Entre el lobo y el hombre

0
27

*¿Maestro, quién puede ganar esta lucha? – a quien más alimentes.

Por Jerson Andrès Ledesma

Llámese Harry Haller, Demian, Narciso y Goldmundo, Siddharta, Gertrude; el espíritu humano se condensa en una batalla monstruosa desde sus adentros y cada uno de estos personajes simboliza una dualidad, un doble abismo, el hilo blanco y negro que se entrelazan para generar luz en el camino o simplemente para allanar la oscuridad tan necesaria sobre la cual divagan nuestros pensamientos.

La obra de Herman Hesse es un reposo de la conciencia, un salto al vacío, una estela de la naturaleza humana; la fuente en la que es posible calmar la sed de preguntas acerca de la fugaz existencia de todo ser vivo. Aún es posible parafrasear su maravillosa intervención: -Maestro, en mi interior está el hombre, producto del espíritu, del razonamiento, de la sabiduría, pero también el lobo que significa el desenfreno, las pasiones, la vida errante. ¿Quién podrá ganar? El maestro responde: -a quien más alimentes.

Tanto el lobo como el hombre habitan en ese espacio llamado conciencia que, en palabras de otros autores, serían los estados de la mente, algunos indicarían el alma; y ciertos terceros hablarían de la moral. Ambos devoran nuestros días, arrecian una voluntad para convertir las acciones en sus dominios; no obstante, en sus guerras hay una costumbre para depender del otro: Abraxas es el camino.

Es así como Demian rompe sus lineamientos y abre la senda misteriosa que lo lleva a preguntarse por un mundo abierto, distinto y complejo, su inocencia se derrumba a medida que intensifica su relación con el mundo. Al pasar los años, el lobo carcome a Harry y desata una furia apasionante por descubrir detalles de la vida que habían sido desconocidos hasta ahora, por lo cual se entrega a los placeres mundanos y al éxtasis de una vida inquietante. Sin embargo, al final sus reflexiones marcan la historia de un documento que se sirve de contradicciones espirituales, pero que apuestan a un conocimiento de sí mismo.  También la vida lleva ese dolor, el ardor intenso cuando las preguntas se elevan al viento para determinar las fragilidades humanas. Aunque todo hombre lleva su fe en la constitución interna que le preside, no olvidará cuáles son sus fragmentos, su composición, el material del cual está hecho tanto el lobo como el hombre

Deja tu comentario

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí