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PolíticaEl uribismo se quiere ir

El uribismo se quiere ir

Por ERNESTO ZULUAGA RAMÍREZ

El tema más importante que se debate en Colombia en los últimos días —y muy seguramente en los próximos tres meses— es el de la reforma tributaria. Sus intenciones son tan sorprendentes por lo mezquinas que no parece haber un solo colombiano, distinto de Carrasquilla, ajeno a sus consecuencias. No voy a referirme a sus detalles relacionados con los impuestos nuevos a la clase media, a los pensionados y a los pobres de Colombia. Hay en todos los medios de información suficientes columnas de opinión sobre el tema por lo que no creo que valga la pena ser reiterativo. Prefiero hacer una reflexión sobre el significado global del proyecto y las implicaciones sociales y económicas para el país diferentes a la afectación del bolsillo individual de cada colombiano.

Tan evidente es su repugnante aspecto que el gobierno en actitud ladina la ha adornado con florido traje: «Reforma social, solidaria y sostenible». ¿Acaso cree Duque que somos ciegos?. Olvida aquel viejo adagio que dice: «Aunque la mona se vista de seda, mona se queda». Su rimbombante nombre no le alcanzará para ganarse un mínimo afecto en el corazón de los colombianos.

Pero no es su macabra cara lo que más impresiona. Peor aún es el cinismo que lleva implícita. El gobierno parece no entender que no solamente estamos en medio de una aterradora pandemia mundial en la que somos una nación devastada sino que es ella sin duda el origen de la más dramática crisis económica que hayamos tenido desde que existimos como república. Nunca antes se habían quebrado tantas empresas ni se habían perdido tantos empleos en una sola coyuntura. Nunca antes habían crecido tan rápido la pobreza extrema y la inseguridad ciudadana, ni nos habían agobiado tanto —como seres humanos— las medidas lerdas, torpes e improvisadas adoptadas por el gobierno. Castigar de nuevo la economía y a todos los colombianos con esta reforma no es solo un exabrupto que solo cabe en una mente obtusa sino la clara expresión de la mezquindad que se ha apoderado de nuestros dirigentes. Solo dos naciones en el planeta pretenden resolver con una reforma tributaria la crisis que trajo el coronavirus: Estados Unidos y Colombia. La primera es la más rica del mundo, acaba de cambiar de gobierno y de modelo económico y soporta su reforma en más impuestos para los más ricos, los multimillonarios. La segunda cree estúpidamente que al recortar la capacidad adquisitiva de los individuos se despertará la economía, al crear impuestos al patrimonio se atraerá la inversión extranjera y al cambiar las reglas fiscales se mantendrá la confianza inversionista. Y sus dirigentes estudiaron en Harvard!!

La indolencia del gobierno se hace más evidente cuando desprecia cualquier intención de recortar los gastos del Estado. Hay decenas de embajadas que solo sirven para pagar favores políticos, inútiles consejerías presidenciales que derrochan sin rubor, gastos militares innecesarios, negligencia a la hora de recortar los regímenes especiales de pensiones, miles de vehículos, celulares, combustibles y muchos gastos superfluos que solo responden a veleidades que al final son una agresión contra los miles de ciudadanos colombianos en pobreza extrema.

No hay decisiones que tengan más implicaciones electorales que aquellas que se relacionan con el bolsillo de los ciudadanos. Es una necedad suicida pretender esquilmarlos en el último año de gobierno. Ya le pasó a Trump, se equivocó con la pandemia y pagó el precio saliendo de la Casa Blanca con la cola entre las patas. En Colombia yo tenía algunas dudas al respecto. Ahora no. El uribismo se quiere ir!

7 COMENTARIOS

  1. Esa reforma, por donde se mire, es un total atropello. Santos apostó todo el capital presente y futuro de Colombia al acuerdo de «paz», aún sabiendo anticipadamente la voluntad del pueblo de no aprobarlo. No contamos con la pandemia y sumando lo uno y lo otro (descontando la polarización y demás efectos políticos y económicos que estamos atravesando), estamos en los rines, así que como bien lo dices en tu columna, no hay colombiano (uribista o no), que no esté indignado con este proyecto. Es un adefesio y no deja ver solo la mezquindad del ministro sino la falta de creatividad/pantalones de Duque para hacerlo que debe hacer. Eso (hacer lo que debe hace) seguramente tomará más tiempo para la generación inmediata de ingresos, tal y como se requiere ahora, pero podría evitar golpear la economía de manera mortal, y empezar a trabajar en soluciones de fondo y a largo plazo.

    Para terminar, los uribistas solo queremos quedarnos en la medida en que la amenaza del socialismo esté latente. Si llegan nuevas y mejores fuerzas a contrarrestar ese poderoso riesgo, bienvenidas sean.

    Gracias por compartir esta interesante columna!

  2. El problema es sencillo, cuando no hay plata para atender costos, se corta el gasto. No parece haber voluntad en el país para reducir el monstruoso aparato de la cosa pública.
    Los que votaron por la farsa llamada Paz..pensaron que era gratis? Las decisiones que tomaron, tienen consecuencias y hay que pagar.
    Yo preferiría que desmontarán el adefesio de la paz, cortaran el número de congresistas y 8 o 10 de las tetas que tienen. Ademas que le reduzcan a excongresitas, ex diputados, ex magistrado ex empleados públicos ex ordeñadores del estado las monstuosas pensiones. 10 salarios mínimos la maxima. La realidad sea dicha a todos los ex puesto público, nunca hicieron nada en beneficio del país y si mucho en su detrimento.
    Chillar y protestar porque te cobren…por lo que gusto votastes me parece una hipocresía horrible.

  3. Colombia se mueve en el péndulo, entre el miedo al cambio que le venden los corruptos a sus electores y hecho inegable de que se necesita un cambio en los líderes, para que Colombia se pueda mover hacía un futuro mejor.
    Ojalá Colombia pueda salir de la mediocridad y deje de pensar que es mejor corrupto conocido que lideres con voluntad y ganas de trabajar por un futuro mejor para todos.

  4. Ese absurdo presidente si es que se puede llamar así parece que no fuera colombiano si no americano que quiere se guír el ejemplo de un país que es más rico que el nuestro

  5. Ese absurdo presidente si es que se puede llamar así parece que no fuera colombiano si no americano que quiere se guír el ejemplo de un país que es más rico que el nuestro

  6. Y ojalá se vaya rápido; gracias DR. Zuluaga por esas lúcidas apreciaciones para un país que requiere repensar se. ..Y hace rato!

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