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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

Actualidad“El todo vale”

“El todo vale”

En nombre de un pensamiento social, político o ético, muchos han querido afirmar que cuando el objetivo final es importante, cualquier medio para lograrlo es válido.

Hermann Busenbaum escribió en su manual de teología moral que, cuando el fin es licito, también los medios son lícitos. ¿Será posible emplear medios inmorales para obtener un buen fin? ¿Se puede justificar que, por un medio inadecuado, alcancemos un objetivo loable?

En nuestra vida son muchas las ocasiones en las que se presenta la posibilidad de actuar de un modo éticamente reprobable con objeto de lograr grandes bienes o evitar males mayores. No hay nada por más loable que parezca, que en absoluto nos lleve a defender aquel principio Maquiavelo: “que el fin justifica los medios”; hoy la sociedad está formando seres humanos egoístas para los que todo vale con tal de alcanzar las metas que se proponen.

En un manual de eticidad se cuenta que, dos grandes directivos de una empresa, debían presentar un proyecto para aumentar las ventas, quien mejor lo hiciera seria premiado con el aumento de su sueldo y un ascenso laboral; ambos querían dejar una buena impresión, pero de manera especial aquel que tenía una familia a la que quería darle una mejor calidad de vida. El día de la presentación del proyecto el primero llega más temprano y llamando a su compañero, que la actividad se había postergado, impidiéndole el poder asistir al evento que ya había sido programado y por supuesto, como único proponente, ganando la convocatoria. En virtud de lo anterior se puede concluir que el fin justifica los medios, ya que lo que buscaba el primero era darle una mejor vida a su familia, por lo que era necesario que le aprobaran su proyecto, no importando los daños que le hubiera ocasionado a su colega.

Para Hobbes, como para el escritor renacentista Maquiavelo, quizás inspirados en Protágoras, que subordina la verdad a la opinión de los hombres, todo es permitido, si con ello se alcanzan los objetivos, no importando que el medio sea ilícito, si con ello lo que se persigue es bueno. No importa la forma ni con qué medida se llegue al poder.

Un fin no puede alcanzarse con un medio inadecuado. Se podrá elegir los fines y los medios, lo que no podemos evitar son sus consecuencias. Por bueno que sea el bien, su bondad no basta para contrarrestar los efectos de los medios perniciosos usados para alcanzarlo. El fin no puede justificar los medios, por la sencilla razón que los medios empleados determinan la naturaleza de los fines obtenidos. No hay nada que cree mayor corrupción en una sociedad, que el aplicar el principio maquiavélico de aceptar o justificar aquello para alcanzar el fin.

Según el famoso escritor inglés Aldous Huxley los fines no pueden justificar los medios, porque los medios usados determinan la naturaleza del fin alcanzado.

Hoy el “Príncipe” de Maquiavelo, sigue inspirando a muchos dirigentes políticos en el arte de gobernar, donde no importa cuánto se tenga que sacrificar, para obtener el poder y ser amado, y temido por sus enemigos. No basta con oprimir al pueblo y pisotear sus derechos morales y civiles de las personas si sus objetivos no están completados, y terminan pisoteando, matando, y herrando a sangre fría al pueblo que les sirve. 

Padre Pacho

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