En la conciencia de mi maestro Jairo Urrea Henao

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Por JERSON ANDRÉS LEDESMA

30 de diciembre de 2020, 5:50 am

El loco viajero llevaba puesto un sombrero de paja fina arqueado hasta las orejas; luces y sombras del medio día precipitaban su figura hacia un manojo de frutas frescas que inundaba el camino verde; una pequeña piedra viva naciente de una cepa incorporaba sus piernas, cruzadas de derecha a izquierda para luego reposar su brazo pensante; su mirada, curva como una hoz, apresaba sobre su filo manuales para discernir, alistando viajes por estrechos laberintos filosóficos; al fondo de este llano recuerdo, más allá de los guaduales, la corriente del río intensaba su música mientras una bandada de pájaros azules disparaban sus alas contra las nubes del verano; el aire fresco revoloteaba su cabellera suelta y las extensas barbas prolijas se recogían en un solo momento para estampar su semblante a la par de abedules cercanos que tremulaban con sus profusas copas.

Respiró hondo para comenzar a explicar conceptos de lógica intrincados en las reflexiones de los estudios del lenguaje, reiteraba que el sistema de Chomsky ayudaba a simplificar los análisis sintácticos de los corpus observados aún con la base de la gramática tradicional; podían verse en su libreta de apuntes los esquemas arbóreos sintácticos con sus transformaciones, luego borraba para rayar de nuevo y corregir alguna apreciación. En el texto de Estructuras Semántico-Sintácticas en Español de Nicolás Polo Figueroa (1988) se percibió que la estructura profunda es una construcción mental que permite al individuo lograr una actuación correspondida en su relación con el mundo, a diferencia de la estructura superficial y subyacente con las cuales se materializan los procesos del habla y sus reglas constitutivas; en otras palabras, en la superficial pueden hallarse cambios de orden, elisiones, acortamientos, partiendo de las intenciones comunicativas del usuario. Luego de un inesperado sobresalto expresó que la semántica se reflejaba en dicha estructura, por lo tanto, el significado convencional es producto de las experiencias conceptuales del hombre y esto permite fortalecer su noción creativa. La hipótesis arrojó también la siguiente conjetura: todo ser vivo tiene la potestad de leer su entorno de acuerdo a sus propias concesiones, es decir, consta de una estructura profunda que le posibilita almacenar, distribuir y correlacionar información importante para su subsistencia; por lo tanto, los dispositivos innatos pueden variar de acuerdo a los sistemas propios que los rigen. De esta manera, los animales, las flores y las bacterias poseen sus propios sistemas de clasificación basados en intuiciones primarias que les ayudan a orientar sus procesos, sus movimientos respecto a un objeto o referente.

Arriba del puente, el galopeo de los caballos obligó a un silencio prolongado. Se desentendió del análisis, sacó de su mochila unas llaves y se dirigió a una zona de camping donde había estacionado su viejo Yip. La ruta era continuar hasta el pueblo más famoso para continuar el resto de su jornada sentado en la esquina de un café mientras la marea avasallante desfilaba por el estrecho corredor, el cual llegaba hasta el comienzo de una extensa escalera; la tarde ya dibujaba en su agonía el ocaso de las montañas mientras las luces de los candiles se alzaban con violencia en la noche cercana.

-Maestro, la lluvia ha arreciado de nuevo, sus trozos escarchados abultan la fragilidad de mi pecho. Casi siempre a mitad de camino, la tempestad intenta detenerme inundando hasta mis zapatos; el hielo se disuelve entre mis manos y provoca un dolor pasajero, así como los nubarrones del invierno ahuyentan las mirlas que anidan más allá de las cercas. Tal vez llegando al otro filo, donde descienden los cuerpos de los albañiles, el viento haya cesado su rutina, entonces liberaré mi carga; las ventanas de los rebaños abrirán y las huertas de los senderos avivarán sus cosechas más prominentes.  El mercado nos esperará, habrás pedido el favor para que te acompañe, se comprarán algunas verduras frescas, filetes de pollo y un par de cervezas que son parte del menú; luego en una farmacia diagonal a un CAI se comprará el periódico de los domingos, de vuelta a casa la biblioteca estará impaciente para aturdir nuestra imaginación, colgaremos el tablero y los marcadores verdes se alistarán para el análisis. Aún percibo el orden riguroso de ciertos coleccionables, debajo de las estanterías permanecen los tomos de Nietzsche, el libro de morfología de Soledad Varela, el texto de pragmática de Alejandro Patiño; en un rincón el manual de lógica de Irving Copy; también las obras de Estanislao Zuleta, al frente los escritos propios guardados en carpetas negras con sus fechas respectivas. Por supuesto, los libros de gramática repasados años atrás que sirvieron para mejorar el a, b, c de la lingüística tal y como se propuso, ya que difícilmente podía pensarse en un avance cuando ni siquiera se tenía una base de lo que significaba la sintaxis; los apuntes sirvieron para luego replicarse a través de ejercicios prácticos y entretenidos no solo en las clases con los estudiantes, sino también para aquellos ciudadanos que preguntaban desprevenidamente por temas relacionados con la lengua española. En sus consignas académicas, la memoria fue fundamental, por tanto, conversar ayudaba a actualizar conceptos, unidades de análisis, autores, teorías; incluso, parte de su obra, quizá desconocida aún, lleva ese nombre: el Lastre Caníbal de la Conversación, una propuesta del estudio de la conversación frente al desarrollo de la pragmática, una línea de investigación conocida que probablemente lleve a las Máximas de la Conversación en Paul Grice; en más de una ocasión, en este mismo sitio, explicó con denotada sencillez las teorías de los actos de habla de John Austin, insistente en el conocimiento de los actos locutivos, ilocutivos, perlocutivos y su función en la adecuación de los niveles del discurso.

Ahora todo está tan quieto, tan inmóvil, pero he roto el vidrio que sostiene la madera para sublevar la conciencia. De nuevo, la soledad apremia y algunos de sus cuadros observan las paredes más blancas.

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