidad, porque de lo contrario ese mundo se va a derrumbar, que nos alejemos del error de la mentira, del engaño, porque estos son destructivos, pensemos en luces nuestras, cercanas al territorio sin temores, no le tengamos pánico, a las contradicciones es lo único que nos va a colocar en un estadio que tenga unos rasgos de profunda dignidad, esto, sería esplendido en un contexto tan complejo como el que hoy vive nuestra sociedad y es por eso, que estamos hablando de una honda disciplina, que debemos tener para ser de nuestro teatro, una verdadera empresa que aporte a los cambios que estamos soñando, hoy no podemos seguir en la desolación, devastados, para que no nos vean como artistas parásitos, porque no formamos parte del delito social, al cual nos han querido llevar, no somos de cuello blanco, no podemos ser tan pequeños, afectiva e intelectualmente hemos tenido talento, hemos tratado de que no se reduzca la teatralidad a una máscara sin carácter, es complejo y exigente pero, debemos soñarlo, también cuidar muy bien nuestros lenguajes, nuestros diálogos, hoy, se nos convoca a los espectáculos mundiales, el futbol, a olimpiadas que no le restamos importancia, cuando no se coloca en el centro el capital, pero también, tenemos que pensarnos, en que es posible en el celo del pueblo, crear olimpiadas culturales, pues, se ha dicho que son necesarias, para sostener el equilibrio y como no es posible, surge la inequidad, debemos de interiorizar y hacer turismo interno, viajar más hacia nosotros mismos, para encontrarnos con la raíz de lo que culturalmente nos fortalecería, debemos y hemos sido la realidad de nuestro teatro, hoy, no es lo que hemos soñado producto de las mezquindades; hay grandes formatos que son importantes, pero también, los pequeños, son extraordinarias semillas, que harán próspero al movimiento teatral que transformará al imaginario social, que se encarne desde lo simbólico, todo el pensamiento, que es en todo momento, una hermosa y extraordinaria propuesta que enaltezca al ser humano, sin buscar a quién echarle la culpa los mitos de la vida, históricamente en la antigüedad son fascinantes  y no debemos colocar en el centro, intereses que perjudiquen los anhelos, esto, es importante. En el mundo del teatro, han existido experiencias ejemplares, que nos han heredado la unidad, la fraternidad que le damos a nuestra existencia y que elevemos los espíritus, sin abusar de los humildes del mundo, de no tener una autoestima teatral, corremos el riesgo de hacer un teatro famélico,  tenemos que tener un sentido muy alto de lo bello, porque, la gente, ya no cree en milagros, el imaginario social, nos está convocando a salir del subdesarrollo para comprender con claridad, que para eso, debemos hacer grandes inversiones, utilizando hechos históricos recientes, hacer de la antigüedad una linda combinación, fusionar lo nuevo con los hechos del pasado, que tengamos una inmensa dimensión y grandeza, olvidarnos del veneno que nos han querido impregnar y pensarnos más desde el alma teatral, para que lo insano de la situación cambie, romper los viejos vicios, las viejas intrigas, no podemos seguir con el mal de la ingratitud! hay que buscar el antídoto y sanarnos, para poder avanzar, romper las fronteras y tengamos así, juntos, un teatro digno de verse en cualquier  escenario, en cualquier lugar del planeta y para eso requerimos de una alta disciplina, todas y todos, debemos procurar pertenecer al nobleza, hay quienes se ilusionan y escuchan cantos de sirena y abrigan esa esperanza, olvidándose que lo que queremos es crear un nueva forma de vernos, que aborde lo sincero para construir juntos, una nueva patria, pensando que la vida es la mejor leyenda que tenemos por contar, que queremos convertir el teatro de la región, en un vehículo capaz de hacer la gran pregunta, ¿Qué es lo que queremos? Esto, nos va a permitir tener un vuelo poético, si elaboramos ese gran interrogante, ¿Cuál es el idioma que queremos poseer hoy en el teatro? Si no tenemos una postura, un cuerpo que crea en sí mismo ,no es que estemos pretendiendo postular aquí una acida denuncia, lo que buscamos como palomas indignadas, es proponerle a la sociedad, en la región a todas y todos juntos, tomados de las manos y abrigar la esperanza de que vendrá un teatro nuevo, con prácticas humanas que desnuden la mentira y que le coloquemos una máscara, un vestuario diferente, al que hacer de la disciplina teatral, porque siempre los hombres y las mujeres del teatro, hemos manifestado que el teatro, representa la existencia de los seres vivientes y eso, es verdad, como también, hemos dicho algunos sectores del teatro, que hay palabras que salgan, si se ejecuta su postulado.

Voy hablar de dos conceptos educación y disciplina, hay palabras rigurosas y con estos dos términos, esperamos que éste conversatorio, nos aporte y podamos concluir que nosotros y nosotras hemos sido lo suficientemente disciplinados, responsables, para concluir, quisiera ser ejemplo y motivar a que tengamos rigurosidad con ésta bandera llamada disciplina y teatro.

*Dramaturgo

Artículo anterior!Paz total e integral!
Artículo siguienteBUSES ELÉCTRICOS (1)

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Más articulos